1/24/2026

La Ruta a Las Tsagunas 47. Dos teixus monumentales de Caguatses d´Arriba y otros árboles notables.

 

El interior del teixu de Caguatses d´Arriba, un lugar donde poder soñar. 25 agosto 2.025.


De los teixus de Caguatses d´Arriba cabría destacar varios ejemplares. En este capítulo lo haremos de dos de ellos que por su porte deberían ser declarados "árboles monumentales". Rogaría a sus propietarios y al resto de vecinos del pueblo que velen por su seguridad y conservación para que nosotros y las nuevas generaciones podamos seguir disfrutando con su presencia.

El que a mí más me gusta se halla en el centro del pueblo. Por encima de la piscina, en dirección a la carretera. 

El mejor teixu de Caguatses d´Arriba. 25 diciembre 2.019.

Se encuentra dentro de una finca privada, cerrada con cadenas y candáu, estando algo alejado de la calle que bordea la finca. Lo que impide acercarse a él y deleitarse con su grueso tronco, viendo como este se eleva hacia el cielo. Aunque tal vez sea lo mejor de cara a una mayor protección.

Lo que sí podemos ver y disfrutar haciéndolo es de su bellísimo porte. Muy alto tratándose de un teixu, con su típica forma cónica. Desde muchos lugares del pueblo se puede ver su copa, alzándose por encima de los tejados de las casas cercanas. 

Porte cónico y majestuoso el de este teixu. 7 julio 2.025.

En pocos sitios podréis ver un teixu con esta envergadura. Partiendo de un tronco único, limpio al principio y que más arriba, como viene siendo habitual en los tejos, a la guía principal se le une alguna más, pero tan rectas y pareadas a ella que cuesta diferenciarlas.

Del tronco y de las guías surgen numerosísimas y en ocasiones potentes ramas laterales, ya algo más inclinadas, que le confieren su peculiar aspecto. 

Corto el tramo del troco libre de hojas. 25 agosto 2.025.

Pronto le surgen ramas laterales, algunas de gran grosor. Fijaos en esas bonitas bolas rojas. 25 agosto 2.025.

Este verano, con el permiso de sus dueños, he podido acercarme a él y echarle un rápido vistazo. Le he medido su perímetro a 1´30 m. del suelo: 1´80 m. y lo cierto es que me sorprendió pues pensaba que mediría más dada su gran envergadura.

Pero esa medida también tiene su lógica. Una vez asentado sólidamente sobre el buen suelo existente, el teixu tuvo que competir con un manzano y unos tilos cercanos a él para acceder a la luz, y fue en ese contexto cuando tuvo que centrarse en crecer hacia arriba.

Si el teixu no tiene competidores o si ha sido desmochado, algo muy frecuente en los plantados en los pueblos, el tronco suele engordar mucho. Al gastar menos en, digamos su esqueleto aéreo, al teixu le sobran nutrientes y los emplea en su tronco.

Ahora que el teixu ya lleva unos años sin competidores, su crecimiento aéreo se ralentizará. Lo seguirá teniendo para conseguir la máxima radiación posible, pero a un ritmo bastante menor.

Y mientras tanto su tronco engordará y engordará, para sostener la enorme estructura que posee.

Parece ser que la ausencia de cuidados y de podas recientes , le ha venido de perlas, para mostrarnos como se las gasta un teixu dejado a su libre albedrío.

El ramaje y la copa tienen buen aspecto, al menos no se le ven partes secas. Pero el tronco, en su base y por la parte de arriba, tiene una fea oquedad. 

Peligrosa oquedad en la base del tronco. 25 agosto 2.025.

Necesitaría una buena limpieza, con raspado incluido y quizás la aplicación de un medicamento adecuado, probablemente un fungicida, que retarde lo máximo posible la progresión del mal.

Una pena porque no son buenas noticias para el futuro del teixu.

El teixu está pegado a una pared de piedra en la esquina de deslinde con otra finca y por debajo se halla separado unos metros de la casa de sus propietarios.

A su lado había un manzano que recientemente ha sido desmochado a dos o tres metros del suelo. Ya se le había talado una gruesa rama lateral no hace mucho y ahora se le ha hecho lo mismo a la que le servía de guía. Reposando en el suelo y más recientemente apoyada en la pared, la parte talada, que por lo que vemos era de buen tamaño. 

Vista desde abajo del teixu y de su entorno. 25 diciembre 2.019.


Estado reciente de este teixu. 7 julio 2.025.

Del otro lado y también muy pegado hay otro árbol, un tilo de grueso tronco que igualmente se había desmochado, como el otro a dos o tres metros del suelo, que ya ha vuelto a tener ramaje.

Que se hayan desmochado los dos árboles vecinos parece indicar que el árbol preferido era el teixu, minimizando la posible competencia que podían ocasionarle los otros dos. Una muestra más del cariño que se le tiene por estos lares a nuestra única conífera autóctona.

Por encima del teixu y del tilo, la finca se prolonga algo hacia arriba, en un espacio algo aterrazado, algo más alto que el de abajo.

Ahí también había habido otro colosal tilo, talado hace ya unos años al nivel del suelo y cuyo tocón está cubierto casi en toda su totalidad por unos curiosos hongos yesqueros, grandes como si fueran caparazones de voluminosas tortugas. Y tan duros como las piedras, al encontrarse totalmente lignificados.

Pero este gran tilo se niega a desaparecer del todo y ha rebrotado en multitud de ramillas por todo su contorno. Habiendo tres preciosas guías, delgadas pero bastante altas, que pueden darle continuidad.

Los tilos siempre han sido muy queridos, aquí en los Caguatses y en toda Tsaciana. Yo mismo he recogido pacientemente la flor de dos jóvenes tilos que teníamos por encima de la casa, junto a una zreizal brava.

Supongo que los tsacianiegos harían lo mismo con los numerosos tilos que siempre hubo dentro de los pueblos, para luego tomarlos en infusión cuando los nervios estuvieran algo alterados.

Todavía hoy se pueden ver gigantescos tilos que, libres de recolectas, han conseguido sobrevivir. Y ya puestos os voy a mostrar dos ejemplos, uno en cada pueblo para que no haya celos.

El primero se haya en Caguatses d´Arriba, pegado a la misma carretera. Un grueso mástil que tuvo que ser podado de sus ramas laterales para poder seguir estando ahí. Tan admirado y respetado era este gran árbol que cuando se abrió un bar en sus cercanías le pusieron su nombre: Bar El Tilo. 

El tilo de Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.

Su fisonomía se parece a la de algunos teixus: se le taló las ramas laterales hasta una determinada altura. Hasta donde se podía acceder desde el suelo o utilizando una pequeña escalera. Pero las yemas durmientes o epicórnicas que estos árboles tienen en ese tronco podado se han activado frente a esa perdida, originando rebrotes de ramas para sustituir a las cortadas.

Por su parte la copa tiene, junto a la guía principal, otras guías secundarias, que crecen juntas hacia arriba desarrollando numerosas ramas laterales.

Y ahí está, a la vista de todo el mundo y si lo deseáis podéis acercaros a él y hasta tocarlo. Algo que desgraciadamente no podréis hacer con el otro tilo que os muestro. 

