9/30/2023

El Monte y el Guía de Munietsus 116 Despedida de las partes medias de Decutsada 2

En Decutsada hay lugares del avesíu donde ya no coge ni un alfiler más. 28-julio-2.018.

El límite que se viene usando entre las dos lenguas se sitúa en la prolongación de la Sierra del Rañadoiro, o sea en la sierra, sierra que divide la cuenca del Narcea de la cuenca del Navia, algo acorde a la idea de deslindar atendiendo a accidentes geográficos. Pero es una verdad a medias pues estos suaves relieves nunca suponen una frontera física. Y es que además el Monte Oubachu rebasaba ampliamente dicha sierra. Tanto el Pico´l Counio como el Pico Cabreiro estaban dentro de sus límites. Que basculaban durante un buen trecho por las laderas altas que vierten contra la cabecera del Río Viougas.

El uso del territorio hace que este se llene de nombres (topónimos), puestos por quienes los usaban. Pero la cercanía también influye. Todo lo que vierte hacia Ibias está más cerca de Valdebóis que de Oubachu, por lo que los primeros igualmente les pusieron sus propios nombres.. En esa zona hay una curiosa mezcla de topónimos, unos son "galegos" y otros son "asturianos", no faltando los que son una mezcla de ambos.

La parte del Monte Oubachu que vierte hacia el Ríu Munietsus y el Ríu Coutu tienen ya topónimos típicamente en bable occidental, como en esta de Decutsada, donde está el Vatse Gatsego.

Ya vimos que en la cabecera del Ríu La Candanosa, analizada a fondo en capítulos anteriores, ocurría algo parecido, siendo allí el galego el que había volteado la sierra. Lo mismo pasaba en la cabecera de los otros dos grandes valles de Munietsus, Refuexu y Tixeirúa.

En el primero el Ríu Refuexu pronto cambia de nombre, aguas arriba de La Veiga Cruces, pasando a llamarse Ríu Las Gallegas. Nombre que parece derivarse de La Veiga Las Gallegas (A Veiga As Galegas), posiblemente la braña más importante de todo Munietsus y explotada por el pueblo ibiao de Oumente, de la que también deriva la Vatsina la Braña Las Gallegas. En los tres casos, ríu, veiga y vatsina, se mantiene "Gallegas". Ningún papudo, arbetsón o del Ríu Rengos decia gatsegas, respetando el topónimo original (algo castellanizado con la doble "l"). Aquí el significado de los topónimos es más que evidente ya que eran los galegos quienes utilizaban esa zona, posiblemente desde tiempos inmemoriales. 

Os vuelvo a mostrar la localización de los topónimos del Regueiru Decutsada.

Continuemos con el paseo. Entramos en otra vatsina, La Regueirona, con bastantes ganzos ya desde el teso con el Vatse Gatsego. Vuelven a verse roblones de 5 m. de perímetro y con la copa rota. También los hay de 3m., altísimos y sanos, una auténtica delicia para la vista y el resto de los sentidos, sintiendo su inmensa energía y la paz que se respira bajo sus bóvedas. Es un crimen no detenerse un rato y lo hago, saboreando a fondo esos instantes. Lo que daría ahora por volver a sentir lo que entonces sentí, algo a lo que las palabras no pueden hacer justicia. Pero como todo el viaje es una auténtica zambullida en un paisaje de ensueño, continúo. 

Roble de la braña de Mual de Lus Putseirus, con un perímetro por encima del bastón  cercano a los cinco metros. Está en el inicio del Tesu´l Páxaru, justo en el deslinde con el Monte Munietsus. 14-agosto-2.022.


Pese a habérsele caído una gran parte del tronco principal y hace poco una gran rama lateral, este roble se resiste a morir, aunque el pobre ya está en las últimas. 

En el centro de la vatsina hay piedras sueltas y gruesas, en donde se han instalado avellanos. En la otra ladera (dcha) faéu y robledal, permítaseme la expresión, cojonudo, con robles de dimensiones muy buenas, aunque los mayores están algo averiados.

Al momento llegamos a otra vatsina y podemos ver que un poco más abajo de donde me encuentro se une a la anterior. Es El Vatsinón, que recibe el nombre ya desde su unión al Regueiro Decutsada, por lo que La Regueirona es un afluente suyo. La Regueirona y El Vatsinón son dos aumentativos, que parecen justificarse al compararlos con las otras vatsinas del Regueiro Decutsada, todas ellas de menor envergadura. 

El Vatsinón y La Regueirona. 28-julio-2.018

En El Vatsinón hay caídos robles bestiales, algunos algo o muy derruidos por la edad y por los avatares que han ido sufriendo a lo largo de su extensa vida, aunque también hay tendidos sobre el suelo otros que aparentemente estaban sanos. Pero aún quedan en pie algunos gordísimos.

El Vatsinón por encima de la unión con La Regueirona.

He venido durante un rato por algo de sendina y antes de llegar al centro de la vatsina me he topado, del lado de abajo, con un roblón que es gordísimo abajo. Luego adelgaza algo pero sigue hermoso y potente hacia arriba, alcanzando una gran altura. Pero por desgracia parece tener alguna deficiencia cerca de la base, por la parte de arriba. Otro por debajo, algo más pequeño, sobrepasa los 3 m. de perímetro y una altura de vértigo. Estamos en una zona de bosque maduro, ¡impresionante!. Hay alguna faya y muy buena densidad. Una hermosa faya de 2´40 m. de perímetro a 1´50 m. del suelo por su parte de arriba, estaba arrancada y tirada en el suelo, lo que me permitió medir su longitud: 30 m. 

El Vatsinón justo por debajo de recibir a La Regueirona.

He subido por El Vatsinón a ver un gigantesco roble situado en su centro que solo tiene una pequeña herida, de poca penetración, en su base por la parte de arriba. Es muy alto, más de 30 m. y conserva toda su copa. Con 4´60 m. de perímetro a 1´50 m del suelo, ¡deslumbrante!. A su lado una preciosa faya de 2 m. de perímetro, alta y recta y cerca de esta otro potente roble cercano a los 4 m. de perímetro, altísimo (debe pasar de los 30 m.) pero con una herida larga y profunda en su tronco por la parte de arriba. Vatsina arriba se sigue viendo lo mismo, abundando la lúzula. 

Robles como este de la braña de Mual de Lus Putseirus también los había por decutsada.

Tras subir otro poco y siguiendo valle abajo, en llano sin subir ni bajar, se llega al teso de la vertiente derecha de El Vatsinón en donde hay un pequeño rellano, bordeado a cierta distancia por acebos.

Desde aquí hay buenas vistas del solano de Decutsada, que tanto contrasta con el exuberante avesíu por el que nos movemos. Se ve perfectamente el final de la pista de Pires que arrancaba en la Vuelta Cimera de la carretera del Counio. Se ve salir la pista, abajo, con no mucha inclinación, desde la Vatsina La Mata. Y así zigzagueando acabar saliendo junto al actual Mirador (Mirador del oso de Muniellos). 

Cartel del Mirador del oso de Muniellos.


