4/30/2024

La Ruta a Las Tsagunas 9 Del Teso Los Carboneros al Teso Decutsada.

Teso Los Carboneros con el cándanu (roble seco pero aún en pie, al menos una parte). Desde senda hacia atrás. 13 octubre 2.000.

En el Teso Los Carboneros, donde nos encontramos ahora, justo por debajo de la senda de la Ruta, hay un rellano conformando una especie de pequeño teso y creo que es el lugar donde, en su tiempo, hubo una carbonera. Una carbonera tradicional aunque de mayores dimensiones de la que mencionábamos en Pueblo de Rengos. Y no es descabellado pensar que hubiera otras por debajo de esta, aprovechando el terreno poco pendiente que existía aquí. Su cercanía a Las Tablizas facilitaría las labores de transporte del producto elaborado, al tiempo que la materia prima estaría en todo su entorno, donde se produjeron intensas cortas madereras por la misma circunstancia, la de la cercanía.

Es más, creo que el topónimo se refiere a ese punto concreto y que posteriormente acabaría abarcando la progresión del cerro hacia abajo y sobre todo hacia arriba. Motivado en gran medida por los deseos de la empresa propietaria del Monte (BOSNA y sobre todo Muniellos S.A.) de delimitar claramente las parcelas de este, utilizando nombres, a veces inventados y a veces reales como en este caso, pero aplicados a superficies mucho más amplias que la original.

La antigüedad de esta carbonera y la de sus posibles compañeras es difícil de determinar, aunque posiblemente estén relacionadas con la época en que el Crédito Mobiliario Barcelonés planeó construir y construyó la ferrería. Su vida activa iría desde 1.858 hasta 1.867 y luego desapareció y nunca más volvió a hacerse carbón de roble allí (con alguna faya intercalada). En Mual ni los más ancianos del tsugar relacionaba el topónimo con carbonera alguna y todos sabían lo que eran estas, lo que demuestra que es anterior al siglo XX.

Pero tenemos algo que distorsiona, al menos en parte, esta interpretación. En el 2.018, desde la misma senda, todavía se veían los restos de un gran roble instalado en el centro del teso, en su llanada superior. Restos que seguramente sean visibles a día de hoy y durante unos cuantos años más. Por su grosor podríamos pensar que el roble tendría entre 300 y 350 años de edad. Durante la vida del roble la existencia allí de una carbonera sería inviable, lo que llevaría a retrotraer su existencia a antes del siglo XVII. 

Estado de la base del tronco el 27 julio 2.018.


Estado de la copa el 27 julio 2.018.

Pero también podríamos pensar que la edad del roble no sea tan elevada. Que habría engordado mucho y muy deprisa al beneficiarse de las cenizas dejadas por la carbonera.

La carbonera del Crédito Mobiliario Barcelonés dejó de funcionar de la noche a la mañana, se abandonó de improviso por el fiasco de la ferrería. En el teso quedaron montones de ceniza y restos de carbón a medio hacer. Un abono de primera calidad y muy abundante, aprovechado por la tsande que originó este roble y luego por él mismo. 

El roble ya es un esqueleto, el que solo perdura su tronco inferior. Con una altura de 8-10 metros sobre el nivel del suelo y tres ramas en posición muy vertical. Esta completamente muerto y el tronco ya no tiene ni siquiera la corteza.

Roble seco del Teso Los carboneros, desde antes de llegar a él. 29 julio 2.017.


Detalle del tronco del roble muerto. 26 julio 2.016

No se cúal fue exactamente la causa de su muerte. Que fuera perdonado por las cortas, sobre todo por las de Muniellos S.A. (desde 1.950) ya que cuando se realizaron las de la Bosna (primera quincena del siglo XX) el roble aún sería joven, solo se explica porque padeciera alguna deficiencia y que su aprovechamiento maderero, incluso en la sierras de Las Tablizas, sería muy parco.

En esta zona las cortas realizadas por Muniellos S.A. no fueron como en Bisnuevo, las Veigas de Tixeirúa, el Ríu Las  Fayonas y las de Refuexu, en donde se aplicó una brutal matarrasa que se llevaba por delante hasta las briznas de la yerba. La empresa ya amenazaba ruina y extinción y había que aprovechar el poco tiempo que le restaba.