Gran tilar en Caguatses d´Abaxu. 26 julio 2.022.

Este está dentro de una finca privada, al lado de una gran casa cercana al Pozo María. La finca se encuentra delimitada por altas paredes que impiden verle las partes bajas del tilo. Solo vemos el vuelo de sus poderosas guías, que a diferencia del de Caguatses d´Arriba salen desde bastante abajo y en diferentes direcciones.

Dos formas diferentes de presentarse ante nosotros, en parte debido a nosotros mismos, modelando uno mediante podas o dejándolo crecer libremente a su antojo en el otro caso.

Si os da por "agatuñar" (trepar) por un tilo, para recoger sus medicinales flores o con cualquier otra intención, os voy a dar un consejo: tened cuidado con sus ramas cuando las agarréis u os apoyéis en ellas. Se desgajan  con una facilidad pasmosa y os podréis caer casi sin daros cuenta.

Pero volvamos adonde se encuentra el gran teixu porque nos aguarda una grata sorpresa. En la esquina superior del tocón del tilo, opuesto al que tiene las guías, nos encontraremos a su lado con un joven teixu. Un infante de no más de dos o tres años, salido de una de las múltiples semillas que todos los años produce el gran teixu hembra que estamos describiendo. 

Rebrotes del tilo talado, hongos yesqueros lignificados y nuevo teixu. 25 agosto 2.025.

El joven teixu tiene dos guías ya desde abajo, donde algún vecino de los dueños les ha podado, con sumo cuidado, algunas ramas laterales para que el teixu centre su energía en crecer hacia arriba.

Me ha sorprendido el grosor del tallo en su inicio, bastante mayor de lo que cabría esperar, por lo que no descarto del todo que pueda ser un rebrote de las raíces del gran teixu, aunque me inclino más por que sea de semilla.

Los teixus poseen un potente y extenso sistema radical, que aquí sobre excelentes suelos habrán crecido hacia abajo. Solo cuando los suelos son estrechos el teixu extiende sus raíces de forma horizontal, aflorando de cuando en cuando y pudiendo emitir rebrotes desde ellas mismas.

La razón por la que solo una semilla haya germinado y dado origen al nuevo teixu, cayendo al suelo tantas de ellas, creo que hay que relacionarlo con la sequedad del suelo.

Donde ha eclosionado la semilla seguro que el suelo es algo más húmedo, debido a la descomposición del tocón del tilo talado.

Debajo mismo de la copa de los tejos no suelen salir nuevos teixus, excepto si son rebrotes de él mismo. Teniéndolo también difícil hacerlo debajo de otras copas de árboles distintos, como es el caso del tilo vecino de nuestro teixu.

Fuera de esas copas sí que podrían salir, pero yo no los vi y ello puede deberse, como digo, a la sequedad del suelo. La casa solo está habitada durante un breve periodo del año y nadie riega el entorno, ni mucho ni poco.

Los suelos de la finca están muy secos y detrás del muro de deslinde, en la finca vecina de arriba hay más de lo mismo. Quizás del lado que mira contra La Collada pueda haber salido alguno, pero no lo se porque no tuve tiempo para analizarlo.

Más abajo del teixu y pegado a la casa había una curiosa mesa. Compuesta por una gruesa laja de piedra, sobre un poyo también de piedra. Ambos de tosco labrado. Con un asiento, pegado a la escalera de acceso a la casa, un grueso rectángulo, apoyado en dos, también gruesos, pies. Todo de piedra que en este caso está mejor labrada.

Seguro que en su tiempo todo este espacio que bordea la casa fuera una güerta, transformada posteriormente en una especie de jardín, bordeado de rosales, frutales, tilos y un teixu.

Este verano de 2.025 le he visto una copiosa cosecha. Por cierto que bellas son esas bolitas rojizas salpicando el verde oscuro de las densas hojas del ramaje del teixu. Estamos pues ante un teixu hembra, que puede darnos muchas alegrías 

Detalle del ramaje del lado del tilo. 25 agosto 2.025.

El segundo teixu monumental se halla a la entrada misma de Caguatses d´Arriba, muy cerca del otro Caguatses ya que está cerca de la carretera, en el número 12.

Está dentro de un espacioso y peculiar jardín, pegado a la vía pública y separada de esta por la acera y una verja con dos entradas, una peatonal y otra para vehículos. 

Teixu visto desde abajo, desde el camino peatonal entre los dos Caguatses. 7 julio 2.025.

La entrada para vehículos atraviesa luego todo el jardín y sube hasta la casa que queda al fondo, detrás del jardín.

El teixu está, más o menos, en el centro del jardín y a cierta distancia presenta un aspecto similar al primero, con su forma cónica o piramidal.

Sale el teixu con un grueso y limpio tronco hasta los dos o tres metros de altura sobre el suelo. 

Parte inferior del teixu. Un bonito mástil. 3 agosto 2.025.

Gracias a la gentileza de Jorge, su actual propietario, he podido medirle su perímetro este verano de 2.025. A 1´30 m. del suelo dio 1´68 m. algo menos que el anterior teixu.

Luego el tronco parece ensancharse algo. A partir de ahí y visto desde más cerca se ve como al fuste de la guía central y principal se le unen los formados por las guías secundarias, contándosele hasta cinco guías.

Todas las guías crecen rectas hacia arriba y tan pegadas las unas sobre las otras que desde lejos da la impresión de que solo existe una.

Pronto a la guía principal se le unen otras. 25 agosto 2.025.

 

Guía central, guías secundarias y ramas laterales. 3 agosto 2.025.

Los fustes emiten ramas laterales, que son más alargadas y horizontales cuanto más abajo estén, para así poder acceder mejor a la necesaria radiación solar por parte de las hojas y que contribuyen a darle al ramaje esa fisonomía piramidal.

Pegado al teixu, por debajo de él, hay una fuente , con un grifo en alto y un pequeño estanque o sumidero a sus pies. Hecha con piedra vista y mortero. No se trata de una "fonte" natural ya que el agua le llega a través de una manguera camuflada.

Por encima del teixu hay una mesa y sillas de jardín y detrás una alacena de piedra, con objetos decorativos y funcionales, así como  los restos de un toldo plegable que se extendía cuando se deseaba tener más sombra.

Por haber hasta hay un orriu con sus cuatro pegotsus y todo, eso sí en miniatura, con la particularidad de que tiene corredor, como en el caso de las paneras. Y también numerosos muñecos articulados, en este caso agrandados en su tamaño y otros objetos de indudable gusto infantil. Una lechera y una especie de buzón clavado en el teixu que Jorge me dijo que era un candil de vela.

El gusto por lo infantil es aún más marcado en el invierno, cuando el teixu se convierte en "el árbol de Navidad", con numerosas lucecitas de colores y paquetitos a modo de regalos sorpresa, colgados de las ramas. 

El árbol de Navidad y otros elementos del jardín. 25 diciembre 2.019.

El jardín se encuentra en pleno uso y seguro que los peques disfrutan de él tanto como los adultos, dados los atractivos con los que cuentan. Es llamativo y simpático un cartel que dice lo que os muestro en esta imagen. 

Cartel. 25 agosto 2.025.