Detalle de la pista de Pires y de la de Decutsada que subía hasta La Veiga´l Pumar. Mapa del IGN de 1953.

Subiendo un rato llegué al Teso Decutsada, a una zona algo llaneada, formada por sucesivos rellanos, la prolongación de La Chanadona. Con buena arboleda mediana aunque aún con muchos claros ya que hasta aquí llegaba la parte superior de la granda de Fonculebrera.

Filo abajo volví al sitio en el que antes estuve, atravesé el teso de El Vatsinón y accedí a una vaguada donde predominan las fayas. Algunas son preciosas, rondando los tres metros de perímetro y se está formando un esplendoroso faéu.

Aquí decido volver en dirección contraria, ahora valle arriba aunque siempre descendiendo algo en altitud, para no repetir por donde ya anduve. No me basta solo ver desde lejos la buena arboleda, la quiero disfrutar sintiéndola a mi lado, saboreando los distintos ambientes que va construyendo.

Atravieso El Vatsinón justo donde recibe a La Regueirona. Por todo el entorno el bosque es alucinante, con robles y fayas de más de 2 m. de perímetro, de hasta 35 m. de altura aproximada, rectos y sanos. Ya no se ven los roblones más o menos viejos, es todo material nuevo pero muy bueno y en densidades excelentes. 

Tras el cauce de El Vatsinón se atraviesa un precioso faéu, con ejemplares magníficos de tres metros de perímetro, que prolongan en altura ese grosor durante un buen tramo. Rectas, pasando de los 35 m. en altura. Prodigiosos pilares que sustentan copiosas copas que dejan pasar muy poca luz, creando un ambiente más nebuloso y húmedo que el creado por los robles. Un ambiente más recogido y si acaso más protector, más íntimo, más...

Llego al Vatse Gatsego y continua el faéu, con algún que otro roble y xardón. En su ladera izquierda y saliendo de él hay un robledal mediano pero mejorando (media de 1´5 m. de perímetro y 22 m. de altura), con una gran densidad.

En la vatsina siguiente a partir de su mitad el arbolado disminuye en grosor y en altura, pero con una gran densidad. Es un bosque joven con todo el futuro por delante. Pronto estamos enfrente de La Brañina y hay que volver a cambiar de rumbo. Desciendo algo por el teso entre esta vatsina y el Vatsigato Decutsada por donde se ven buenísimas y buenas fayas a ambos lados del cerro.

Vuelvo a llanear, valle abajo, con algo de inclinación. Atravieso la vatsina sin nombre (el otro vatsigato) y vuelvo al gran bosque. Primero con robles. En el Vatse Gatsego vuelve el alucinante faéu, con algún roble. Selección natural prácticamente hecha, con algún xardón tirando "palante".

Al poco hay algo de vaguadina, pero solo abajo cerca del regueiro, con mucha lúzula. Contra El Vatsinón bosque tremendo, en el cerro robles, en El Vatsinón fayas, con algunas realmenete impresionantes. Hay una antes del centro de la vatsina bestial, de cerca de 4 m. de perímetro, un solo tronco, sanísima, de unos 35 m. de altura aproximada. Algo descomunal que se completa con un roble por debajo de ella de 2´30 m. de perímetro, tan recto y alto como la faya. Si tienes hipo, mirando esta pareja, seguro que se te quita. 

La ladera de La Chanadona, entre el Teso Los Carboneros y L´Era Farruco, es sencillamente espectacular.

Me meto contra el cauce donde hay algo como de fuentina y un gran arce muy averiado por abajo. Cruzo el cauce y sigo. Oigo cerca el canto del Regueiro Decutsada. Robledal y faéu espectacular. Salgo de El Vatsinón e intuyo que estoy por encima, no muy lejos, de la senda que sube a Las Tsagunas tras haber cruzado el Regueiro. Hay un roble muy bueno pegado a una sendina que pasa por el lado de arriba y luego otros dos. Siguiendo por la sendina se sale a la senda, entre el roble grandón cercano al Teso Los Carboneros y los colosos guardianes de la senda, encima de un arce hecho polvo.

Solo añadiría que en la excursión de despedida también salí al Teso Decutsada, donde me aguardaba una desagradable sorpresa. Ya no recuerdo si aquel año o el anterior había habido grandes ventoleras de viento, muy perjudiciales para el arbolado, pero es seguro que las hubo. Allí por el alomado teso y sus rellanos de la parte inferior de La Chanadona, había arrancados del suelo y desplomados en él, decenas y decenas de robles, robles medianos de 40 o 50 años de vida.

Lo cierto es que me apenó aquel espectáculo, tantos y tantos árboles desguazados en lo mejor de su vida. Menos mal que permanecían en pie muchos de sus hermanos y que las heridas del bosque podrían ser restañadas, en una zona donde sus avances y retrocesos van de la mano. Los tesos o cerros son los lugares más expuestos a las rabietas de Eolo, que de una tacada puede cercenar la labor de varias décadas.

Pero así es la naturaleza, tierna y cruel al mismo tiempo. Vida y muerte van de la mano, como inseparables hermanos, hasta el fin de los tiempos. Pero como el León (Gieco) cantaba: "Que dignidad tan grande la de creer siempre en la vida, con solo ver una flor brotando entre las ruinas", y en el Teso Decutsada, contra viento y marea, todos los años brotan robles y más robles y si los albares no bastaran, en las Penas de Fonculebrera están sus primos los orocantábrica, dispuestos a echar una mano si fuera menester.

Se podrían extraer muchas conclusiones de esta excursión, tan detallada, pero esa labor la dejo a cada lector de estas líneas. No creo que les resulte tan complicado, teniendo en cuenta lo que hemos dicho y expuesto en capítulos anteriores. Yo me quedo con las sensaciones experimentadas visitando uno de los lugares con más encanto del mundo que conozco.

Si me gustaría que alguien, dotado de sensibilidad, revisitara esos lugares, yo creo que ya nunca podré hacerlo de nuevo, y que me contara, como yo os he contado, el estado actual de esos lugares, gracias de antemano. 

9/15/2023

El Monte y el Guía de Munietsus 115 Despedida de las partes medias de Decutsada 1

El Pico La Baxancada Preside el Regueiru Decutsada. La Vatsina La Fonte, cabecera del regueiro, gira y asciende de forma ladeada. 28-julio-2.018.

 Aquel verano del 2.000 me enteré que había aprobado las oposiciones a cartero a las que me había presentado. Me compré una cámara de hacer fotos y aproveché las subidas a Las Lagunas para hacer unas cuantas. Mañana no estaría allí, quería tener algo que me hiciera revivir todo lo que este Monte Munietsus me había proporcionado. Quizás alguna foto despertara en mí las sensaciones habidas ya que estas aún permanecían en mi interior. Puede que algún visitante se extrañara de verme hacer tantas fotos "¿Para qué querrá fotos este Guía que conoce tan bien La Reserva?". Pero pronto yo ya no estaría allí y aquello acabaría pasando a formar parte de los recuerdos.

