1/01/2021

El Monte y el guía de Munietsus 51

 

Gran presa dentro de un prau al que va a regar, Veiconde. Relacionada con la vallada de la Ponte La Zreizalina.

Otro ejemplo de pozo lo tenemos en Tachurrosu. Los sobrantes de su fonte, que eran prácticamente toda el agua que salía excepto la que bebíamos y recogíamos nosotros y otros vecinos cuando estábamos por allí atareados con la yerba y otros menesteres. Estos sobrantes se encauzaban por una presina que bordeando el camino iba a desembocar a un pozo, situado junto al prau que hay del lado derecho del camino, el que se prolonga por debajo de la Ponte Rucabo y el curso del río.


Pozo de Tachurrosu.

La razón que hay detrás de estos embalses es que al disponer de más volumen de agua, al abrirlos esta consigue llegar más lejos y regar así más cantidad de terreno. Sin embalsar el agua se iría sumiendo en el primer tramo, quedando los más alejados sin recibirla.

Cuando la fonte manaba mucha agua, parte de esta circulaba por la pista y era recogida, más abajo, por una presina que la metía en el prau. No lo recuerdo claramente pero creo que esta presina se alimentaba, sobre todo, por el final de la presa de la Vallada del Palenque, después de regar el tercer prau.

Dos formas diferentes de aprovisionar un prau, que a diferencia de otros situados junto al cauce del río no disponía de vallada propia.

No abundan los embalses en Mual, había otros dos por debajo del Curtinal de La Chalga, relacionados con praus algo alejados de la acción de las valladas y que recogían las aguas de dos pequeños regatos, el del Vatse de Xuan Bifa y el del Vatse Cogotsu, y puede que hubiera alguno más que yo desconozca.

Pozus en el Prau de Saturno, en sus tramos más pindios.

Yo conocí la presa de Prau Nuevu cuando todavía llevaba una gran "presada" de agua. Estando de Guía en Munietsus algunos visitantes acampaban en tiendas de campaña al lado del Cortín de Cadenas. Una mañana, antes de que amaneciera del todo, subía yo en bicicleta a Las Tablizas donde tenía una cita con un grupo de visitantes. El caso es que al pasar cerca del cortín vi a dos o tres personas bañándose o chapuzándose en la citada presa. A pesar de que podían ser las personas a las que guiaría por la Reserva, no me detuve para no importunarles pues estaban desnudos, destacando ante mis ojos masculinos un precioso cuerpo de mujer.

La bici apenas mete ruido cuando circula y solo se dieron cuenta de mi presencia al pasar cerca de ellos y rápidamente se taparon para no escandalizar a un presunto lugareño, algo que a mí no me importaba lo más mínimo ya que bañarse "en porricas" es lo más natural que hay, ¿o no?.

Luego la presa fue perdiendo importancia y acabó semiabandonada, como todo lo del mundo campesino. La de Tachurrosu aguantó hasta tiempos más recientes.

El prau de mi familia no se beneficiaba de esa agua al estar más elevado, pero tenía una pequeña surgencia en su parte superior, probablemente relacionada con la de la fonte, situada a pocos metros de allí. La surgencia era suficiente para regarlo mínimamente, aunque siempre se acababa secando.

Este prau y todas las fincas que quedaban por encima de la antigua pista a Las Tablizas, seguramente formarían parte del Curtinal de Tachurrosu, que con el auge del ganado bovino se transformó en praus y con el tiempo en "pascones" que son praus de secano cuya yerba ya no se segaba y que servían para que el ganado pastara en ellos y que posteriormente ante una mayor estabulación de las vacas y porque estaban un poco alejados del pueblo fueron menos utilizados, conformando el pascón su auténtica composición, con el paulatino avance de matorrales y árboles raleados y en cuyos bordes abundaban los castaños.

La Vallada del Palenque no era la primera, bajando, de la vega aluvial de Mual. Un poco más arriba había otras dos, y puede que una tercera alimentando un pequeño prau en la vertiente derecha. Debajo de ella había otra, también pequeña, que beneficiaba al prau de Burducéu, el que queda debajo de la pista de Las Tablizas y en el que se nota perfectamente aún la presa que lo abastecía.

Prau de enfrente de Burducéu en la vertiente derecha del río, alimentado por una posible vallada


Restos de la presa que regaba el prau de Burducéu cerca de su inicio en el Ríu. No conserva su vallada y tal vez aprovechara el remanso creado por la de abajo


Restos del palenque de la presa del prau de Burducéu antes de entrar en el prau.

Hacia el medio de este prau había y hay en el río, otra hermosa vallada, mayor de tamaño y ciertamente bella y curiosa. Se conserva relativamente bien y su única presa posee no uno si no dos palenques, a poca distancia el uno del otro, algo que no hemos visto en ningún otro sitio, al menos en estas dimensiones. Tal vez uno de ellos no sea original y su construcción sea posterior, cuando el original mermó en su función.

Los dos palenques y el remanso de encima de la vallada.