Se completa este precioso jardín con algunos árboles más. Destacando una zreizal (cerezo) y un nocéu (nogal). Dos árboles frutales frecuentes en esta tierra en los bordes de las antiguas güertas de dentro del pueblo.

Permitidme que os muestre dos ejemplos de ello. Dos soberbios ejemplares, uno de cada especie, que han logrado sobrevivir al paso del tiempo y que también deberían ser declarados "árboles monumentales" y sometidos a una protección especial, para que sigan alegrándonos la vista y el espíritu con su presencia.

Dos zreizales y un enorme nocéu en Caguatses d´Abaxu. 26 julio 2.022.

 

Nocéu y zreizal vistos desde abajo. 25 julio 2.022.

Los podéis ver en Caguatses d´Abaxu. Debajo de la carretera, a la altura del antiguo cuartel de la guardia civil y que ahora utiliza el ASPRONA (Residencia Laciana).

La zreizal está debajo mismo de la carretera. Es brava (o sea no se injerto) y es la mayor que conozco de toda la redondada. 

Zreizal de Caguatses d´Abaxu. 31 julio 2.022.

Debajo de ella y dentro de la misma finca está el bestial nocéu, que sigue produciendo abundantes nueces y que como en el caso de las zreizas de la zreizal nunca he llegado a probar. 

El nocéu visto desde la carretera. Al fondo la zreizal más joven. 31 julio 2.022.

Cerca de ellos hay una segunda zreizal, más joven que la otra pero también muy anciana y a la que las podas recibidas le ha hecho crecer recta hacia arriba, con una bonita estampa.

Es brava como la otra y precisamente por esa razón son tan resistentes al paso del tiempo, ya que están perfectamente adaptadas al clima de la zona.

Y pese a ser bravas, las zreizas que producen son bastante apetecibles y os lo digo con conocimiento de causa. En Cagustses d´Abaxu, en casa de mis suegros había dos zreizales mansas (injertadas) en la güerta y una brava entre la casa y la carretera.

Las zreizas de la güerta eran un auténtico manjar: grandes y de un dulce delicioso (que no empalagaba lo más mínimo). Una la tuvimos que cortar para hacer una pared divisoria con un vecino y la otra no llevo nada bien la perdida de su compañera y se nos murió de pena al poco tiempo.

Fue entonces cuando le prestamos más atención a la brava, recogiendo a mano las zreizas o cortando alguna que otra "cañuela". A las zreizales no les pasa nada por cortarles algunas ramas ya que admiten las podas cuando tienen el fruto.

Ciertamente no había comparación con las zreizas mansas, pero se dejaban comer. Eran más grandes y dulces que las bravas que yo conocía de Mual o de Munietsus. Pero tampoco nos duro mucho. La tuvimos que cortar, junto a dos tilos, porque apenas si tenían espacio y no paraban de crecer.

No son grandes los frutales del jardín donde está el teixu, aunque el nocéu merece un comentario aparte.

Está situado en la parte inferior, dentro del jardín, pegado a la verja, la acera y la carretera. Cuando tiene hojas (ya sabéis que es un árbol caducifolio) tiene una envergadura y volumen semejante al teixu. Pero su tronco es bastante más gordo que el de nuestra conífera.

Si lo vemos cuando las hojas ya se le han caído, entenderemos la causa de esta dicotomía. Sus guías, ya que posee varias, fueron desmochadas unos metros por encima del suelo. Algunas ramas ya volaban sobre la vía pública, constituyendo un peligro en caso de rotura.

Y es de preveer una futura poda selectiva ya que las ramas rebrotadas han vuelto a sobrevolar la carretera. 

Los rebrotes del nocéu vuelven a volar sobre la carretera. 2 agosto 2.025.

Jorge me comentó que la base del nocéu no paraba de "hincharse" y que le originaba grandes problemas. Había tenido que separar más una grandes piedras que lo enmarcaban, porque las estaba levantando y ahora le está afectando a la verja en su entrada peatonal.

Aun no os lo he dicho, el teixu es macho y como en el caso anterior desconozco su origen. Pero hace 200 años, que es la edad que les supongo (quizás algo menos para este), ¿dónde y quién podría comprar un teixu para plantarlo en una de sus fincas?. Hoy cualquiera puede acercarse a un vivero y hacerlo, ¿pero entonces?...

No hablamos de personas de la iglesia, ni de algún noble, si no de la gente del común. Gente apegada a su terruño que seguramente se lo robarían al monte, a su monte, siguiendo con la tradición que siempre habían visto.

El teixu parece tener un futuro asegurado. Está lo suficientemente alejado del resto de árboles y nadie podrá robarle su necesaria ración de luz solar. Mientras que el impacto antrópico, el producido por quienes disfrutan de él y del resto del jardín, perece llevarlo bien, al menos de momento.

Lo único preocupante, que también ocurre con el anterior teixu, es el tendido eléctrico que atraviesa sus ramas inferiores. Una fuente de energía extraña para los teixus, que puede acabar pasándole factura. 

Tendido eléctrico atravesando el teixu. 2 agosto 2.025.


12/30/2025

La Ruta a Las Tsagunas 46 El impacto antrópico. El Vatse Lus Teixus.

El mejor teixu de Caguatses d´Arriba. 25 diciembre 2.019.

El impacto antrópico, o sea el producido por los seres humanos, ha sido sin duda el que más efectos negativos ha tenido sobre los teixus.

Nuestros predecesores cazadores y recolectores, al depender tan directamente del medio que les rodeaba tenían que poseer un gran conocimiento de todos sus integrantes. Tanto de los animales como de los vegetales. No podía ser de otra manera ya que dependían de ellos para su supervivencia. 

Los tejedales entonces estaban más desarrollados y en más lugares que posteriormente. No tanto como lo habían estado en el pasado, pero abundantes a fin de cuentas. 

Teixu de Pepe. La Purtietsa 8. Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.


Teixu podado para obtener una forma geométrica predeterminada. La Constitución 12. Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.

Donde existían, los seres humanos habían descubierto que con ellos se obtenía, si no el mejor, al menos uno de los mejores combustibles para usar dentro de las cuevas en que se refugiaban y pasaban mucho de su tiempo.

La combustión de su madera es inodora y provoca pocos humos tóxicos. Al quemarse en lugares cerrados, en las cuevas, su uso era más recomendable que el de otros vegetales.

Su dura y al mismo tiempo elástica madera era utilizada para fabricar armas de caza o de lucha, como flechas, lanzas, arcos y escudos.

Durante el Neolítico, el tejo se siguió utilizando y su uso se amplió. El tejo posee otra ventaja sobre el resto de maderas utilizadas y es la de no pudrirse, siendo muy utilizado para fabricar estacas y otros elementos para cerrar o delimitar espacios.

Pero sin duda el nacimiento de la domesticación de animales y plantas lleva consigo algo que se irá incrementando a partir de entonces: la desforestación.

Abrir tierras para su cultivo o para obtener zonas de pasto, traen consigo, inevitablemente, la extirpación de los bosques en amplias zonas. Eso es algo impepinable que nadie puede discutir. 

Teixu de la plaza de San Miguel Arcangel de Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.