Buscamos alguien que me sustituyera pues Juan andaba muy atareado con trabajos más acordes con su profesión. Gundín, un joven cangués del entorno del Cuelmu, me acompañó durante algunas excursiones guiadas para ver por donde iban los tiros y como iba a enfocar él esta labor. Lo que no supiera lo podría suplir con el amor y respeto que él también sentía por la naturaleza.

Yo, para despedirme por adelantado de mi amado Monte Munietsus, me tomé libre un día entero. Deseaba un último contacto íntimo, sin intermediarios y por supuesto solo, para que nadie ni nada enturbiara y alterara las sensaciones. Solo el Monte y yo, con la mente abierta y los sentidos alerta a todo lo que pudiera abarcar. Sin cámara, sin papeles para tomar notas. Solo un bocata y la navaja.

Y, ¿cómo no?, me dirigí a Decutsada y ascendí por la pista que llevaba a La Brañina. Antes de subir, en el cruce con la senda que sube a Las Tsagunas, me procuré un buen palo para apoyarme en él en los tramos de ladera pendiente que sabía que tendría que recorrer y para apartar algún toxu o ganzo que me saliera al paso ya que pensaba ir monte a través, lejos de cualquier senda. Por supuesto nada de cortar una rama viva, en el suelo había, rotas por los desbroces de la senda o de forma accidental, muchas de ellas. Lo que no recuerdo es si era de ablanu o de xardón. Esta última es bastante más pesada pero mucho más dura y resistente. Con la navaja, herramienta imprescindible cuando se sale al monte, le fui quitando todos los nudos y la corté para darle el largo necesario, alisando en redondo el final superior que en ocasiones entraría en contacto con mi mano. 

Regueiru Decutsada con su esplendorosa ladera derecha. el avesíu, repleto de robledales y faéus. Foto Google.

Escribiendo esto se me ocurre algo que no existe, ni en Mual ni en toda la redondada y que podría contribuir a revitalizar estas zonas. En Mual, por no haber ni siquiera hay un bar o cafetería, aunque sé que la cooperativa que se ha creado planea hacer uno, o ya lo está haciendo. Tampoco hay ningún restaurante, algo que sí hay en Oubachu y algún otro pueblo. Mucha gente pasa por Mual pero en el pueblo no hay nada en que gastar el dinero, alguna casa de turismo rural y la venta ocasional de miel.

Sé que las actividades del sector Servicios no pueden aliviar la crisis ocupacional, o sea de trabajo, que padece esta zona desde el desmantelamiento de la minería, pero pueden contribuir, al menos, a fijar población. Alguien tiene que atender esas actividades y esos "alguien" tendrán que vivir en la zona.

Cuando yo era un neno y vivía en Mual, todos los críos y crías de mi edad alucinábamos con unos bastones, por llamarlos de alguna manera, que buscaba y decoraba Javier de Casa Xuaquín. Javier nos sacaba unos años de edad, algo que siendo un guaje tiene más importancia de lo que pueda parecer y todos le admirábamos por su habilidad para decorar, solo con ayuda de una navaja, aquellas escogidas varas de ablanu, de castaño o de lo que fueran. Sus bastones eran para nosotros un bien preciado, un pequeño tesoro.

En Mual se podría abrir una tienda de souvenirs, o un anexo al bar, donde se pudieran vender objetos y cosas elaboradas en la zona, como bastones de montaña y cayáus, muy apetecibles para cualquier montañero-visitante si estuvieran bellamente elaborados. Así como cientos de otros objetos desarrollados por la imaginación, que no tienen porque ser funcionales si no a modo de "Recuerdo de Mual, antesala del bosque de Muniellos".

Claro que habría que extremar las precauciones a la hora de obtener la materia prima, para no acabar esquilmando los arbustos y árboles que los producen. No sé si habéis leído "El hereje", la obra cumbre de Miguel Delibes. En él al protagonista se le ocurre transformar la tienda de lanas de su familia en una empresa productora y comercializadora de ropa, pero no de lana si no de pieles. Estamos en el Valladolid del siglo XVI, Castilla basaba su riqueza en la lana, que exportaba a Flandes como materia prima, en bruto sin ningún tipo de transformación, perdiendo el valor añadido que supondría su manufactura. Y para más Inri, luego acababa importando esa lana ya convertida en ropa

Cipriano convierte al zamarro, una prenda de los pastores, previamente innovada y embellecida, en una pieza de uso por todas las clases sociales, con diferentes modelos en función de su valor. Para abastecerse de las pieles de zorro y de mustélidos se crea una red por todo el reino que se dedica a su obtención, comprándolas a quien los cazara o hiciese de intermediario.

La empresa conoce un éxito inusitado. Sus productos se venden como rosquillas, pero con el tiempo empiezan a surgir problemas. El más importante es que empiezan a escasear los animales con pieles nobles. La intensa caza a la que fueron sometidos repercute en su población, desapareciendo en muchos lugares y reduciéndose enormemente en otros.

A pesar de ser un tema tangencial en el desarrollo de la obra Delibes no desaprovecha la ocasión para mostrarnos sus preocupaciones medioambientales, algo que desarrollará ampliamente en su obra "Un mundo que agoniza", una clara denuncia del mundo contaminante y contaminado en el que vivimos.

Deambular por Decutsada, monte a través, era algo espectacular y maravilloso. Como mi memoria ya no atesora todo lo que vi y el torrente de sensaciones experimentadas voy a utilizar las notas de una excursión parecida, en el mismo lugar y realizada meses atrás. Tampoco llevaba cámara de fotos pues aún no la tenía. Pero si llevaba papel, bolígrafo y una cinta métrica. Aquí no se necesita cantimplora pues el Regueiru Decutsada nos brinda, cada vez que nos acercamos a él, sus limpias y cristalinas aguas.

Desde el desvío de la senda que va a Las Tsagunas hasta La Brañina hay un precioso bosque de robles por el solano, que es por donde va la pista, y de fayas justo enfrente, en el avesíu. La pista pese a tener muchos y grandes toxus y ganzos, aún es bastante transitable. Por el solano se ve un gran roble con la copa rota y enseguida el bosque ralea a medida que asciende en dirección a la carretera, solano arriba.

En el deslinde entre La Reserva y el Monte Oubachu, junto a la Vatsina La Mata, hay unas esplendidas fayas, de dos, tres e incluso más metros de perímetro, aunque no muy altas, de unos veinte metros, y bastantes acebos. Aquí el tramo de la pista está muy escarbado, escarcabonado, de cuando baja agua la vatsina. De La Brañina continuaba la pista valle arriba por la Vatsina La Fonte, la principal vatsina, cabecera del Regueiru Decutsada.

Localización de topónimos del Regueiru Decutsada.


Peñascas del Tesu L´Estoupo en la ladera izquierda de Vatsina La Fonte. 28-julio-2.018.

 La Brañina es un buen claro, ahora totalmente cubierto de folgueras, con varios rellanos. No se ve ninguna cabana conservada. Hay una pequeña derruida hace unos pocos años, pero era ya un apaño de los cazadores del Coto de Oubachu. Contra el regueiro hay arboleda: un impresionante pero medio quemado pládano, una grandísima faya que enseguida se bifurca, buenos robles, acebos, bedules... 