A pesar de encontrarse valle arriba de la Vallada´l Palenque y no sufrir la deposición de gravas y arenas que esta provocó tras su rotura, la vallada está totalmente colmatada y para que siguiera cumpliendo con su función se le añadió, recientemente, un nuevo varal con palos verticales clavados a ella que retuvieran ramas y hojas que ayudaran a seguir desviando el agua hacia su presa. Pese a ello en la actualidad la vallada vuelve a estar colmatada. También se revocó con hormigón y se restauró el inicio de la presa, eliminando, al menos en parte, el desaguadero con dos salidas que poseía entre los dos palenques.

Varal reciente con palos verticales clavados en él para retener ramas y hojas que contribuyan a desviar agua hacia la presa.


Pese a la ampliación hacia arriba la vallada vuelve a estar colmatada en la actualidad.


El antiguo desaguadero estaba entre los dos palenques, Tenía dos vertederos, la zona ha sido restaurada mediante hormigón como se ve en la foto.

De esta vallada destaca, además, su preciosa y alargada presa, que discurre por un terreno muy pendiente y para la que fue necesario abrirla en la roca y construirle una pared por su parte inferior. Su desaguadero estaba al poco de iniciarse esta y era manual, aprovechando una zona rocosa y que en la actualidad, como ya dijimos, está eliminado.

Preciosa presa de la Vallada de Burducéu


Idem anterior. 

Alimentaba varios praus de Tachurrosu que quedaban vega arriba de los regados por la Vallada´l Palenque, en la primera abertura de la vega tras el estrechamiento y posterior desfiladero que hay hasta Las Tablizas.

Esta vallada está muy cerca de la pista lo que propició que algunos con buena vista y sin prisas en el cuerpo se fijaran en ella, la admiraran y le sacaran alguna foto. Os voy a mostrar dos bellas fotos que encontré vagando por internet. Son bellísimas, llenas de calidad y sensibilidad y pertenecen al blog "Caminando entre senderos" y espero que sus autores me disculpen por reproducirlas aquí. Las titulan "cascada del río Tablizas" y por aquel entonces la vallada estaba aún en su apogeo, en plena madurez, columpiando el agua que se filtraba por sus varales. No, no es una cascada, un liviano error que cometen algunos que desconocen el mundo de las valladas, son "como cascadas" sería más acertado decir. Pero eso no importa cuando lo que tenemos es pura poesía en la imagen.

Preciosa foto del blog "caminando entre senderos", realizada antes de la última restauración donde se ve claramente el desaguadero doble y la vallada aún sin colmatarse del todo.


Titulada "cascada del río Tablizas", como la anterior, esta foto nos muestra la vallada en su plena pujanza. Pura poesía en imagen.

 Más abajo seguirá habiendo, todavía las hay, numerosas valladas, pero al estar el río más cercano a la vega y circular menos encajonado, no vuelve a haber ninguna tan grandiosa como la del Palenque. Los praus, en consecuencia, siguen presentes en el resto de la vega, ocupando siempre las partes cercanas al curso fluvial. En la larga recta de Panzaleitsas entre la pista y el río había dos de ellos, grandes y alargados, separados por el más pequeño Prau del Pozu´l Pinche. También había otro prau en la otra vertiente, igualmente alargado y algo más estrecho.

El primero tenía una, también preciosa, vallada, situada por debajo de La Ponte Rucabo y creo que también regaba el prau de la vertiente derecha. Esta vallada de madera ya no cumple, de forma directa, con la función para la que fue creada, ya que sus presas fueron abandonadas. La de la izquierda fue rehabilitada y capta el agua un poco más arriba mediante un murete de modestas dimensiones y dispuesto de forma ladeada para encauzar el agua solo hacia ese lado.

Vallada de debajo de la Ponte Rucabo


Murete de piedra y palenque de la nueva vallada.

Pero de forma indirecta la vallada original si cumple con otra función. Su existencia permite que aguas arriba el líquido elemento se apacigüe y reduzca su velocidad y fiereza. Y es precisamente este remanso el que permite que la nueva vallada o murete sea bastante liviano. ¿Os imagináis lo que ocurriría si la vallada de madera fuera destruida por el agua?, pues que seguramente ese remanso, o buena parte de él, dejara de existir al aumentar la erosión, lo que provocaría que la nueva vallada fuera barrida con la primera crecida.

Este aspecto es de suma importancia porque las pocas valladas que siguen en activo suelen tener esa disposición. Dependen de ese remanso mencionado. Las valladas originales ya casi no desvían el agua al encontrarse totalmente colmatadas. Pero el escalón que han creado en el río y que aún poseen, contribuye a amansar la fiereza del agua y permiten que las nuevas valladas de piedra sean de pequeñas dimensiones y muy fáciles de restaurar tras las crecidas.

El agua desviada por el murete de piedras y terrones se encauza hacia la vieja presa, que fue rehecha y aumentada algo en su inicio con materiales modernos (cemento y hormigón) y que posee dos desaguaderos y un palenque. Se puede ver muy bien desde la pista ya que está pegada a esta, a menor altura por la parte de abajo.