Teixu pegado a la carretera general al final de Caguatses d´Arriba. Nº 69. 2 agosto 2.025.

La deforestación afectó al teixu , y en general al resto de árboles, de dos formas. Una es la extirpación o quema de los teixus que había en esa zona.

La segunda es una causa indirecta, la disminución de la humedad. Los bosques, como todos sabréis, son unos magníficos reguladores de las aguas caídas. La retienen cuando cae y luego la van soltando poco a poco, manteniendo la humedad en el terreno.

Al desaparecer los bosques, el agua que cae corre rauda a sus desaguadores naturales. Arrastra suelos, provoca inundaciones y luego en poco tiempo los terrenos se secan rápidamente.

Los teixus, que necesitan bastante humedad, fueron desapareciendo en la mayor parte de la España seca.

El clima, más húmedo del Norte peninsular, ha permitido la supervivencia del teixu. Pero su número también ha ido descendiendo, provocado como decíamos por actividades antrópicas, algunas heredadas y otras de nueva aparición.

No sé si os acordáis de lo que decíamos en el capítulo 101 de El Monte y el Guía de Munietsus (editado el 14 de febrero de 2.023). Gracias a los estudios realizados por De Blas de la Universidad d´ Uviéu, sabemos que en la mina prehistórica de cobre del Aramo se emplearon grandes cantidades de madera de teixu. Madera muy abundante entonces en la sierra y la más apropiada para trabajar en el interior de la mina.

Teixu pegado a la carretera general. Nº 65B. Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.


Teixu encima de la carretera general, encima de una bella fuente restaurada en Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.

Se utilizó como combustible para el "arranque al fuego", que consistía en colocar pilas de leños de tejo al lado de la roca y el mineral de cobre  que se querían desgajar. El tejo posee un alto poder calorífico al quemarse y se combinaba, seguramente, con el vertido posterior de agua fría, que conseguía gracias a los cambios bruscos de temperatura, la quiebra de lo que se buscaba y la roca que lo contenía. Una técnica similar sería utilizada posteriormente por los romanos en sus minas de yacimientos primarios (en la roca) auríferos.

De tejo eran también las teas, embadurnadas en grasa animal o cera, que alumbraban las tareas de los mineros en el interior de la mina y muchas de las cuñas que se introducían en las grietas que existían o se habían creado con el fuego, para acabar de conseguir el arranque.

El impacto sobre el tejedal del Aramo tuvo que ser enorme. Recuérdese que la mina estuvo explotándose durante un milenio (desde el 2.5000 hasta el 1.500 cal B.C.) aunque no de forma continuada.

Pese a que el tejo estaba en declive y ya había desaparecido en muchos lugares, en Asturias debido  a su clima, aún resistían imponentes tixidales. Solo así se puede entender que el tixidal del Aramo fuera capaz de abastecer la demanda de la mina.

Debía de ser un excelente bosquete de tejos que desafortunadamente ha pasado a mejor vida. Aún quedan en la actualidad algún que otro teixu en esta Sierra del Aramo, pero nada que ver con los que había en el tránsito entre el Calcolítico y la Edad del Cobre. 

Teixu macho Caguatses d´Arriba . Junto a la carretera (por debajo). 25 diciembre 2.019.


Dos teixus en Caguatses d´Arriba. la diferencia de color quizás aluda a dos sexos diferentes. 1 abril 2.018.

Zonas cercanas a esta corrieron mejor suerte. ¿Sabíais que la mayor concentración europea de teixus se encuentra en las cumbres de la Sierra del Sueve?. Con más de 8.000 ejemplares y una superficie de 80 hectáreas.

Pero no es oro todo lo que reluce y parece que este tixidal está condenado a su extinción y las causas son también de origen antrópico.

La caza es un turbio negocio que mueve una ingente cantidad de dinero y es la propia Administración, esa que vive a nuestras expensas y que gestiona lo que es de todos, la que se halla en el centro del desaguisado.

Para mantener ese paripé de la caza, la Administración ha ido repoblando de caza mayor grandes superficies de nuestra tierra. Ciervos, gamos y otras especies, que se habían extinguido a causa precisamente de la caza, han sido introducidas y se están reproduciendo a ritmo vertiginoso.

Los lobos, que han vuelto a ser declarados especie cinegética, que mantenían a raya a nuestros herbívoros silvestres, ya no están en condiciones de seguir haciéndolo. Èl, como los teixus, están en franca regresión.

Poco ha durado la prohibición de cazarlo al Norte del Río Duero. La derecha española, nacionalista o regionalista, y Europa, defensores de los privilegiados y de los sectores reaccionarios (cazadores, ganaderos...) han votado en contra del lobo. 

Teixu en una huerta en el medio del pueblo de Caguatses d´Arriba. 2 agosto 2.025.


Teixu plantado en una huerta alejada del pueblo de Caguatses d´Arriba. 19 noviembre 2.024.

Otro rival de los herbívoros silvestres, el furtiveo popular, también ha sido minimizado. Los más expertos furtivos han sido contratados para controlar al resto.

Y por último la rivalidad que suponía la cabaña doméstica extensiva también se ha visto muy reducida. La nueva ganadería tiende cada vez más a estar concentrada y estabulada.

Esa superpoblación de animales de caza mayor, garantiza que quienes se lo puedan permitir y tras pagar una jugosa cantidad a la Administración, tengan garantizado algún trofeo cuando salgan a cazar.

La Administración, como casi siempre, al servicio de los poderosos.

Pero el caso es aún más sangrante porque esa superpoblación de gamos, aquí en la Sierra litoral del Sueve, llevan ya unos decenios ramoneando los nuevos brotes y plantones de teixus jóvenes.

Ya hace muchos años, no menos de 30, que no nacen y prosperan nuevos teixus. Nacer sí nacen, pero nunca prosperan porque se los comen los gamos. Sin descendencia el tejedal está condenado a desaparecer. 

Teixu al inicio de Caguatses d´Arriba (pegado a C. d´Abaxu). 25 diciembre 2.019.


Teixu al inicio mismo de Caguatses d ´Arriba. Tan cerca de Caguatses d ´Abaxu que sus propietarios celebran San Bartolo. 2 agosto 2.025.

En 1.994 el Gobierno del Principado declaró la Sierra del Sueve como Espacio Natural Protegido, algo que en la práctica no sirve para nada ya que no ha elaborado un plan de gestión que garantice la supervivencia del tejedal, una de nuestras mayores joyas botánicas.

Frente a la inacción de la Administración se creo una plataforma integrada por ecologistas, medioambientalistas, biólogos, profesores y otras muchas personas interesadas en la preservación del tixidal. Pero la Administración sigue haciendo oídos sordos a las reclamaciones.

Parece que los teixus no interesan a quienes esgrimen el eslogan ese de "Asturias, paraíso natural".

Por no participar ni siquiera lo han hecho en el proyecto Life Baccata, cofinanciado por la UE. Galicia, Castilla y León, Pais Vasco, Valencia...sí lo han hecho o lo están haciendo. Y a pesar de que muchas veces se trata de postureo y puro marketing, algunas cosas sí que se consiguen: plantar nuevos teixus, desbrozar de competidores las tejedas, respetando la vegetación que acompaña a los tejos, protegerlos del ramoneo de la fauna...Con tareas de divulgación que nunca están de más. 