Los pládanos pueden llegar a ser enormes, pero los que están a la vera de una braña suelen estar muy averiados. A Veiga dos Trabóis. 27-julio-2.018.

Siguiendo vatse arriba, pegado a su parte avesía no se tardaba mucho en encontrarse uno con una pequeña vatsina. el Vatsigato Decutsada, que llegaba muy ladeada al regueiro y que no tenía agua, contrastando con este que sí la llevaba. Subiendo por ella encontramos un xardón bestial. Sale ladeado, inclinado hacia abajo, con un perímetro cerca de la base de 2´50 metros y que allí mismo se espalmaba, destacando dos de sus guías. Una, con 1´60 m. de perímetro cerca de la unión, sale recta hacia arriba y adquiere porte arbóreo, alcanzando una altura aproximada de 15 m. ¡increíble!, algo que no he vuelto a ver en ningún otro sitio. la segunda guía tiene también buen grosor, 1,5 m. de perímetro, pero sale ladeada hacia abajo y aunque luego sube ya pierde mucho de él. 

Xardón arbóreo de Vatsina Da Eira. 26-julio-2.016.

Hay muchas huellas de talas de fayas y robles. 

Este capudre nos impide ver Vatse Gatsego, los Vatsigatos y Vatrina La Fonte. Tras el Tesu´l Estoupo se insinúa el Vatse Cabreiru.

Cogemos algo más de altura y volvemos contra La Reserva por este avesíu, pasando al pie de un pequeño farallón rocoso en el teso que precede a la siguiente vatsina, que nadie de Mual o de Oubachu supo decirme su nombre, si es que lo tenía porque es una vatsina corta y poco ancha y por supuesto sin agua alguna y con piedra muy suelta, lo que me lleva a pensar que tal vez se tratara de una "treita" muy antigua por donde se bajara arrastrando los troncos de los árboles. Sin duda se trata de otro vatsigato, ya sabéis topónimo que se aplicaba a vatsinas poco pronunciadas y cortas en longitud, de las que en Munietsus tenemos varios ejemplos: Vatsigata´l Xardón, Vatsigatu´l Prau Pichón, Vatsigato La Queiruela.

La obsesión que había entonces por castellanizar los topónimos originales, ya hemos comentado en otra parte que llevaba casi siempre a cometer auténticas aberraciones. Regueiru Decutsada (reguero de La Collada) pasaba a ser Reguero o Arroyo de la Degollada. Como si en este gran valle se hubiera degollado o cortado la cabeza de alguien y que en otros lugares se ha aplicado para explicar este topónimo terguiversado. La Cutsada (Collada) de este regueiro es La Veiga´l Pumar, punto a baja altitud por el que se accedía al Vatse Cabreiro y al Puerto del Counio. 

Esta cutsada (La Veiga´l Pumar) es la que le da el nombre al Regueiru Decutsada.

Algo parecido ha ocurrido con el Vatsigato Decutsada. Al situarse en la zona de deslinde entre el Monte Munietsus y el Monte Oubachu se castellanizó de diversas formas. Así en el definitivo deslinde, a favor del pueblo, tras resolución judicial de 1927 se habla de Bollegatos de Degollada. Por su parte en el Plano de ordenación del Monte Muniellos y en el mapa del ICONA de 1979 aparece como Bodegatos de Degollada. Bollegato y Bodegato se parecen algo a Vatsigato pero carecen de significado o al menos yo no se lo veo. 

Plano de ordenación de Muniellos S.A.


Mapa del ICONA.

Por cierto uno de los mojones del deslinde se colocó "entre una roca entre los Bollegatos" que seguramente esté en el farallón rocoso que mencionábamos.

En este segundo vatsigato ya hay un hermoso bosque, donde predominan los robles, con una media de 1,5 m. de perímetro. En la misma vatsina hay un roblón prácticamente muerto de unos cinco metros de perímetro. El suelo es de luzulas en la vaguada, con algo de ganzos en los tesos. Por las partes más bajas se ven muchas fayas y en el centro de la vatsina abundan los acebos y están saliendo muchas fayas jóvenes. Muy buena densidad. Por donde voy hay alguna faya cerca del teso en la ladera de la derecha.

Dejamos la vaguadina anterior y nos metemos en otra, mucho más profunda. Vatse Gatsego. ¡Preciosa!, ¡alucinante!---Primero con robles, con una media de dos metros de perímetro y altos, muy altos, típicos de Decutsada. Luego contra el centro del vatse, en él y en la ladera derecha, fayas, del estilo de los robles, con matas más puras hacia abajo donde están brotando multitud de ellas, extendiéndose hacia arriba, con una edad que no superaría los diez años de vida.

Faya en el centro del Vatse Gatsego, con 3,30 m. de perímetro a 1m. del suelo, recta y altísima, con una buena prolongación hacia arriba del ancho tronco. Tiene un hueco cerca de la base por la parte de arriba, que parece estar bien cicatrizada por sus bordes pero que compromete su futuro.

Las densidades son más ralas en el centro, pero siguen siendo muy buenas, en suelos con arenilla y sin lúzulas. Este vatse es profundo pero poco ancho. Saliendo de su centro vuelven los robles a aparecer entre las fayas, yendo en aumento a medida que nos acercamos al teso, viéndose grandes y viejos ejemplares pero ya arrancados y otros más jóvenes pero buenos.

Se me escapa el significado del topónimo de esta vatsina, y no me refiero al significado literal ya que este es muy claro: Valle Gallego. Pero ¿qué tiene de gallego este pequeño valle?. La verdad es que no lo sé. El topónimo es popular y no lo he visto reflejado o mal traducido en ningún lugar. La gente del entorno lo pronunciaba con la "ts" típica del bable occidental, nadie decía Gallego o Galego para referirse a él.

Si el Monte y el pueblo de Oubachu fuesen de Ibias, tal vez el topónimo tendría algún significado ya que la vatsina es la primera que linda con ese monte de las pertenecientes al Monte Munietsus. Tendría entonces un significado relacionado con el deslinde entre ambos Montes, bien por haber pertenecido antes a dicho Monte, bien porque era utilizada en tiempos pasados por los de Oubachu o simplemente por estar en la frontera. Pero todos sabemos que Oubachu y sus extensos montes no eran gallegos, están plenamente enclavados dentro de la zona de uso del bable occidental.

9/01/2023

El Monte y el Guía de Munietsus 114. Los mineros. El cielo abierto. Dos visitas guiadas

Interior del Monumento a los Mineros. Ciñera. 3-Noiembre-2.018

No cantábamos en Zaycor "en la planta catorce" porque no todos se sabían la letra completa. Fijaros que en toda la canción no hay ninguna frase que se repita, no hay un estribillo pegadizo y fácil de recordar. Es la fría y acertada descripción de un suceso que, por desgracia, se venía repitiendo cada cierto tiempo en todas las cuencas mineras. Muertos con nombre y apellidos, con padres, hermanos y casi todos con mujer e hijos y todos con muchos amigos y compañeros, porque eran "buena gente".