En Decutsada utilizaron pequeñas matarrasas, una especie de entresacas en grupo. Solo se cortaban árboles con buen aspecto, los defectuosos, viejos decrépitos o los muy jóvenes no fueron cortados.

Esa es una de las causas de que los árboles pluricentenarios sigan ahí, de pie sobre el suelo. Cuando veáis, no solo en Decutsada sino en todo el resto de nuestro monte preferido, un árbol con esas edades, si os fijáis bien acabaréis viéndole alguna deficiencia, aunque esté completo y aparentemente normal.

Que nadie se haga ilusiones con descubrir árboles algo más que monumentales que estén completamente sanos y con un largo futuro por delante. Para eso habría que deambular por zonas cerradas a las visitas, como "la selva de Munietsus", algo que no se a ciencia cierta porque hace muchos años que no la he vuelto a disfrutar.

Es una de las herencias dejadas por las talas madereras, la de dejar en pie todos aquellos árboles con alguna deficiencia ya que resultaba más barato y cómodo dejarlos tal cual que abatirlos. Y tardarán muchos más años para que desaparezcan del todo. Lógicamente eran mucho más evidentes hace unos años porque los robles nuevos eran aún muy jóvenes y los otros resaltaban sobre ellos. Con el tiempo la mayoría de los más viejos y arruinados han acabado desapareciendo o están en vías de hacerlo. En realidad son contados los ancianos y descomunales robles que aún siguen ahí.

Es la ley del bosque, para que surjan nuevos árboles es necesario que desaparezcan los más ancianos. A los más viejos les seguirán estos que decimos pluricentenarios y así el bosque de Munietsus logrará, al fin, rejuvenecerse. ¿Resulta curioso, no?. Pero es la pura verdad. Si la dejamos a su aire la naturaleza es capaz de volver a equilibrarse, es solo cuestión de tiempo.

El roble del Teso estaría rodeado de otros robles, similares a él pero más sanos, que serían talados en las primeras cortas de Muniellos S.A. Al estar en un tesín y sobresalir sobre todo lo que le rodeaba quedó expuesto a las rabietas de Eolo. Y al final ocurrió lo que suele pasar en estos casos: el viento lo desmochó, lo tronchó por bastante abajo. 

Roblón seco del Teso Los Carboneros. 26 julio 2.016.

Durante un cierto tiempo, tres ramas laterales trataron de sustituir al tronco guía y a su copa, adoptando una postura vertical. y lo lograron a la vista del grosor que llegaron a poseer. Pero al pudrir la zona de la cortadura y dado que esta era considerable, la pudrición iría bajando por el interior del tronco. A ello hay que unirle que pronto los árboles de su entorno aprovecharon su estancamiento y fueron copando las partes de arriba, privándole de mucha de la luz que antes recibía. Entre un achaque y otro el roble acabó muriéndose. 

Detalle de la copa del roble seco del teso. 29 julio 2.017.

No se cuanto tiempo lleva así. No recuerdo si en los años ochenta ya estaba así. Creo que de aquella tenía hojas aunque ya debía de estar desmochado.

Desde el Teso Los Carboneros hasta el Teso Decutsada hay otra vaguada, y una segunda que apenas notaremos. Desconocemos sus topónimos porque nadie tenía constancia de que se les llamará de alguna manera, tal vez debido a su reducido tamaño, siendo mucho menos amplias que la vaguada anterior, a lo que contribuye que las atravesemos por sus partes altas.

Aquí el panorama cambia ligeramente respecto a la vaguada anterior. Tiene una orientación más sureña, provocada por el Teso Los Carboneros, y en el entorno de la senda solo se ve una faya, del lado de abajo. Las fayas se refugian en el fondo de la vatsina, buscando una mayor presencia de humedad. Solo vuelven a predominar ahí y luego en la ladera de El Sechón, algo más orientada al Norte. 

La mayor humedad y menor insolación del centro de la vaguada favorece la presencia de alguna faya. 26 julio 2.016.