Teixu pegado a la carretera al final de Caguatses d´Abaxu. 1 abril 2.018.


Teixu hembra en Los Cuarteles del Barrio de San Juan de Caguatses d´Abaxu. 3 agosto 2.025.
 

Y más que conseguiríamos si se prestara atención a zonas donde el teixu ha empezado a recuperarse por si mismo, sin que nadie le haya ayudado.

Me estoy refiriendo al que yo llamo "Vatse Lus Teixus", a Tsaciana.

Sí, ya sé que Tsaciana tiene muchos vatses, pero la mayoría de sus pueblos están en lo que en la zona llaman "El Vatse" (el Valle de Laciana en su versión castellana).

Sería un osado y un mentiroso si os dijera que conozco Tsaciana. Demasiado terreno para ser abarcado por una sola persona. Pero de sus tixidales y teixus plantados sí que os puedo contar algunas cosas, al menos de algunos de ellos.

A diferencia de Mual o de Cangas, en Tsaciana se pueden ver muchos teixus. Y no hace falta salir al monte para conseguirlo, ya que en muchos pueblos son relativamente frecuentes.

Paseando, sin rumbo fijo por ambos Caguatses, me he ido percatando de su presencia, que unidos a los que hay en La Devesa me ha impulsado a llamar El Vatse Lus Teixus a esta tierra.

Se trata de árboles ornamentales los que hay en los pueblos, pues no reportan beneficio económico a sus propietarios. Los teixus no producen frutos comestibles ya que nadie sabe que se puede comer el pequeño arilo que envuelve las semillas y que yo sepa nadie utiliza sus ramas o su madera para fin alguno.

Se plantaron por la bella estampa que llegan a producir y por la larga vida que poseen. Los hijos y los nietos de quienes los plantaron los vieron crecer durante su lejana infancia y los siguen viendo cuando la parca de la guadaña ya se va acercando a su puerta.

Son sentimientos no escritos los que debe de provocar esa vivencia. Nuestros mayores los sintieron y todavía hoy sus ecos se pueden sentir, ya que se siguen plantando por las nuevas generaciones.

Detrás de ello está el amor al terruño. El amor por algo que siempre han visto y que desean seguir viendo, por mucho que hayan cambiado los tiempos. Algo auténtico, que siguen sintiendo como propio.

Los ástures que precedieron a los actuales tsacianiegos lo tenían aún más claro. Un árbol tan longevo era el símbolo perfecto para el mantenimiento de sus tradiciones más ancestrales

Es probable que las élites locales, que se habían creado desde ya hacía tiempo, utilizaran esos teixus, a los que todos respetaban por su simbología de aparente inmortalidad, para legitimar su preeminencia.

A la sombra de algún milenario teixu y bajo la tutela de esas élites se celebrarían las asambleas que cada comunidad tenía y en las que se decidía sobre su futuro. Aparte de los ritos religiosos que cohesionaban dichas comunidades.

Y en torno a ese teixu se reunirían las élites de la comunidad, en representación de la comunidad entera, con las élites de otras comunidades vecinas, para establecer o mantener pactos de convivencia, que irían reforzando y cohesionando la pertenencia a una comunidad mayor, la de los Ástures. Aún no se había creado algo parecido a lo que es una nación, pero se estaban dando los primeros pasos. 

Y todo ello en torno a un milenario teixu. Pero quién mejor que el teixu para legitimar las decisiones que se tomaran. Él había sido testigo de las asambleas y de los pactos que habían realizado sus padres, sus abuelos, sus antepasados. Era el símbolo de que la comunidad seguía estando unida. 

Teixu hembra junto a la carretera Nº 70. Casa Mendez , al lado del bar Asturias. Caguatses d´Abaxu. 26 julio 2.022.


Teixu macho de Severino, Casa Piñero. Caguatses d´Abaxu. 25 julio 2.025.

A esos teixus milenarios, pegados o cercanos a los pueblos (o en lugares estratégicos) y respetados por su simbología, se remontan los teixus situados junto a algunas ermitas, cuando el cristianismo enraizó en territorio ástur, utilizando los mismos lugares donde antaño se realizaban otros fines.

Y de su reposición cuando les llegaba el fin procede la costumbre de seguir plantándolos dentro de los pueblos.

Su poder de convocatoria y simbología fue decayendo con el paso del tiempo. En algunas zonas, durante el proceso de Reconquista y Repoblación medieval, fue sustituido por el olmo (básicamente por el negrillo, aunque con algún ejemplo de tsamera) que se aprovechó de que el teixu continuaba desapareciendo de muchos lugares.

Pero donde pervivieron los teixus, se mantuvo la costumbre de seguir plantándolos. 

Teixu detrás de la antigua panadería Corros. Caguatses d´Abaxu. 7 agosto 2.025.


Teixu al lado de la iglesia de Santa María en Caguatses d´Abaxu. 25 julio 2.025.

Téngase en cuenta que la procedencia de estos teixus plantados eran los montes cercanos, de donde se arrancaban, con la mayor cantidad posible de raíces, cuando aún eran pequeños. Lo de pequeños es relativo pues algunos que yo he visto superaba holgadamente el metro de altura y me hablaron de otros más altos aún.

Porque sí, la costumbre se ha mantenido y es un asunto peliagudo por lo que pueda implicar. Está prohibido cortar o arrancar árboles en nuestros montes sin un permiso al respecto. Pero el permiso se lo pasan por sus partes quienes lo hacen. Y si lo solicitaran supongo que sería denegado en el caso de que sean teixus, una especie que podríamos decir que está en peligro de extinción.

Pero que los vecinos, pongamos de Caguatses, los arranquen para plantarlos en sus fincas del pueblo, en principio no suponen mayor problema, porque en sus tixidales aún abundan estos.

El problema sería que personas ajenas a las comunidades rurales tsacianiegas lo puedan hacer. Sería "la acabose". La voracidad, digamos de los turistas, es increíble. Los vecinos y los gestores de los Parques Nacionales de Canarias están que trinan porque las manadas que los visitan se dedican a llevarse simples piedras de los terrenos por los que se desplazan, como un recuerdo de su visita. 

Si todos los que visitan Tsaciana, que cada vez son más, se acabaran llevando un teixu, creo que los tixidales se acabarían extinguiendo. 

Teixu detrás de la iglesia se Santa María. Caguatses d´Abaxu. 7 agosto 2.025.


Alto teixu hembra del barrio de Las Trapietsas en Caguatses d´Abaxu. 25 julio 2.025.

Otra cuestión bien diferente es lo que hacía mi hermano mayor, Carlos, que cuando regentaba su taller de madera en Oubachu, regalaba un pequeño roble a quienes hacían una compra o a quienes lo visitaban. Pero Carlinos no recogía los robles del monte. Lo que recogía eran las bellotas, la tsande, de robles que tenían buena planta.

Las cogía del suelo, cuidando que tuvieran buen aspecto, y las plantaba en pequeños semilleros. En cada cubilete una bellota y cuando esta germinaba y asomaba un nuevo roblico, regalaba el cubilete con todo.