Gente solidaria la de los mineros. "Compañeru, dame tira" cantaba Nuberu. Por cierto este grupo asturiano tiene un disco "mineros" precisamente dedicado a ellos, donde resalta su versión de "en el pozu María Luisa", con las celebres frases de "Santa Barbara bendita, patrona de los mineros", aunque no incluyeron otras como "me cago en los capataces, ingenieros y esquiroles". Pero bueno, nadie es perfecto.

Solidarios los mineros, tanto que la preparación de la Revolución del 34, que a tantas personas como movilizó, incluyendo numerosos mineros, no fue detectada por la policía (los Guardias de Asalto) o la Guardia Civil hasta que esta estalló. No hubo esquiroles ni vendidos al patrón, algo que contrasta con los sicarios de Victorino, mineros también, de épocas más recientes o muchos de los que trabajaban en las minas a cielo abierto, que defendían la Empresa como si fuera de ellos mismos. Vulgares peones defendiendo intereses contrarios a los de la clase social a la que pertenecían.

Aquí, en esta zona de León, hubo varios pozos. Uno de ellos, el Pozo Ibarra, estaba situado justo al lado de El Faedo y tras su cierre fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2.011 en la categoría de conjunto etnológico. Un Patrimonio Histórico merecedor de una visita para no olvidarnos de nuestro pasado reciente. Tanto el castillete como otras estructuras están dejadas de la mano de Dios y es probable que acaben en ruinas. Una auténtica pena, así es como trabajan quienes dicen que están al servicio de la sociedad.

A la izda, pegado a El Faedo, el pozo Ibarra y por encima de él la montaña de estériles. Foto Google.

 Y, ¡cómo no!, igual que en el resto de lugares con minería de carbón, acabó apareciendo la práctica de cielo abierto. Sus huellas son visibles, a día de hoy, en el descomunal "escabón" de la mina Santa Lucía, en los altos de un valle vecino al del regueiro de Ciñera que ya desemboca en Santa Lucía.

Corta Pastora 2.020, iniciadora de la gran hondonada. Foto Google.


Corta Pastora 2.020. Fijaros como los crestones calizos estaban colonizados por las encinas. Foto Google.


Hondonada de la corta Pastora. Foto Google.

El grandioso agujero provocó una cantidad ingente de estériles ya que las potentes capas de carbón se hallaban a diferentes niveles. Se fueron depositando en las laderas de los altos que vierten hacia Ciñera (y hacia Santa Lucía), en sucesivos aterrazamientos, que son precisamente los que se ven desde Ciñera. 

Montaña de estériles por encima del Pozo Ibarra.

La Hullera se declaró en quiebra y está en fase concursal de acreedores. La misma cantinela de siempre, con una restauración ambiental que brilla por su ausencia y como decía Víctor en otra canción, esta más reciente: 

"De los años de abundancia

no dejaron ni migajas". 

Hondonada y montaña de estériles es la herencia dejada por el cielo abierto. Foto Google.

Pan para entonces y hambre para hoy y para mañana, eso es lo que supuso la minería en todas nuestras zonas. Zonas hermanadas desde la antigüedad, con los mismos problemas y las mismas necesidades, por más que varíen algo las condiciones medioambientales. 

Huellas del cielo abierto en esta zona. Foto Google.

De vuelta, ya en el pueblo, tuvimos tiempo para detenernos ante un pequeño homenaje a los mineros y viéndolo rendirles el nuestro. No, no estuvo nada mal el viaje a El Faedo de Ciñera. 

Monumento a los Mineros en Ciñera.


Emocionante queja en el Monumento a los mineros de Ciñera.

Si Munietsus se abriera a todo el que deseara visitarlo, como ocurre con El Faedo, no cabe duda que acabaría degradándose y perdiendo su encanto. Tampoco diría yo que se abriesen más rutas o que se restaurasen las que existían antes, con la que hay abierta es más que suficiente. Lo que sí digo es que habría que diversificar las visitas utilizando partes de la ruta y centrarse en lo más importante de Munietsus, en el bosque atlántico, y en ofrecer a los visitantes competentes Guías que dinamizaran las excursiones. La excusa de que sería costoso se podría solventar cobrando un módico precio a quien lo solicitase, a la gente seguro que no le importaría y quien diga lo contrario se equivoca y además sería algo opcional, el que quisiera ir por libre allá él.

Por experiencia personal se que la gente valoraría positivamente esta posibilidad. Así aumentaría la fama de la Reserva, sobre bases más reales y nada complicadas y que de una forma indirecta repercutiría positivamente en los pueblos del entorno, que podrían ofertar rutas también guiadas, previo pago, por sus montes.

Con algo de imaginación y mucho sentido común se podrían ofertar preciosas rutas, no solo a grandes masas arboladas si no también a lugares con algo reseñable y merecedor de una visita guiada. De Mual ya he mencionado alguna y de Oubachu se me ocurre ahora una. No insistiré mucho en ella pues muchos de los lugares a visitar ya han sido mencionados en otra parte (capítulos 59, 60 y 61).

Desde el mismo pueblo subiríamos primero al Cutsadietsu, el cutsáu de la sierra, utilizando una ancha pista que fue usada para entrar o salir del pueblo en vehículos cuando quedó inutilizada por una fana la pista que lo hacía desde la carretera del Counio. Entonces no existía la que lo hace por La Veicietsa, ni la que pasa por el Centro de Interpretación de La Reserva.

Tras un fuerte ascenso y ya más en llano veríamos los aterrazamientos de debajo de El Caleiru y luego la posible corta romana de La Cabuerca y otras oquedades que hay antes de llegar al cutsáu. Allí ya existía y existe una pista que bajaba a La Veiga´l Tachu y que salía a la carretera del Counio, por lo que los menos andarines también pueden salir desde El Cutsadietsu, hasta donde se puede acceder en coche.

Desde El Cutsadietsu, precioso el topónimo ¿no?, hay que dirigirse hacia Pena Ventana. No es recomendable hacerlo monte a través, cresteando por la sierra pues ya en mis años mozos los subarbustos y arbolillos ocupaban casi todas esas zonas. Es mejor seguir por una pista abierta en tierra, mucho más cómoda de transitar. Tendremos cuidado para detenernos en El Caleiru y L´Era Colas, oyendo a alguien que nos explique que es lo que vemos y las leyendas que las rodean.

Seguiremos subiendo hasta llegar a El Calechu de Pena Ventana, la joya etnográfica canguesa, y como si fuéramos tsobus deambularemos en torno a él y luego fingiremos haber caído en la trampa. Es casi un milagro que se conserve en el estado en que se encuentra. Tal vez habría que restaurarlo, aunque mínimamente para que no pierda su encanto. Un encanto rústico y agreste, acorde con todo lo que le rodea. De lo que no cabe duda es que necesita protección, mucha protección.