Primer desaguadero de la presa, ya con compuertas metálicas.


Segundo desaguadero de la presa.

El sistema de riego por inundación es típico en todos los praus de la vega y necesita un gran volumen de agua. En praus alargados como este el riego se hacía por fases, primero se regaba el fondo, luego el centro y por último el inicio del prau y luego vuelta e empezar. Cada zona se regaba durante uno o varios días. Aún se ven unos tablones junto a la presa general, con ellos se cerraba esta para que el agua saliera por el ramal elegido.

Tablones para regular el riego en el primer prau.


En el primer prau subsisten arcaicas construcciones de cabanas que en poco diferirían de las de las brañas, hechas con toscos tablones de madera.

El segundo prau tenía su vallada debajo del Pozu´l Pinche y su presa es igualmente muy visible pues también va pegado, casi a su mismo nivel, a la pista.

Segundo prau de Panzaleitsas.


Vallada y presa debajo del Pozu´l Pinche.

Curiosa la presa porque aparte del posible palenque de su inicio, conserva otros dos. Uno muy pequeño a mitad de recorrido y otro algo mayor tras el desaguadero y el inicio del prau. La finalidad del pequeño era evitar el paso de hojas y ramas. También contaba con dos desaguaderos, uno manual a medio camino y otro con las típicas compuertas, pegado al palenque y el prau, ambos de modestas dimensiones.

Palenque y desaguadero principal, con compuertas, del inicio del prau.


Pequeño palenque hacia la mitad de la presa. Su misión como se ve en la foto era evitar que las hojas y pequeño ramaje consiguiera pasar.


Desaguadero manual hacia la mitad de la presa.

Es una presa alargada, estrecha pero muy bonita, que llamará nuestra atención si pasamos andando por la pista pero que ignoraremos si vamos en coche.

Bonita y alargada presa, casi al nivel de la pista.

Al final de Panzaleitsas, en Los Cabuercos, la vega sufre un pequeño estrechamiento, más pronunciado y alargado en la vertiente izquierda, por donde va la pista, por lo que los praus son más pequeños. En realidad es el río, que se acerca mucho al borde de la vertiente izquierda, el que hace aumentar el espacio en la vega derecha. Ahí en Muruecos hay extensos praus, regados por dos valladas. La primera estaba instalada un pelín antes del estrechamiento y la otra un poco después de este.

La primera vallada aún está en activo y no conserva madera alguna, solo la del palenque, estando formada por piedras, con algún buen bloque.

Palenque y desaguadero manual en el inicio de la presa.


Vallada de piedra en Muruecos


Presa con agua en Muruecos.

La segunda ha sido borrada por el agua pero aún se ve claramente el inicio de su presa con buenas paredes de piedra.

Presa de la vallada arrasada por el agua, fijaros con que fuerza circula el agua donde estaba la vallada.

Aquí en la segunda parte de Muruecos ya es evidente un mayor grado de antropización. El bosque de ribera brilla por su ausencia, ya no hay árboles en los bordes entre los praus y el río. Si los hay pero están muy podados. Se conseguía así que sus raíces siguieran con su labor protectora frente a las crecidas y que su pequeño tamaño no provocara sombras ni restos que redujeran la productividad de la yerba. Entre estos árboles periódicamente podados predominan los freinus frente a los umeirus, como consecuencia de su mayor aprovechamiento, como ya hemos comentado en otra parte.

La ribera ya no tiene arbolado desarrollado en Muruecos.

Llegamos a la Ponte la Zreizalina, ya en las inmediaciones del pueblo. Aquí a los pies de la ponte había otra buena vallada, muy transformada y en la que la madera hace tiempo que ha desaparecido siendo sustituida por la piedra y cuya imagen, tantas veces vista durante mi infancia y juventud, me hicieron creer que era la piedra el material original. La remodelación de la ponte, utilizando ya materiales modernos, creó un buen remanso en su entorno y propició, ya que había maquinas trabajando allí que se instalaran grandes bloques de piedra traídos en camiones desde alguna cantera, donde antes estaba la vallada y en el inicio de la presa derecha. Con ello se conseguía eliminar la erosión remontante y la consiguiente eliminación del remanso como ya comentamos en otra parte.

Grandes bloques donde antes estaba la vallada y murete por encima de ellos. Visto desde abajo.


Protección con grandes bloques en la entrada de la presa.

La vallada tenía dos presas. La izquierda regaba los praus que llegan y se prolongan por debajo de la casa de Baragaño. La derecha hacía otro tanto en los praus de Veiconde y seguramente servía también para aportar agua al mulín del Prau Pepa.

El agua removió algo, pero sin conseguir arrastrarlos, los grandes bloques. La presa izquierda dejó de utilizarse y en la actualidad solo fijándonos mucho vemos los restos de su palenque y compuertas. Es posible que se proyectara instalar en el inicio de esta presa una gruesa tubería prefabricada de hormigón como parece sugerir la que hay, abandonada, en el inicio del prau.

Restos del palenque de la presa izquierda.