Quizás en tsaciana se pudiese hacer algo parecido y crear semilleros de teixus y no haría falta acudir a los tixidales. Las semillas se podrían obtener en los mismos pueblos, donde existen varios teixus hembra que producen todos los años grandes cantidades de ellas.

Lo que se podría hacer con esos teixucos lo dejo a la imaginación de quienes leen mi blog.

Un ejemplo de ese amor y ese respeto por los teixus lo tenemos a la vista de todos en Caguatses d´Arriba. en la entrada al recinto del Centro del Urogallo, que bien merece una visita para ver su exposición y los vídeos que se proyectan, en torno a la escalera que baja al edificio principal, se plantaron en un principio dos teisus del mismo lado. 

Los dos primeros teixus plantados. 24 agosto 2.019.

Más recientemente se decidió ampliar su número y hoy tenemos cuatro en cada lado. Al ser un centro oficial es seguro que estos teixus proceden de viveros y no de los montes cercanos como la mayoría del resto de los plantados. Pero son taxus baccata, la misma especie que la autóctona.

Ocho teixus hay actualmente. Cuatro de cada lado , en la entrada al Centro del Urogallo. 7 julio 2.025.

Podrían haber plantado coníferas foráneas, como se hacía antes y como se sigue haciendo en las llamadas repoblaciones forestales, que se hacen en algunos de nuestros montes, incluidas las hechas en Caguatses. Pero no, se plantaron teixus.

¿Un lavado de imagen de la Administración?. Sin duda, pero al menos tuvieron en cuenta las preferencias de la población autóctona.

Os he ido mostrando a lo largo de este capítulo imágenes de teixus plantados dentro de los dos Caguatses. En los siguientes capítulos os iré detallando algunos de ellos.

La conífera más achaparrada es un teixu. Caguatses d´Abaxu. 24 diciembre 2.019.


Teixu en la plaza de la Casa del Pueblo y la oficina de Correos. Caguatses d´Abaxu. 24 diciembre 2.019.


11/24/2025

La Ruta a Las Tsagunas 45 Los enemigos del teixu. Factores ambientales y biológicos. El Tixidal de Valdebóis.

Teixu metiéndose por debajo de la Braña de Penavelosa en dirección al Counio, no muy lejos del cauce, antes de los caídos. 1987.

Los actuales teixus (taxus baccata L) ya existían cuando se inició la última de las grandes glaciaciones: la glaciación Würm, que comenzó hace unos 110.000 años. De hecho su familia (taxaceas) ya estaba muy difundida desde el Jurásico, iniciado hace la friolera de 201 millones de años.

Como el resto de árboles tuvo que refugiarse en enclaves situados a bajas altitudes cuando la nieve y el hielo se asentaron en nuestros montes. Para volver a salir y expandirse cuando estos desaparecían.

Cuando llegó el Holoceno (en números redondos para no complicároslo, hace 12.000 años, en el 10.000 a.C.), el teixu, como el resto de las coníferas, ya se hallaba situado a mayor altitud que el resto de árboles por su capacidad de aguantar mejor el frío.

Esto le dio ventaja para colonizar los lugares que más le convenían: Zonas montañosas húmedas y frescas, normalmente en los avesius a partir de los 800 m. de altitud.

También le benefició, ya que al menos no lo desplazó, la inicial dominancia del bedul (abedul). Un árbol que deja pasar mucha de la insolación existente y que puede convivir perfectamente con él.

De todas formas el teixu era un árbol de épocas pasadas, incapaz ya de crear bosques en los que fuera dominante. Más que nada porque aparecieron árboles más adaptados a los nuevos tiempos.

La expansión y preponderancia de los robles a partir del Optimo Climático del Holoceno, no le benefició lo más mínimo ya que los robles pueden formar bosques compactos que limitan, no la presencia de tejos, si no su expansión y mantenimiento.

El tejo, a diferencia del resto de coníferas, no tiene resina, pero su savia parece ser muy resistente al frío. Algo que se constata con su tipo de hoja, que permanece asida a la rama durante todo el año, incluido el frío invierno (hoja perenne).

Puede crecer sin excesivos problemas a la sombra de árboles que le dejen pasar algo de luz. Y si esos árboles son caducifolios, cuando se les caen las hojas, las hojas del yeixu se aprovechan ya que pueden seguir fotosintetizando durante los meses fríos. Obviamente a mucho menor ritmo que cuando las temperaturas son más benignas.

Los robles no acaban con los tejos que ya han nacido y están en pleno crecimiento, pero sí que pueden evitar la instalación de nuevos tejos, sobre todo porque no les dejan sitio donde poder hacerlo.

Constriñen el tejedal y no lo dejan expandirse. Sobre todo el roble albar, el roble típico de Munietsus, que puede colonizar los mismos enclaves que el teixu, aparte de otros más secos.

¿Habéis oído hablar del llamado Evento árido 4.100 cal. BP?. Se trata de un episodio que afectó a todo el planeta entre el 2.450 y el 1950 cal. a.C. en el que el clima se volvió de pronto más seco y frío. Supuso el colapso de numerosas culturas a lo largo de toda la Tierra y a los tejos les sentó francamente mal, desapareciendo en muchos sitios y reduciéndose en otros. 

Curiosamente ese pequeño cambio climático vino a coincidir con el inicio de la expansión de las fayas (fagus sylvatica). Curioso porque la fayas, como los tejos, necesitan terrenos húmedos.

Al compartir el mismo nicho ecológico las fayas acabaron llegando a muchas tejedas. Si mal le había ido al teixu con el albar y otros robles, peor le iba a resultar con las fayas, que los acabarían desalojando o constriñendo aún más en numerosos lugares. 

Teniendo en cuenta todo lo anterior no resulta tan extraño que en Munietsus haya pocos teixus y además recluidos en un solo lugar.

Pero solo hemos mencionado los factores, llamémosles ambientales, que han ido contra el teixu. Veamos el resto de factores. Unos son de tipo biológico y otros antrópicos.

Los factores biológicos son lo que podríamos considerar como las debilidades que posee el teixu en relación con el resto de árboles autóctonos de nuestros montes.

Hay quien dice que el árbol al crecer de forma muy lenta (20-30 Cm de altura como máximo cada año) tarda muchos años en alcanzar la madurez sexual, produciendo semillas, en árboles aislados o lugares abiertos, a partir de los 20-30 años de edad.

A mí, la verdad, no me parece tanto tiempo ya que nuestros albares y fayas oscilan entre los 40-60 años de edad para emitir las suyas. Si bien es cierto que en climas más de interior como la Submeseta Norte, lo hacen con mayor prontitud.

Pero en masas densas esa producción de semillas se retrasa hasta los 70-120 años. Una barbaridad de años que le restan competitividad con el resto de especies.

En condiciones favorables los teixus no presentan vecería, produciendo frutos todos los años, pero si el entorno les es hostil pueden presentarla cada dos o tres años. Recordad que nuestros albares producen tsande (bellota) un año y luego están hasta tres años sin hacerlo.

La mayor debilidad del teixu es que es una especie dioica. Quiere decir esto que hay tejos hembra y tejos macho. Nuestros robles, fayas y bedules son monoicos, o sea en cada uno de ellos están presentes los dos sexos.