No irán ahora los visitantes a ver como una pobre alimaña se debatía en su agonía si no a imaginárselo y meditar en torno a ello. Salvando las distancias, porque la necesidad obligaba a ello, era un "cruel espectáculo", como el de un ruedo taurino, con varios toros destinados a morir. "¡Torete te queremos libre!, pese a que algunos se empecinen en llamar arte a la tortura de un animal. Mala catadura moral tiene aquel que disfruta con la tortura infringida a otro ser vivo. A esos verdugos y a quienes les aplauden y relacionándolo con lo que estamos hablando, les vendría bien aquel refrán de nuestra tierra que decía: "De ese matu nun puede salir buen tsobu".

Beberemos, si podemos, agua de La Fonte Brigueda y nos deleitaremos con las amplias vistas que hay desde Pena Ventana y durante todo el recorrido: el tortuoso, áspero y bello paisaje del Vatse Cabreiru y parte del Ríu del Coutu y el más apacible, gracias a sus bosques, del Ríu Rengos. Perdiéndose la vista por los confines del concejo cangués.

Sería injusto no mencionar que la ruta a El Calechu también se podría realizar desde el pueblo de L´Arna, teniendo enfrente otras joyas que supongo que conocéis: los cortados de este desfiladero del Ríu Rengos (Narcea), la cascada de Aguas Blancas y La Ermita de San Tsuis a la que los de L´Arna peregrinaban todos los años, sintiéndola tan suya como los de la veiga Rengos (Pousada, Caldevitsa...). 

Cascada de Aguas Blancas. Foto Jose Mingo.

De la imprescindible visita a tales lugares (La cascada del Regueiru Ruicueva y La ermita y veiga de San Tsuis) nada diré, ya lo he hecho en otra parte y además su ruta ya está recogida en la PR-AS-111 (Ruta Pousada Rengos-Tsagunas de Noceda). Solo mencionar que juraría haber visto, en alguno de los muchos tránsitos por la carretera desde La Venta a La Pescal, una cascada aún mayor precipitándose desde el regueiro de la ermita y que era mucho más visible que la de Aguas Blancas, algo ocultada por la vegetación. En otro orden de cosas los de L´Arna llamaban La Penona a La Pena Moncóu.

Y qué os parecería una visita guiada a Los Castietsos, el castro de Pueblo Rengos. Al salir de Pueblo en dirección al Rañadoiro, cogeremos la antigua carretera (no la nueva que sube un poco para atravesar la sierra por un túnel) y seguiremos un ratín por ella, hasta donde confluyen Lus Pusadoiros y Regueira Lus Praus, los dos valles de la sierra del Rañadoiro. 

A la dcha camino a Regueira lus Praus. A la izda inicio de Lus pusadoiros sobre el que pasa el nuevo viaducto de la carretera. Foto Google.

 No hay confusión porque la carretera atravesaba el nuevo cauce por un puente. Tras el puente salía un camino que se internaba por el valle de Lus Pusadoiros y que llevaba a todos los numerosos praus de siega que había en él. 

Cogeremos el camino que hay tras el viejo puente y pasaremos por debajo del viaducto. Foto Google.

Se pasaba al pie de una antigua cantera de mármol o un caleiru, no lo recuerdo muy bien y continuando nos internábamos por la primera vatsina del valle, donde había muchos praus y una buena cabaña. Una senda salía del camino y subía a un cutsáu del tsombu (cerro) que separa Lus Pusadoiros de Regueira Lus Praus. y alli, un poco cerro abajo están Los Castietsos.

Nos meteremos por la primera vatsina a la dcha de Lus Pusadoiros y seguiremos el trazado en rojo que vemos en la imagen. Foto Google.


Los Castietsos de Rengos en el mapa de 1953.


Localización de Los Castietsos de Pueblo de Rengos, en el tsombu que divide Lus Pusadoiros de Regueira Lus Praus. Foto Google.


Detrás de la cantera del Poleiro se ve el cerro que separaba los dos valles del Rañadoiro donde está el castro. Desde L´Arna, de su blog.


Los Castietsos de Pueblo de Rengos. 4 noviembre 2.000


Teso donde se asienta el castro de Rengos. Foto Google.

Habría otra ruta algo más larga, ya que el camino de Lus Pusadoiros continuaba. Salía de esa vatsina y se dirigía a otros praus del fondo del valle. Se tendría que reabrir (creo que está obstaculizada por un simple montón de tierra) la vieja carretera, hasta donde termina el solano del valle. Allí de la carretera salía un camino que atravesando y luego bordeando los praus que hay, enlazaba con el que subía valle arriba. 

Inicio de la ruta larga por el camino que atraviesa los últimos praus de siega de Lus Pusadoiros. Noviembre 2.000.

Esta otra ruta comenzaría ahí arriba, sobre los últimos praus, habilitando un espacio para aparcar los vehículos. Pero si hacéis esta ruta por vuestra cuenta, tened cuidado, en el Rañadoiro hay muchos tsombus y tapados por el arbolado es muy fácil confundirse y no dar con el castro.

La nueva carretera ya no permite disfrutar de las esplendidas vistas que había desde la vieja. Pero a cambio con el túnel, se ha creado un ancho corredor para que los osus, y el resto de "bichos", puedan desplazarse a sus anchas entre Monesteriu, Munietsus, y resto de la redondada, garantizando así la necesaria variabilidad genética de las especies. Seguro que ellas aplauden el nuevo trazado. Además si alguien quiere ver y disfrutar toda esta zona aún puede hacerlo, aunque eso sí, pateando el terreno.

El castro no está excavado, pero aún se le intuyen elementos de su estructura. Historia y naturaleza se funden en Los Castietsos de forma inigualable pues el castro está inmerso en un precioso faéu, con fayas que habrán engordado mucho desde la última vez que lo visité, a finales de los ochenta.

El mofu que yo removí buscando la presencia de alguna muralla, seguro que se ha regenerado y si ningún busca tesoros ha hurgado el subsuelo el lugar es el sitio ideal para echar a volar nuestra imaginación, oyendo a alguien que trata de explicarnos donde estamos y observando un paraje de cuento de hadas.

Si hacéis por vuestra cuenta esta ruta veréis árboles que tal vez os desorienten, bonitos alerces que en otoño se doran y acaban perdiendo sus hojas, insulsos pinos, abetos alzándose por encima de las fayas, tan altos que parecen perderse en los cielos, cipreses de poderosos troncos...Pero que nadie se llame a engaños, son árboles de plantación. Árboles de fuera traídos a este Monte de Utilidad Pública cuando estaban en boga las repoblaciones de resinosas entre nuestras frondosas, o solas, para conseguir bosques mixtos que produjeran mucha madera que posteriormente sería explotada. Pero ya que están ahí y esperando que nunca sean talados, tal vez merezca la pena prestarles algo de atención y disfrutar de su compañía. 

Fayas, abetos y otras resinosas comparten ahora el terreno. Primera vatsina a la dcha de Lus Pusadoiros en 2.012.