Gran tubería de hormigón, abandonada.

Subsiste la gran presa de la derecha que en la actualidad utiliza el ya conocido murete ladeado, un poco por encima de la vallada original, donde el remanso del agua permite su conservación. 

Murete que desvía el agua por encima de la vallada original.

La presa es muy ancha y pronto llega al prau y en una zona donde aún subsisten umeirus tendría el palenque y las compuertas. En la actualidad toda esta zona está muy modernizada. Los palos verticales del palenque, en número muy exiguo, se apoyan en un enorme bloque rocoso escuadrado y colocado ex profeso, con un espacio por debajo de él para dejar pasar el agua.

Palenque, muy menguado.

Tras el palenque están las modernas compuertas hidráulicas del desaguadero y la presa, metálicas en su totalidad, que se suben o bajan simplemente haciendo girar un volante.

Compuertas


Continuación de la presa tras las compuertas. La compuerta se subía o bajaba simplemente haciendo girar el volante que veis en la imagen.

El material utilizado tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En este caso las ventajas son la comodidad a la hora de cerrar y abrir la presa y el desaguadero. Los inconvenientes son que las partes metálicas en contacto con el agua se oxidan y el "ferruño", aparte de ser muy desagradable a la vista, también contamina nuestra agua.

Compuertas oxidadas contaminando el río

Siguen los praus a ambos lados del río una vez ya metidos en el pueblo. Enfrente de la última vivienda del Corralín, bajando, Casa Nieves, había otra vallada que yo siempre vi con piedras, y la vi infinidad de veces dada mi cordial relación con Nieves, Gonzalo, Pepe y Marujina, mi segunda familia de Mual.

Su presa izquierda que pasaba en El Lavadero por debajo del camino y una estrecha y alargada güerta, enseguida llegaba al Mulín de Casa Francos. Lo bueno de los mulinos, entre otras muchas cosas, es que no consumen el agua que utilizan, la usan para mover las muelas y otros artilugios y la dejan en libertad posteriormente, por lo que esa agua servía para regar un extenso prau propiedad de esa familia, que pegado a otro más pequeño llegaba hasta La Ponte Fonsu y la actual iglesia del pueblo.

La parte de este prau que da contra el río estaba bordeada, con algún pie suelto por dentro, de árboles frutales, con unos excelentes perales del país (pyrus sbp.) que los años que las "xeladas" lo permitían, desafortunadamente muy pocas, daban unas enormes peras que se deshacían en la boca.

Los nenos y los guajes del pueblo éramos muy traviesos y de noche hasta temerarios y algo pillos. En los últimos años de mi estancia en Mual y los primeros vividos en Cangas pero que subía mucho al pueblo, me juntaba con otros chavales y juntos organizábamos para la noche grandes aventuras a la busqueda de fruta: manzanas, peras, zreizas... 

Era más la aventura, lo osado de nuestra acción, lo que nos movía a hacerlo, aunque ya metidos a nadie le amarga un dulce. Pero, como digo, era la tensión, la adrenalina que se descargaba y luego el relax y el compartir con los otros el "botín" conseguido y las sensaciones experimentadas por cada uno, lo que nos impulsaba, porque mucha de esa fruta la podías conseguir si se la pedías amablemente a su dueño, pero claro, eso no tenía mérito alguno. Aunque con las zreizas, las dulces zreizas, rubias o negras, si solíamos hacerlo, teniendo, eso sí, que recogerlas nosotros mismos. No respetábamos nada yendo incluso a los frutales de los padres de alguno de los miembros de la banda, en cuyo caso nadie mejor que él para guiarnos.

Pro también se pasaba mal y se sentía miedo, ingredientes esenciales de cualquier buena experiencia. Una vez ya subidos a una zreizal y degustando las primeras zreizas, oímos llegar a su propietario gritando improperios y amenazas, realmente enfurecido.

Tocaba retirarse y además a toda pastilla, pues nunca nos llegamos a enfrentar a nadie, y cada uno se escabulló por donde pudo, sin tiempo de elegir la vía de escape. Yo fui a dar cerca del precipicio de La Fervienza y a pesar de que el lugar no me gustaba nada, y menos de noche, por lo peligroso que era, me acurruqué en una parte algo hundida. Pero el sitio no me gustaba y menos cuando oí unos ruidos sospechosos. De un salto salí fuera de él y fue una suerte porque inmediatamente el saliente se precipitó al vacío con un estruendo horroroso. No quiero pensar que hubiera sido de mí de haberlo acompañado.

En otra ocasión, también de noche, en plena huida a la desesperada, al atravesar una "sebe" de pared, calculé mal la distancia que había al suelo. Pensaba que había dos o tres metros de desnivel y me tiré esperando algo de vuelo y de pronto el suelo estaba allí mismo, dándome un buen "trompazo".

Pero lo peor era cuando te pillaban y te espetaban: "¡Luis, lo hubiera esperado de cualquiera menos de ti!" y lo que seguía. A los reproches se unía el miedo que se te metía en el cuerpo y no te abandonaba durante un tiempo, por la amenaza de decírselo a nuestros padres. Y luego la despedida con aquello de : "que sea la última vez, si quieres zreizas pídeme permiso que yo te lo daré".