Pero desde aquí nada de eso se ve, lo que se ve son robles y más robles y si acaso algún que otro xardón. 

El robledal es realmente espectacular teso abajo. Aquí contra la vaguada siguiente. 27 julio 2.018.


En el inicio de la vaguada sorprende la enorme densidad de los robles. 26 julio 2.016.

Otra diferencia es que es un robledal bastante más joven. Por debajo de la senda su densidad es elevadísima y parece haber dos generaciones por las diferencias en el grosor de los troncos: sobre 80 años los mayores y de nueva generación, 40 o 50 años, los menores que son los más numerosos. Por encima de la senda disminuye la densidad, los robles están más espaciados entre si y son más grandes. 

Tras Teso Los Carboneros vista del robledal joven de debajo de la senda. Parece como  plantado. 23 septiembre 2.000.

En el 2.000 las partes de debajo, más densas, parecían plantaciones, por la linealidad que presentaba el arbolado. Ahí la selección natural ya lleva unos cuantos años actuando, pero aún le queda un largo camino. A poco que nos fijemos veremos como muchos troncos de los que todavía permanecen están muriendo o ya están muertos. Puede que a simple vista muchos no lo parezcan pues las partes bajas y medianas del tronco parecen estar vivas. Pero si seguimos con la vista el tronco hacia la copa, las cosas se aclaran pues esta no existe.

Pero aún tendrán que desaparecer muchos de los que todavía siguen vivos, más de la mitad y pasados unos años volver a repetirse esta entresaca natural y así hasta que los árboles no se entorpezcan entre si.

Algo parecido a esta selección natural se aplica en algunas plantaciones arbóreas, sobre todo en las de maderas nobles. Se plantan en densidades muy altas para luego, periódicamente, aplicarles aclareos. En estas entresacas siempre se cortan aquellos árboles que vayan presentando alguna deficiencia, así como muchos de los sanos para ir haciendo más espaciada la plantación.

Si tuviéramos muchos bosques, también se podría hacer lo mismo en las zonas con altas densidades y aprovechar lo cortado. Con cuidado el impacto sería mínimo, a fin de cuentas muchos de esos árboles van a morir de forma natural.

Pero la realidad es que tenemos muy pocos bosques. Si tuviéramos muchos incluso podríamos destinar algunos para producir madera y dejar otros a su propia evolución natural. En los actuales bosques protegidos, esto último es justamente lo que debemos hacer: dejarlos a su aire. Todo lo que muere en el bosque contribuye a mejorarlo.

La senda sigue siendo fácil de recorrer, aunque es algo más pendiente que el tramo anterior. Cerca del final atravesamos las partes bajas de un tseirón. Que llama la atención por lo colonizado que está. Entre los mofos, algún subarbusto, hierbas y los árboles, ya casi que lo han tapado y seguro que lo consiguen a no tardar mucho. Es así como el bosque va restañando su piel, en busca de suelos donde puedan vivir sus integrantes. 

Tseirón colonizado por mofos, lúzulas, ganzos...E incluso árboles. 26 julio 2.016.


Tseirón ya muy tapizado. 26 julio 2.016.

 Al acercarnos al teso Decutsada la senda se empina algo más y se vuelve más estrecha. Aumenta la pendiente de la ladera y también sube la temperatura y la sequedad.

Acercándonos al Teso Decutsada. 26 julio 2.016.


Teso Decutsada. 27 julio 2.018.



Teso Decutsada. 26 julio 2.016.

 

Teso Decutsada. 27 julio 2.018.

La cubierta del suelo también varía ligeramente, respecto a la vaguada anterior. Sigue habiendo abundantes lúzulas, una hierba amante de la sombra y la humedad. Pero también aparecen los ganzos (brezos) a los que les gusta el sol y la sequedad, aunque parecen encontrarse en retroceso a medida que el robledal va haciéndose maduro, privándole de la radiación necesaria para ser pujantes. 

Cuando los robles de abajo sean tan grandes como el que tenemos delante los ganzos verán drásticamente reducido su número. 29 julio 2.017.