Si los teixus formaran extensos bosques, como hacen los otros árboles mencionados, ello no supondría mayores problemas.

Pero esos tiempos ya pertenecían al pasado. Durante todo el Holoceno los teixus ya no formaban bosques. Formaban grupos o se encontraban diseminados entre otros árboles, pero siempre en minoría.

Y como vimos, primero los robles y más tarde la fayas les fueron recluyendo a núcleos aislados y es entonces cuando lo de ser dioico cobra mayor protagonismo.

No penséis que un solo roble puede reproducirse sexualmente (en teoría podría hacerlo ya que tiene flores masculinas y flores femeninas) pero por norma general prefiere cruzarse con otro u otros robles.

Pero para la reproducción de los teixus se necesita la presencia, al menos, de un tejo macho y un tejo hembra. No la presencia de dos tejos si no que ambos sean de sexos distintos y esto en poblaciones reducidas es una gran desventaja.

Sí por los motivos que fuera faltara uno de los sexos, aunque hubiera multitud del otro sexo, el tixidal acabaría desapareciendo ya que no nacerían nuevos teixus. El tixidal seguiría estando mientras vivieran los teixus que allí hay, pero cuando murieran el tixidal se extinguiría.

No se si alguno-a de vosotros-as conocéis el Monte Valdebóis, que actualmente está unido al Monte Munietsus y que junto al Monte La Vilietsa forman la Reserva Natural Integral de Muniellos.

Tiene muchas cosas importantes, pero para mí lo más valioso de este Monte son sus teixus. Estos no están concentrados en un solo punto. Si es cierto que son muy abundantes en O Rigueiro As Teixeiras, pero hay teixus sueltos en otros muchos lugares del avesíu. 

Detalle del mapa original que utilicé para los estudios del Monte Valdebóis con la mayor concentración de teixus. Cada punto verde es un ejemplar.

Debajo mismo de la Braña de Pena Belosa (o velosa) he visto los restos de un descomunal teixu. Ya solo tenía la cascara de un lado de la base del tronco, sobresaliendo muy poco del suelo. Imaginar su corpulencia (prolongando su contorno) desafiaba toda lógica ya que superaría holgadamente el grosor de cualquier albar que yo haya visto en mi vida.

A veces pienso que los teixus del tixidal de La Candanosa de Munietsus proceden de este lugar.

En realidad ambos lugares no están tan alejados entre si, y comparten además una mayor tendencia hacia la sequedad, sobre todo comparándola con el resto del Monte Munietsus. La Vatsina Tixidal está en la ladera solana y el Rigueiro As Teixeiras en el avesíu de la misma sierra.

Quizás la fauna de la zona llevó a esa zona de Munietsus, semillas tragadas en el Vale Pena Belosa o en el Vale Pena Belosia, los dos afluentes del Rigueiro As Teixeiras. Pájaros pero también zorros, mustelidos y hasta los mismos osos contribuyen a su dispersión ya que se tragan el arilo y su contenido, la semilla, sin masticarlas. Los jugos gástricos no son capaces de digerirlos pero les inhiben el letargo que poseen y cuando llegan al suelo germinan con facilidad. 

Valdebóis. Vale PenaBelosía. 1987.


Valdebóis. Vale de PenaVelosa. 1987.

En Valdebóis he visto, quizás, los más bellos fustes de teixus de todos los lugares en los que los he visto. Me sobrecogen los troncos añosos de los milenarios teixus, sobre todo porque me sumen en profundas cavilaciones, pero en realidad no me parecen bellos.

Es cuestión de gustos y cada uno tiene los suyos. Un solo fuste de varias centenas de años, alzándose recto sobre el suelo, limpio de ramas laterales y con casi el mismo grosor durante diez o doce metros. Y luego la forma cónica de la copa. 

Alto teixu con doble guía por debajo de la Braña de Penavelosa. 28 julio 2.017.

Ese sería mi "tipo" de teixu, y allí en Valdebóis los había. Y seguramente hubo muchos más y que fue seguramente ese "tipo" el causante  de la muerte de muchos de ellos.

Teixus totalmente sanos, en la flor de la vida, que embelesaban con su porte. Pero también teixus con mucha madera. Mucha y de excelente calidad en cada teixu.

Y luego muchos teixus con esa estampa, algo que no era frecuente en las tejedas que entonces existían y que fueron la causa de su perdición. A saber donde ha ido a parar su preciosa madera.

Afortunadamente aún sobrevivían teixus con esa fisonomía y era una auténtica gozada detenerse a contemplarlos, aunque para ello tuvieras que andar por sitios muy pendientes y difíciles de transitar. Sitios poco frecuentados por el ser humano y sus animales domésticos y en donde gracias a ello podían crecer a sus anchas. 

El mismo teixu anterior desde más cerca. 28 julio 2.017.

Me llevé un gran disgusto un día que vi a dos de estos teixus casi arrancados del suelo, inclinados y apoyados en otros teixus. Una buena putada que no solo amenazaba la vida de los medio tumbados si no también la de los que le servían de apoyo.

Lo ideal sería tratar de enderezar los inclinados y en caso de no poder conseguirlo habría que talarlos para que no causaran más daños. Informé de ello a la Consejería y ¿sabéis lo que hicieron?.

Nada, no hicieron nada. Era lo más cómodo de hacer y una idea de ciertos conservacionistas que propugnaban la necesidad de intervenir lo menos posible en la evolución natural de los espacios protegidos.

Dejar que la naturaleza evolucione a su libre albedrio es en principio una magnífica idea pero dejar morir a ejemplares de una especie casi en peligro de extinción y no intervenir para evitarlo no es de recibo, ¡en fin!.

Pero no todos los teixus de Valdebóis eran como estos que os he detallado. Ya he mencionado que en las camperas de la Braña de Penavelosa había instalados numerosos teixus. 

Braña de PenaVelosa, Valdebóis, encima mismo de la actual carretera. 1987.

La actual carretera desfigura bastante la realidad que esta zona siempre tuvo. Una zona bastante alejada del pueblo. La campera de esta braña comenzaba justo por encima de por donde pasa la carretera, aprovechando un buen rellano en torno al regueiro y ascendiendo después, siguiéndolo, en dirección a La Lagua.

La primera vez que visité la zona, y que fue pronto porque allí se iniciaba una ruta "pirata" a Las Tsagunas de La Candanosa, me llamaron mucho la atención los numerosos teixus que había por allí. Tanto que ya siendo Guía-Monitor se lo comente al encargado de mis actividades de la Consejería. Un chico más o menos de mi edad que estaba comenzando su carrera funcionarial y que acabaría "trepando" a puestos de mayor rango y responsabilidad. Su nombre me lo guardo para mí pues no es cosa de señalar a nadie.

Fuimos hasta allí en su coche y estuvimos un par de horas viéndolos. Mientras tanto él les fue midiendo su altura con un aparato que tenía. Parecía tan sorprendido como yo por la presencia de tantos teixus.

Todos los teixus superaban la centena de años, pero se notaba que estaban muy antropizados. Su altura era menor que la de los otros teixus, debido a las podas que habían recibido. Había leído en alguna parte que muchos pueblos se engalanaban, en sus festividades, con ramas de teixu y pensé que tal vez Valdebóis fuera uno de esos pueblos.