Lo cierto es que no recuerdo que mis padres me reprendieran nunca por ir a robar fruta a los vecinos, pues nadie había hecho queja alguna. Por lo visto el suceso era un secreto entre tu y el afectado. Él también había sido un niño y entendía perfectamente nuestro comportamiento porque seguramente él había tenido el mismo. Ya lo decía el sabio: "nada nuevo hay bajo el sol", aunque para los chavales y jóvenes todas las experiencias nos eran novedosas y únicas.



12/15/2020

El Monte y el guía de Munietsus 50

Palenque de la Vallada´l Palenque visto desde su interior. 29-julio-2020.

 Siempre me ha parecido un grave error que se eliminara o se dejara desaparecer toda la infraestructura ligada a la tala de la madera. No para seguir talando si no para usarla con otros fines. Es cierto que el ICONA, organismo que compró el Monte a la empresa maderera, se encontró con ella en un estado de abandono pero bien pudo pensar a largo plazo.

En Las Tablizas había dos casas, una fue reformada y es la que existe en la actualidad. En su planta baja, la que está a nivel del terreno, es donde se recibe a los visitantes, exigiéndoles y comprobando el pertinente permiso, y en donde hay instalado algún panel con información sobre la Reserva, pocos porque la mayoría están en el Centro de Interpretación, situado entre la carretera del Counio y el pueblo de Oubacho.

La primera planta es, podríamos decir, la casa del guarda, con sus diferentes habitáculos, mientras que la segunda está reservada para la Administración del Principado, con algún despacho, creo que una cocina y habitaciones a su disposición.

Durante mi etapa como guía monitor utilicé un pequeño despacho en el inicio de esa segunda planta. Allí tenía almacenados los cuadernos que luego repartía entre los alumnos y algunos papeles relacionados con las visitas. Paredes enyesadas y blancas, muy lisas. Mobiliario moderno, de aspecto frío y tablas en el suelo de un excelente parquet instalado por una carpintería de Cangas.

La otra casa fue derribada y sus restos enterrados en un hoyo abierto en sus inmediaciones, Nadie pensó en darle a esta casa una nueva utilización.

Algo parecido se hizo con la gran nave de la serrería, donde el suelo cubierto de duro hormigón fue simplemente "tapado" por unos centímetros de tierra. El canal y la central fueron dejados a su suerte y solo recientemente se sacó la maquinaria de la central.

¿Por qué nadie pensó en recuperar y reutilizar todas aquellas construcciones?. La central, el canal y el banzáu, convenientemente restaurados, deberían volver a producir aquello para lo que fueron creados: energía eléctrica, para abastecer, al menos, a la casa. ¿Sabíais que Benjamín y su mujer tenían un generador, alimentado con combustible, para iluminar y hacer que funcionaran sus electrodomésticos?. Luego la energía eléctrica se obtuvo de la línea general, con un enganche cuyos cables van desde Mual a Las Tablizas, enterrados bajo la pista encementada.

Canal y central eran un perfecto ejemplo de una fuente de energía limpia y renovable, ahora que tanto se habla de ello y del fin de los combustibles fósiles, de los que el carbón solo es el primer ejemplo. Escolares, alumnos y adultos interesados los podrían visitar "in situ" y ver como es su funcionamiento. Nada mejor que "ver" para comprender.

Aspecto en julio de 2017 de la central.

 La serrería debería ser rehabilitada, no con las sierras que tenía si no con otras más sencillas y que pudieran transformar rollas en madera. Seguro que muchos visitantes de Munietsus estarían encantados con observar el proceso de transformación. Las rollas provendrían solo de árboles derribados por el viento, nunca se cortaría un pie vivo.

Si visitáis Munietsus veréis muchos puentes, imprescindibles para salvar los cursos fluviales. Los cuatro o cinco instalados sobre el río principal están hechos con material prefabricado y forrados con madera para que no den el cante. Pero sus suelos, las barandillas y los otros puentes, más pequeños, solo llevan madera. Una madera, la del suelo, cubierta con una malla metálica para evitar resbalones cuando se moja o se humedece, una práctica poco ecológica que antes se solucionaba haciéndole unos simples surcos.

Ponte La Zreizal para acceder al Ríu Tixeirúa, zona "prohibida" de Munietsus por lo que no ha sido restaurada desde que el ICONA la hiciera de nuevo en los años 70. Julio 2017

 Pero, ¿de donde procede esa madera?, en algún lado se tuvieron que cortar esos maderos, con lo que el daño que supone para el Medio solo se ha cambiado de sitio. ¿No sería más ecológico y sensato utilizar árboles derribados por las inclemencias meteorológicas, muy frecuentes en Munietsus y algunos en lugares de fácil acceso en los que su extracción no supondría ningún problema?.