El tema del sotobosque es algo muy amplio ya que abarca multitud de especies vegetales. Me limitaré a algunas de ellas que me son conocidas y que cualquiera puede ver aquí, en Decutsada. Los arbustos, como el acebo, el avellano, el capudre... forman parte del sotobosque pero yo prefiero agruparlos con los árboles, ya que algunos sí que lo son.

Subarbustos como los ganzos y hierbas como la lúzula se dan no solo teniendo en cuenta la orientación del terreno (solano-avesíu) o del tipo de arbolado existente (robledales- faéus - abedulares) si no también dependiendo de la edad y distribución de ese arbolado. 

En el caso de los robledales sabemos que los hay de solano (xerófilos) y de avesíu (umbrófilos), refiriéndonos siempre a robles de la misma especie. No se si me explico. Munietsus es, mayoritariamente, un robledal de albares (quercus Petraea) donde, según su orientación, forman robledales xerófilos y robledales umbrófilos.

4/15/2024

La Ruta a Las Tsagunas 8 El carbón de leña 2

Ponte La Zreizal sobre el Ríu Munietsus. A la izquierda vemos el Ríu Tixeirúa. 29 julio 2.017.

Carboneras agrupadas y es posible que algunas de ellas fueran diferentes de las que tradicionalmente se usaban en la zona. Que fuesen hornos, con parrilla, puertas metálicas y bóvedas de piedra o ladrillo macizo con respiraderos, abiertos o cerrados a conveniencia, donde el proceso de carga, cocción y extracción se hiciese de forma mucho más rápida. Su uso está documentado en otros lugares, y Muniellos, explotado por una empresa moderna, no tendría por qué ser una excepción.

Es posible que en Las Tablizas, en la llana vega aluvial, se instalara una batería de carboneras, pero el ejemplo más verosímil lo tenemos en otro lugar. A un kilómetro de La Ponte La Zreizal, metiéndonos por el primero de los tres grandes vatses de Munietsus, el formado por el Ríu Tixeirúa, están, primero un lugar llamado Las Carboneras y al poco otro llamado El Mulín del Mouro. 

Vatsina Mulín del Mouro, señalizada en rojo. Detrás está Vatsina La Chada y delante Vatsina La Piesca. 28 julio 2.018.

Cuando yo visité esta zona, en la primera mitad de la década de los ochenta del pasado siglo, lo hice buscando huellas dejadas por los romanos ya que el topónimo El Mulín del Mouro era muy sugerente. En Las Carboneras, por encima de la pista, perduraban aún restos de muros o paredes de piedra de las que nada más puedo decir.

El Mulín del Mouro está en una pequeña vega, una llanada que contrasta con el resto de la primera parte de este valle que es bastante cerrado y que luego bastante más arriba se abre en las amplias veigas de Samartinu y La Fulgueirosa, las mayores de todo Munietsus.

La pista va al lado del río y a simple vista no vi nada especial. Tampoco lo inspeccioné a fondo porque en aquel momento el placer de andar por el gran bosque había desplazado cualquier motivo diferente.

Tras la llanada había un repecho en el que la pista se alejaba del río. Enfrente, en la otra vertiente se veía como una zanja, a modo de trinchera y que pensé que podría tratarse de una bocamina. Tampoco me detuve a inspeccionarla pues quería llegar andando lo más lejos posible. Ya lo haría en otro momento, total no estaba tan lejos de Las Tablizas. Pero ese momento nunca llegó porque andando por Munietsus siempre me entretenía con lo que más me gustaba, con el bosque. En el 2.000 recuerdo una vez que lo intenté.

Crucé con mucho tiento la Ponte La Zreizal temiendo que en algún momento pudiera venirse abajo. Ya le faltaban algunas tablas y otras parecían estar muy podridas, pero las vigas maestras, supongo que reforzadas con viguetas de hierro (tapadas por el exterior con madera), aún se mantenían firmes. En el 2.016-2.018 todavía se mantenía en pie pero su aspecto decrépito no invitaba a cruzarla. Ignoro su estado en la actualidad pero no aconsejaría a nadie la osadía de intentarlo, independientemente del letrero que pone: "prohibido el paso". 