Hoy no pienso lo mismo. ¿Sabíais que las ramas de tejo fueron utilizadas como forraje para los rumiantes domésticos?. En algunos lugares donde su presencia era habitual se pelaban los teixus, llevándose sus ramas para las cortes del pueblo donde se seccionaban y se daba al ganáu.

Parece ser que las vacas, las ovejas y las cabras pueden tolerar cierta dosis de la taxina, aunque no es conveniente excederse en su uso. Dosis de 100 o 200 gramos de hojas son mortales para burros, mulas, yeguas o caballos. aunque como todos sabéis los equinos no son rumiantes.

En Valdebóis su uso no era exactamente ese. Se recurría a él en casos de necesidad

Había años, más habituales de lo que se pueda pensar, que los inviernos se alargaban y el ganáu no se podía sacar al monte. Cuando ya casi se habían agotado la yerba y el ramaje almacenado había que recurrir a otras fuentes alimentarias. Por aquel entonces no había acceso a piensos de compra, había que ingeniárselas con lo que el Medio local podía ofrecer.

Los únicos árboles con hojas durante esa época eran los xardones (acebos) y los teixus.

Los xardones son muy abundantes por todos nuestros montes y su uso esta contrastado en muchos lugares. Se salía al monte y se volvía con grandes ejemplares, que mayoritariamente ya no tenían pinchos y a cuyas hojas el ganáu no le hacía ascos. 

Hace poco un paisano de Ibias me comentaba que de Cecos y de otros pueblos subían al Counio, aquí en Valdebóis a buscar hojas de acebo, bajando carros y carros del ramaje. Se dejaban secar algo y luego se almacenaban para dárselo al ganáu (más bien menudo) durante el invierno.

Los teixus son más escasos y en muchos montes ya no los había y ello provoca que tengamos menos noticias sobres su uso. Pero donde sí había teixus sí que tenemos información sobre ello.

Se recolectaban, en esos inviernos alargados, no solo las ramas de Xardones si no también de teixus. A las cabras y las ovejas se les daban las ramas tal cual. Comían sus hojas e incluso mondaban las partes más blandas de las ramas.

Para las vacas y los bueis, las hojas y parte de las ramas se seccionaban y se mezclaban con la poca yerba que quedara, aderezado si acaso con algo de cereal.

Nuestros antepasados no eran tontos, sabían que el uso excesivo de las hojas de teixu podía ser perjudicial e incluso mortal para su ganáu, así que eran cautos con su uso

Pero había teixus más cercanos al pueblo que los de la Braña de Penavelosa, no habiendo necesidad de trasladarlos desde tan lejos. La poda de los teixus de esta braña está relacionada con la braña misma.

También solía ocurrir, de cuando en cuando, que el tiempo empeorara bruscamente estando el ganáu ya deambulando por la braña. Nevadas fuera de época o secas persistentes. Cuando el pasto escaseaba o quedaba tapado, para salir del paso se recurría a los teixus, podando algunas ramas y dándoselas directamente al ganáu.

Por ese motivo se respetaban los teixus en las camperas. No había en ellas ni robles ni bedules. Ni muchos ni pocos. Pero teixus sí, porque llegado el caso podían ser de gran utilidad.

Y esta práctica, repetida a lo largo del tiempo, era la que les daba a estos teixus su peculiar fisonomía.

Si visitáis Valdebóis es difícil que veáis estos teixus. Las camperas de la braña ya no existen, han sido invadidas por grandes subarbustos y matorral espinoso. Tan desarrollados que desaconsejan internarse entre ellos. 

Supongo que los teixus sigan allí, semitapados por la nueva vegetación. 

Solo aguzando mucho la vista y esforzándoos lograréis ver los yeixus desde lejos, en la actualidad. 28 julio 2.017.

Antes se podía aparcar, en la carretera tras haber cruzado el regueiro (bajando). Había espacio para ello. Y allí mismo había una buena senda que llevaba al rellano de la campera.

Hoy la carretera ya no tiene ese ensanchamiento, la senda ya no existe y la verdad es que acojona intentar meterse. Además creo que no está permitido andar por el monte, ya que está incluido dentro de la Reserva y los permisos de visita solo existen para la Ruta de Las Tsagunas desde Las Tablizas.

Había también otros teixus diferentes a esos que hemos mencionado, con formas variopintas, más irregulares y diseminados por el monte.

Lo que nunca he visto en el Monte Valdebóis, y eso es a lo que quería ir, son teixus jóvenes. No me refiero solo a recién nacidos, que a veces son difíciles de ver, si no a otros, de varios metros de altura.

Es cierto que cuando investigué a fondo este monte, mi relación con los teixus no era la que luego he llegado a tener. Podía distinguir las fayas de los robles desde largas distancias, porque estaba acostumbrado a verlos y luego a recorrerlos. Desde cerca distinguía sin problemas a nuestros árboles más abundantes. Por sus hojas, su corteza, su porte...

Siempre que salía al monte los tenía al alcance no solo de la vista si no también de mi mano. Pero al teixu no, pues su presencia era muy escasa o inexistente en muchos lugares.

Pero tampoco era un principiante es este aspecto. Había localizado jovencísimos teixus en la Braña de Saladín, por encima de Monasteriu del Couto. Otros algo mayores en Sucuetu d´Arbás...Incluso descubrí desde lejos y como ya os he contado, el porte del abuelo de los teixus de la Vatsina Tixidal, aquí en Munietsus.

Nunca vi jóvenes teixus en Valdebóis y ello es algo que siempre me ha preocupado, pues compromete seriamente el futuro de este gran tixidal.

Tal vez las cortas se cebaron con los teixus hembras, que son las que emiten las semillas. Sería necesario, dado su enorme valor, hacer un estudio detallado para saber si la falta de hembras es la causa del problema. O si son los masculinos los que fueron erradicados.

Y en el caso de que faltara un sexo proceder a plantar, estratégicamente situados sobre el terreno, teixus del otro sexo, para solucionar el problema a medio plazo. Hay muchos planes y mucho dinero invertido relacionados con la protección de los tejedales. Algunos creo que se hacen más por esnobismo y propaganda que por otra cosa.

Mucha propaganda pero poca efectividad. Aquí podemos revertir esta situación y pasar a la acción. No sería tan costoso ni el estudio ni la posible solución. ¿A qué esperamos?.

Para despedirnos de Valdebóis os dejo con otra foto histórica, una de las cinco que os muestro en este capitulo, hecha creo que en 1987. Son históricas porque están hechas en invierno, el bosque estaba empezando a recuperarse y los teixus eran muy visibles. Si no me creéis comparadla con la otra que os muestro hecha más recientemente.

Penabelosía.


PenaBelosía en primer termino, detrás PenaVelosa. 28 julio 2.017.

  

La Ruta a Las Tsagunas 47. Dos teixus monumentales de Caguatses d´Arriba y otros árboles notables.

  El interior del teixu de Caguatses d´Arriba, un lugar donde poder soñar. 25 agosto 2.025. De los teixus de Caguatses d´Arriba cabría desta...