Algunos de los primeros puentes secundarios se realizaron in situ con robles caídos y todavía se conservan algunos de sus maderos. Sin embargo la madera nueva, que sabe Dios de donde procede, se deteriora con una rapidez asombrosa. A mí no me ocurrió con ningún visitante, porque siempre les advertía del posible peligro, pero oí hablar de uno que fue a apoyarse en la barandilla de un puente y acabó cayendo al río, y tuvo suerte porque lo hizo entre dos grandes rocas y el agua amortiguó el impacto. ¡Así que estáis avisados!. 

Viejos troncos del propio Monte sustituidos por otros foráneos de corta duración. Julio 2017

Como la producción superaría la demanda de la Reserva, con los excedentes se podría surtir a otras Reservas y espacios protegidos del principado. Pero ya sé que es predicar en el desierto, nuestros gestores públicos tienen de todo menos imaginación, por no hablar de su nulo sentido común, "tiran" con pólvora ajena y eso se nota perfectamente. 

Pensad en el dinero que habrá costado la reciente instalación para que personas minusválidas, en sus sillas mecánicas, puedan realizar una breve ruta río arriba. Sí, ya sé que fue sufragada por capital privado (un banco), pero casi se puede considerar como algo extravagante, sopesando costes y beneficios. ¿Cuántos minusválidos han aprovechado esa instalación?, creo que no habrán superado la media docena y por contra ¿cuántos árboles hubo que talar para conseguir la madera empleada en su construcción?. Seguro que ya le luce el pelo a quien haya tenido esta genial idea. Lo dicho solo se necesita imaginación y sentido común.

Tramo final de la extravagante nueva adaptación del camino para minusválidos. Julio 2017.

Pero volvamos a retomar el tema de los praus y las valladas. 

En Mual había y aún hay muchas valladas y valladinas, pero es una la que resalta, o mejor dicho resaltaba, sobre las demás y que podríamos denominar como "la madre de todas las valladas": la Vallada del Palenque. Situada un pelín por debajo de Burducéu, justo donde el cañón o angostadura del valle se empieza a abrir a la alargada vega de Mual. En donde se levantó la vallada el río aún bajaba rápido y encajonado, por lo que hubo que elevarla hasta un nivel realmente espectacular.

El topónimo "la vallada del Palenque" está formado por dos palabras. Al resto de construcciones similares también se les llama "valladas" y para diferenciar unas de otras se le añadía el nombre del poseedor del prau al que beneficiaba, o el nombre de la zona si era de varios. Pero Palenque no es el nombre de ninguna persona y tampoco parece que sea el nombre de un lugar concreto, ¿a que hace referencia?. 

Para un cangués de una peña de las que tiran voladores en las famosas fiestas del Carmen, un palenque es un volador o un cohete de gran potencia explosiva, habiendo incluso una peña con ese nombre: "El Palenque". También llamaban palenque, en Asturias, al palo con el que se golpeaba y cavaba en el juego del palitsu.

Pero el significado que nos interesa en esta ocasión es el que hace referencia a una empalizada, una especie de malla conformada por una agrupación de estacas de madera, unas clavadas verticalmente en el suelo, apoyándose sobre otra u otras dispuestas horizontalmente y sujetadas por apoyos laterales, permitiendo algún hueco de entrada para el agua.

Colocadas a la entrada de la presa o presas que nacían de una vallada, con la misión de evitar que en las crecidas, cuando el agua arrastra todo lo que se pone a su alcance, entrasen arenas, piedras y sobre todo ramas y hojas . Labor que seguiría cumpliendo el resto del año. Palenque sería pues ese filtro colocado a la entrada de las presas de las valladas.

No se les escapaba nada a nuestros antepasados. Sin ese filtro la presa general se podía rellenar y obstruir con ramas, gravas, hojas...que en muchos casos también acabarían llegando a los propios praus  con los perjuicios que ello podía acarrear. Era más sencillo y menos costoso limpiar periódicamente ese filtro que hacer frente a todo lo anterior. Toda una lección de la infravalorada cultura popular, con artilugios sencillos, pero muy eficaces, llenos además de una gran capacidad inventiva.

Por ese detalle del filtro, el palenque y por su gran envergadura es por lo que decimos que esta vallada era la madre de todas las valladas.

Palenque y compuerta del desaguadero visto desde lo alto de este último

Como decimos todo en ella es de grandes dimensiones. El palenque, que le da el nombre, del lado de Tachurrosu, es el más desarrollado de todos los que hay en Mual. Las estacas verticales estaban apoyadas sobre dos o tres gruesos varales, pareados en horizontal, que a su vez se encajaban entre dos umeirus, uno a cada lado. Al menos uno de los varales tenía una esquina algo rebajada para encajar mejor.

Palenque visto desde la presa


Varales horizontales del palenque, pareados para aguantar más y sujetados por dos umeirus


Umeiru y varal que se apoyaba en él con un rebaje para encajar mejor.


Umeiru en el que se sujetaba la otra esquina del varal.


Interior del Palenque. Fijaros en la cantidad de ramaje y hojarasca que había retenido antes de la rotura de la vallada.