El lugar es un buen campo de pruebas para ver su evolución y su lucha con las fayas. Una pena que no podamos aplicar lo mismo hacia los robles, que han sido esquilmados, sin duda talados, en todos los solanos y cuya regeneración natural es casi una quimera debido a los recurrentes incendios que padecen los montes de Rengos. Las fayas, que también fueron taladas, al estar instaladas en suelos más frescos y con menor insolación, han repoblado una buena parte de sus antiguos dominios, pero los robles son periódicamente chamuscados, cercenando su recuperación.

Una lastima porque los robles también formaban parte del inmenso faéu que predomina en esta parte del Alto Narcea (Ríu Rengos). Incluso en el faéu de Monesteriu se ven muchos robles cuando las laderas de vatses y vatsinas tienen una orientación más sureña. Y eso en el avesíu ya que el solano (todas las laderas derechas del valle) es de mayor dominio del robledal. 

Gran albar en pleno faéu de Monesteriu. 28-7-2.917.

Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1846-50) anota: "Tanto en el expresado Monte Muniellos, que es muy extenso, como en el de Rañadoiro, se crían corpulentos robles, hayas, abedules, platanos (evidentemente se refiere a los pládanos o arces), avellanos y toda especie de arbustos; habiendo en el de Rañadoiro una antiquísima haya de 80 pies de altura y 18 pies de circunferencia por lo cual se le da al monte el nombre de Fayona".

No hay en los actuales montes de Rengos ninguna faya como aquella, pero es solo cuestión de tiempo que alguna de las actuales lo consiga. ¡Velemos por su conservación!. y si algún día el castro se excava que se haga respetando escrupulosamente todo el entorno.


8/15/2023

El Monte y el Guía de Munietsus 113 La importancia del Guía. Masificación. Faedo de Ciñera. Minería del carbón.

 

Viejos carteles en madera en el cruce de Vatsina´l Piélago. 26-7-2.016

En las subidas a Las Tsagunas había mucho menos tiempo para hacer comentarios. Aprovechaba las pequeñas paradinas que hacíamos para descansar o hacer fotos desde lugares despejados, con buenas vistas. Al predominar la diversidad de grupos abundaban los diálogos por separado. Obviamente cuanta menos personas hubiera, grupos con dos, cuatro o seis personas en total, más fácil era entablar diálogos.

Pero siempre tuve claro que el Guía tenía que hablar e informar, motivar a la gente sobre lo que ve y sobre lo que se transita. Por qué cuál es la función de un Guía en un recorrido en el que es muy difícil que alguien se pierda. Guiar aquí apenas si tiene sentido pues solo hay una ruta circular con un único apéndice, que una vez hecho hay que recorrerlo en sentido contrario y continuar. Cualquiera con un mínimo de experiencia es difícil que se pierda, pues también hay algún indicador en la Vatsina´l Piélago donde está el único cruce. Allí la ruta circular comienza el descenso a Las Tablizas y allí nace el apéndice a las lagunas y allí debemos volver tras haberlas visto. 

Nuevos carteles indicativos en el cruce de Vatsina´l Piélago. 26-7-2.016.

Si acaso la subida a la segunda y tercera laguna sí necesitaría que alguien guiase. Pero la inmensa mayoría tienen más que suficiente con la primera y ni siquiera se les pasa por la cabeza subir a las otras, y sospecho que la ruta permitida en la actualidad termine en la primera, claro que tampoco hay nadie allí para frenar al que lo intente. Yo con gente solo subí allí dos o tres veces, pero no recuerdo si fue en los ochenta o en este dos mil.

El papel del Guía aquí en Munietsus es más bien de tipo pedagógico, como ya os habréis dado cuenta. El que más y el que menos sabe algo de Muniellos y si no lo sabe eso se consigue en poco tiempo. Eso solo es información, que cada uno puede adquirir tranquilamente en su casa con solo disponer de un ordenador o de un móvil. Pero la visita física supone el contacto con un medio natural, con un ecosistema en el que predomina el bosque. Del Guía depende que los visitantes lo puedan entender, al tiempo que lo disfruten porque cualquier salida al monte debe de ser festiva, jovial. Uno debe de pasarlo bien, si no no tiene sentido.

Puede que algunos lo pasen bien andando o andando mucho, yo mismo lo he hecho, eso sí con los ojos siempre abiertos. Pero para entrar en contacto con el bosque, empezar a entenderlo y disfrutar con todo lo que nos puede ofrecer, no exige aquí en Munietsus disponer de un gran fondo físico.

Que un Guía guíe la ruta no tiene, como decíamos, mucho sentido en Muniellos y eso fue lo que pensaron los que ocupan las poltronas de la Consejería, que no tardaron en suprimir esta opción. Igual que suprimieron los guardas que patrullaban la Reserva. En realidad la Consejería gasta muy poco dinero en la Reserva. Si existe un Centro de Interpretación se debe a que este tipo de instalación pasó a ser algo habitual en cualquier lugar con algo de interés, pero el lugar está bastante a desmano de los visitantes y es poco dinámico.

Sí, no cabe duda que Munietsus está bastante dejado de la mano de Dios. La supuesta joya de la corona no reluce como debería hacerlo. Quienes visitan la Reserva no llegan a exprimir las posibilidades que esta posee. Ir a Muniellos y subir a Las Lagunas, sin más, es como otra de las infinitas rutas que jalonan nuestro territorio y no se trata de menospreciar a ninguna pero Munietsus es algo más, mucho más.

Y no es un tema baladí, cuanto más reluzca esta joya más se revitalizará todo su entorno. No digo yo que la Reserva se abra a más visitantes, Si se dejara vía libre sería "la acabose".

No hace mucho, con dos amigos, hice una pequeña ruta a El Faedo de Ciñera. Varias personas me habían hablado de ella y en internet había información. Decían que había sido elegido como el hayedo más bonito de España o algo por el estilo. Un faéu tan al sur, alejado de la cordillera Cantábrica, podía ser interesante.

Mapa de El Faedo y entorno realizado por Cuatro Valles.

 

Cartel que reproduce el premio concedido al Faedo.

El acceso era libre y la ruta estaba muy bien marcada, pero recorrerla era toda una proeza, era como andar por El Fontán de Uviéu y su entorno en pleno San Mateo. Una muchedumbre entraba en ella y otra lo hacía en sentido contrario. Incluso se veían familias con cochecitos para bebé, cuyo transito se beneficiaba de numerosos tramos adaptados y otros entablados. Y encima El Faedo es minúsculo, aunque eso sí, con una enorme faya, muy ancha en la base y poco alta. Prueba sin duda de desmoches y de podas.

Demasiada gente para la quietud y silencio que El Faedo se merece. 3-11-2.018.

 

El espacio ocupado por el faéu es realmente pequeño.


Al lado de la gran Faya.


Entretenido cartel al lado de la gran faya.

Tras el cortísimo tramo de faéu, el regueiro que luego baja hacia Ciñera creó un angosto desfiladero, fácil de salvar por unas pasarelas de madera creadas ex profeso. 

Pasarela para salvar este desfiladero.