Tras el palenque estaba la compuerta del desaguadero, muy ancha, que dispondría de una gran tabla de madera, muy reforzada para resistir la presión cuando fuera colocada , para encajarse deslizándose por los surcos que posee en sus laterales, en las jambas de roca o pared que posee, y como remate cubierta por una larga piedra para darle mayor estabilidad. El agua volvía allí mismo al río por una zona de roquedo natural y algo adaptada. La mayor parte del agua se precipitaba a un hoyo circular y luego tras un recodo ya vertía al río.

Compuerta del desaguadero


Una esquina. Fijaros en el surco donde se insertaría una gran tabla para cerrar la compuerta.


La otra esquina, aquí el surco se ve mejor. La tabla de deslizaba por él, de arriba a abajo.


Gran tsousa muy trabajada que cubre la compuerta, la estabilizaba y facilitaba la tarea de colocación de la gran tabla.


La vegetación impide una visión clara de la zona de desagüe.

Lo curioso del caso es que la presa no disponía de compuerta para cerrarla cuando se quería dejar de regar. La presa sube de nivel, de altura, lo suficiente para que al abrir el desaguadero el agua saliera mayoritariamente por él. La poca que consiguiera pasar tenía a continuación varios surcos, abiertos o cerrados a mano, que vierten al desaguadero.

Tras la compuerta del desaguadero hay algo de repecho en la presa y luego unos surcos, cerrados con piedras...para facilitar la evacuación del agua.

La anchura del inicio de la presa es enorme y explica por qué no tenía compuerta y no se trazó, como el resto de presas, paralela al río, si no perpendicular a este durante un trozo, para continuar luego por las partes más altas de los tres praus que riega. En los dos primeros praus también hay presa central, derivada de esta, pues son bastante amplios. Esa disposición hacia arriba del inicio de la presa fue la que hizo inevitable la gran altura de la vallada para que el agua pudiera salvar el desnivel y seguir circulando.

Los dos primeros praus de Tachurrosu regados.


La división entre el primero y el segundo de los praus regados por la Vallada´l Palenque no tiene murias para aprovechar al máximo la producción de yerba.


Enorme anchura de la presa que sube a la parte superior del primer prau que riega.

No sé si la presa que va a Prau Nuevo tenía palenque en su inicio pues actualmente esa zona está totalmente arrasada. Sí tenía uno, más sencillo, cuando la presa, tras un trecho, llegaba al prau. Y allí, tras él, había un desaguadero, este sí con compuertas, una en la presa y otra en el desaguadero, ambas de modestas dimensiones. La propia presa antes de llegar ahí tiene algún que otro desagüe, manuales aprovechando suelos rocosos, pero no sé si son originales o posteriores.

Presa del lado de Prau Nuevo.


Uno de los desaguaderos manuales de esta presa.


Restos, solo un varal horizontal, del palenque que precede a las compuertas del desaguadero principal.


Compuerta del desaguadero, donde milagrosamente se conserva la "puerta", una laja de tsousa, muy trabajada, y no de madera como solía ser frecuente.


Otra vista de la compuerta, ahora abierta.


Y tras la compuerta el corto trayecto hacia el río del desaguadero, hecho, como es frecuente, sobre zona rocosa.

 Descubrí esta vallada de forma fortuita, fue un día que estando por Tachurrosu, después de beber agua en su fonte y ver el precioso rebotsu del que ya os he hablado en otra parte, me dio por internarme río arriba y cerca de él. No recuerdo el motivo, si es que había alguno, ya que muchas veces era disfrutar, viendo y sintiendo lugares que aún no conocía lo que me empujaba a ello.

Justo por debajo de la vieja pista maderera de Bisnuevo-Las Tablizas y el prau de mi familia circulaba el final de la gran presa que venía de la Vallada del Palenque, con un metro o algo más de desnivel entre ambas zonas. Era tan grande y con tanto caudal que parecía un pequeño río.

Presa, al pie del muro, al inicio del tercer prau regado de Tachurrosu.

 ¡Lo que son las cosas!, viéndola en la actualidad, ya sin agua, la presa no parece tan grande ya que solo alimentaba al tercero y último prau que llegaba hasta la Ponte Rucabo, aunque es probable que también alimentara a parte del prau que hay del otro lado del camino donde se combinaría con un pozo dado su menor caudal. La edad, como no podía ser de otra manera, influye en como vemos las cosas. De pequeño todo es mayor, las cosas se agigantan ante nuestra inexperta mirada. Algo parecido ocurre con los recuerdos que guardamos de nuestra primera juventud, aún muy mediatizados por las primeras y novedosas miradas. 

Yo había oído de mi madre que en cierta ocasión, allí en el camino de Tachurrosu, un guaje se había acercado sigilosamente, por detrás a un animal doméstico, no recuerdo si era un burro, un caballo o una vaca, y sin previo aviso le tocó "sus partes". Una simple chiquillada. Pero sobresaltado, el animal reaccionó instintivamente, propinándole tal coz que lo lanzó varios metros por el aire, yendo a aterrizar a la mencionada presa. Afortunadamente esta llevaba bastante agua y amortiguó su caída y además el golpe de la coz no había sido en seco, si no de refilón, por lo que solo sufrió un "mal trago" en la presa, de la que rápidamente fue sacado.

No sé si fue cierto o si formaba parte de esa sabia cultura popular que a través de cuentos y narraciones nos ayudaba a los peques a saber como comportarnos. Con esta sutil pedagogía ya no era necesario que algún adulto nos dijera: "no vayas tan pegáu a la vaca que te puede dar una patada", cuando ibas detrás del ganáu ya procurabas tú mantener una prudente distancia y por supuesto abstenerte de "tocarle los huevos" o sus partes intimas a cualquiera de ellos. 

Cogí la presa, que en la carril del segundo prau regado pasaba bajo tierra y por su reborde exterior continué durante un rato y luego ya me encaminé al cauce del río. Cuando llegué a la base de la vallada quedé gratamente sorprendido, era como una pequeña catarata de no menos de ocho metros de altura en la que el agua no se precipitaba con fuerza, si no que se filtraba y pingaba desde lo alto a través de los grandes varales que al estar tan colonizados por líquenes y musgos podías pensar que se trataba de rocas, pero que luego al tocarlos ya te dabas cuenta de su naturaleza vegetal. 

Evidentemente era verano y el lugar era encantador, aunque creo que no supe apreciarlo en su justa medida, ni darme cuenta de su auténtica singularidad. Eran tantas las maravillas y novedades con las que me encontraba cada día que aquella solo era una más.

La Vallada del Palenque tenía doble utilización. De ella partían dos presas, una por cada lado del río. La de la Vertiente izquierda servía para regar los praus de Prau Nuevu, los que hay entre el camino-pista que va a Las Tablizas y el cauce del río.

En realidad la presa del lado de Prau Nuevu no llegaba a regar los praus en su totalidad, pues tenían partes a mayor altura. Ya en el prau de Mingo pronto se transformaba en una presa central que solo regaba las partes bajas y más o menos llanas de este gran prau, probablemente el de mayor extensión de toda la vega de Mual.


Prau de Casa Mingo en Prau Nuevo con su gran presa.

La parte final, bajando, de este prau estaba al mismo nivel que la pista y el curtinal y en ella había una gran cabaña, una auténtica "corte" para el ganáu que salía a pastar en esa zona no regada por la presa y que dentro de ella se alimentaría con parte de la yerba recogida en el propio prau. Claro que solo durante el tiempo en que parte del ganáu de Casa Mingo era llevado a ese sitio. El resto del tiempo permanecería en la propia corte del pueblo, con salidas periódicas a otros praus y pascones cercanos y, acaso en tiempos más antiguos, a los pastos de media y alta montaña.

La cabaña y su entorno quedaban a mayor altura que la parte llana del prau.

Es probable que el topónimo "Prau Nuevu" se refiera a ese trozo de terreno no regado, que formaba parte del curtinal y que posteriormente se transformó en prau, de ahí el adjetivo "nuevu". Una transformación relativamente reciente vinculada al auge del ganáu bovino.

Algo más arriba de la entrada a la cabana del prau, este cede su lugar, en zonas también algo elevadas y con algo de pendiente, a varios praus de pequeño tamaño, que se prolongan hasta un poco más arriba del cortín de Cadenas, siempre delimitados por la pista.

Praus bordeando la pista en Prau Nuevo, a mayor altura que la parte llana del prau de Casa Mingo.

Para alimentar con agua a algunos de esos praus se recurrió a un sistema no muy frecuente en Mual, pero del que contamos con algunos ejemplos. Nos referimos a los pozos, pequeños embalses que recogían el agua de alguna fuente o surgencia de esta, la embalsaban y luego la soltaban a una presa que la llevaba al prau.

Los que quedan están hechos con cemento pero ignoro si ya existían antiguamente y los materiales empleados, pero parecen estar relacionados, también, con el auge del bovino.

Entre el Cortín de Cadenas y Burducéu contamos con uno de ellos, pegado a la pista por su lado de arriba, una zona que debido a la existencia de numerosas vatsinas y arbolado siempre rezumaba agua. La actual zona de descanso situada al lado del cortín tiene una fuente, bastante bonita por cierto, que se surte precisamente de esas aguas.

Pozo entre el cortín de Cadenas y Burducéu.


Fuente del área de descanso junto al cortín de casa Cadenas.

 La presa del pozo iba por la cuneta y luego, al lado del primer prau, cruzaba la pista por una presina como las que ya hemos descrito. Creo recordar que luego la madera de sus bordes fue sustituida por hormigón cuando se hormigonó la pista, pero manteniendo un surco que hacía las veces de presina. En otro arreglo posterior la cuneta fue dotada de desagües propios y se borró el citado surco.

Sin esa agua los praus languidecieron y en uno de ellos, el de más arriba, de Casa Castroneiru, yo mismo vi como su propietario plantó nogales, de incierto futuro pues los arbustos y otros árboles lo han colonizado por completo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

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