Con todo la visita no carece de interés. Para los que amamos los árboles autóctonos, podemos ver por aquí una buena variedad de ellos, aparte de las no muy numerosas fayas. Aunque las intensas actividades antrópicas las han reducido enormemente. últimamente el cese de muchas de ellas les han permitido iniciar una lenta recuperación.

Al abundar un sustrato rocoso de duras calizas y un clima seco, quizás sea la encina (Quercus ilex subsp. rotundifolia) el que más abunde, ocupando los solanos e instalándose incluso en las grietas del roquedo. Aquí no hay sabinas (sabina albar-juniperus thurifera) como en el embalse de Luna o en Crémenes y le toca a la encina ser el colonizador de esos espacios.

Cuando el terreno mejora algo en suelos y sobre todo en humedad, la encina cede su lugar a otros dos quercus: el quejigo (Quercus faginea) y el Quercus Pyrenaica, nuestro rebotsu sapiego. 

Los tres quercus de la zona.

De camino al faéu y ya desde el mismo pueblo de Ciñera se veía, casi pegado a las fagus en un valle del mismo regueiro, un paisaje que me era conocido, relacionado con la minería del carbón a cielo abierto. 

Vista desde Ciñera. A la Izda El Faedo y a la dcha los estériles de carbón del cielo abierto.

Luego se topaba uno con una bocamina, a la vera misma del camino, cerrada con una verja metálica y con una especie de altar en su interior. Un claro homenaje-recuerdo a la minería, completado con algún cachivache diseminado por el entorno. 

Bocamina.


Restos de una vagoneta para sacar el "oro negro".

Yo ya sabía que la zona de Santa Lucía, Ciñera y su entorno había sido una zona minera de gran importancia. De ello daba fe la instalación, en sus cercanías, de la Central Térmica de La Robla. Todos sabréis que estas centrales se construían cerca de las fuentes de aprovisionamiento de la materia prima que usaban, carbón. Para minimizar gastos en su transporte, que suelen ser elevados debido a su peso y volumen. Además coincidía muchas veces, aquí en León, con Julio, un minero jubilado que había trabajado en esa zona. Para un hijo de minero, como era mi caso, era muy ameno oírlo hablar de cosas que sonaban tan familiares.

Pero las minas no son iguales en todos los sitios. En nuestro concejo de Cangas abundaban las bocaminas, perforaciones en las laderas de la montaña, horizontales y normalmente con un solo nivel. En otros sitios las más productivas eran las llamadas pozos (pozus en Asturias). Una perforación vertical en el subsuelo hasta llegar a los filones carboníferos y perforar entonces en horizontal, siguiendo su disposición y que suelen tener varios niveles o plantas.

El paisaje de los pozos difiere bastante del de las bocaminas. Necesitan de un castillete que accionara el ascensor o jaula en el que se desplazaban los mineros para entrar o salir de la mina. También necesitaban de una o varias salas de compresores. En estas minas toda la energía mecánica procede de esas plantas, no se pueden utilizar motores de combustión pues una simple chispa puede propiciar que el grisú, ese gas que siempre acompaña al carbón, pueda inflamarse o explotar.

Precisamente un violento escape de grisú fue el que acabó con la vida de seis mineros en el Pozo Emilio del Valle, en 2.013. Un asesinato, en opinión de muchos pues ya en los días anteriores se habían detectado niveles de grisú muy alarmantes, sin que la empresa tomara medida preventiva alguna. Los mineros fueron enviados a la muerte. 

Denuncia de lo sucedido en Ciñera. En el Honenaje a los mineros.

La Hullero Vasco Leonesa, la empresa minera de esta zona, como la MSP, Victorino u otras empresas del ramo, solo se preocupaban por el beneficio inmediato. Ni la tierra, ni las personas, les importaban lo más mínimo.

En la planta catorce del pozo minero

de la tarde amarilla tres hombres no volvieron.

Hay sirenas, lamentos, acompasados ayes

a la boca del pozo.

Dos mujeres de luto anhelando los cuerpos

y una madre que rumia su agonía en silencio

es el tercero.


A las diez la luna clara

se refleja en la sortijas del patrón recién llegado

con sombrero, gravedad y su aburrido gesto.

El ha sido el primero, vendrán gobernadores,

alcaldes, ingenieros.

Tratarán de calmar

la presentida viuda que se muerde el pañuelo

no sabrán acercarse a la madre que les mira

con los ojos resecos.


A las doce el patrón mirará su reloj

los otros ya se fueron

y en un punto y aparte esbozará un fastidio

mientras piensa ¿pero dónde están estos?


Ha llegado otro relevo de bomberos

y a la una menos diez verá la noche

el primer muerto.


Sentados en el suelo, los mineros

se hacen cruces y reniegan de Dios

que un día les pillara de sorpresa la tragedia repetida.

A veces el más bravo se le queda

mirando fijamente al patrón

con dientes apretados

y el patrón con sombrero

tiene dos policías a su lado, no hay cuidado.


Tres horas lentas pasan

y a la luz de las linternas asustadas

el cura con los ojos arrasados

al segundo le va uniendo sobre el pecho las manos

y un chaval de quince años

mientras llora impotente se abraza contra un árbol

y el chofer del patrón con su gorra de plato

se siente desplazado, es un hombre prudente,

bien domado.


El rocío ha calado hasta los huesos cuando sale el tercero

que recibe con sonrisa gris azul la madrugada

y con voces los mineros

mientras se abrazan todos y uno de ellos,

el más fiero, por no irse al patrón

llora en el suelo.

La letra es, por si alguien no lo sabe de nuestro paisano Víctor Manuel, de su canción "en la planta catorce", la más lograda, junto al abuelo Víctor, de su larga y fructífera carrera musical.

Hubo un tiempo, que se prolongó durante gran parte de un verano, en el que en compañía de mis hermanos y hermanas, una cuadrilla de la construcción de Xixón que estaba trabajando en Cangas y varios amigos, algunos jóvenes mineros, cantábamos a coro otra canción, también interpretada por Víctor, la grandiosa "Asturias". La letra no es de Víctor si no del poeta Pedro Garfias. La oyó recitada en una visita que realizó a Méjico y quedó tan impresionado que decidió musicalizarla y añadirla a su repertorio.

"Asturias" es para muchos, entre los que nos encontramos, el auténtico himno de nuestra región, muy por encima de la oficial "Asturias, patria querida". La palabra patria me suena a algo hueco, vacío de significado. Ya lo decía Carlos Cano en uno de sus tangos: "la madre patria, menudo cuento che" y lo resaltaban La Polla Records con su "un patriota, un idiota".

Solíamos reunirnos casi todos los días en la discoteca Zaycor en El Regueirón, al lado de Cangas, que entonces estaba en sus inicios y tenía muy poca asistencia. Justo antes de que se cerrara el local, le pedíamos al pinchadiscos que pusiera esta canción. Nos colocábamos en el centro de la pista formando un gran corro, cogidos de la mano, y a grito pelao acompañábamos la voz del cantor. Al final nos aplaudíamos los unos a los otros y también al cantaor.   

    

La Ruta a Las Tsagunas 47. Dos teixus monumentales de Caguatses d´Arriba y otros árboles notables.

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