Estado de La Ponte La Zreizal el 27 julio 2.018.

Ya del otro lado seguí por donde sabía que iba la pista, que ya estaba tomada por la vegetación, con unos bonitos robles separados entre si y que ya hundían sus raíces en el borde del lecho fluvial. Luego se fue cerrando más y más con algunos puntos tomados por el río y unos espinos que parecían pequeños arbolillos, con gruesos troncos y afilados espinos. Tras pincharme varias veces y con rasgaduras en la ropa desistí de continuar, volviendo sobre mis pasos. Solo se podría internar uno por el valle yendo por el río mismo. Se me pasó por la cabeza pero nunca llegué a intentarlo.

Allí, en la llanada y del otro lado del río estarían los hornos, a los que es posible que les llegara una presa de agua para enfriar más deprisa la cocción y con la que apagar los tizones aún humeantes y que explicarían la zanja que yo mismo había visto.

El fiasco metalúrgico llevó parejo el abandono de estos hornos y el de la producción de carbón de leña y supongo que los condes exigieron a la empresa la demolición de algo que ya no se usaba y que solo serviría para entorpecer.

Si analizamos el topónimo lo veremos aún más claro. Pocos o ninguno de los lugareños (papudos, arbetsones o de la veiga del Ríu Rengos) habrían participado en aquellas labores y acabarían llamando Mulín a aquel lugar. Una presa llevando agua a una construcción era exactamente eso, un molino. En su arquitectura tradicional era lo que más se le parecería.

En Asturias la palabra mouro o su plural mouros es ciertamente un término confuso. No se refiere a los moros que participaron en el "glorioso" levantamiento militar del 36, aunque a veces estos se mezclan en su significado.

En Cangas la palabra puede tener dos significados. Los mouros eran gentes que vivieron en estas zonas, en tiempos antiguos, pero que no formaban parte de las comunidades campesinas de la época. Todos los restos de los que se desconocía su origen y su significado habían sido hechas por estas gentes. Esto es al menos lo que pensaban nuestros paisanos.

Muchos restos de la época romana, sin duda los más importantes y numerosos de nuestra historia pasada, habían sido hechos por los mouros. Os pondré un ejemplo que lo ilustra claramente: en el castro de Acio "Los Castros" hay un sitio que llaman El Asiento del Mouro, en donde según los lugareños se sentaba el jefe de los mouros, vigilando como estos trabajaban en Las Cabuercas, El Cabuerco y resto de excavaciones que hay en el entorno de Villaconejos. No especificaban en que trabajaban, pero hoy sabemos que esas excavaciones fueron hechas en época romana para lavar la terraza aluvial en busca de oro. Os podría poner muchos más ejemplos pero solo os daré otro, totalmente inédito y no incluido en ninguno de mis estudios: La Ventana de La Cueva de Los Mouros de Los Castros, un castro de Ridera.

Pero en Cangas la palabra también tiene otro significado, relacionado en este caso con el color. Según la cultura tradicional los mouros tenían la piel muy oscura, o sea negra (aquí parecen influir los moros de Franco que muchos paisanos nuestros vieron patrullando y asesinando por nuestra tierra durante la contienda y que efectivamente tenían ese color). Y con ese significado aparece en algunos casos.

Supongo que todos-as los que me leéis habréis oído hablar de Tsamas del Mouro, un pueblo cangués donde se elaboró y se sigue elaborando una famosa cerámica que se caracteriza precisamente por ser de color negro. Tsamas del Mouro= cerámica negra, creo que sobran más comentarios. 

Cenicero de agua de Tsamas del Mouro. Un regalo de Mary, la dueña de la Cafetería Restaurante de La Calzada, que aún conservo.

Con esa acepción de negro parece aplicarse en el topónimo de Mulín del Mouro, derivado de los restos, muy visibles durante mucho tiempo, dejados por el carbón de leña. Ya lo dice el dicho: negro como el carbón.

Por su parte el topónimo Las Carboneras, situado aguas abajo y muy cerca del Mulín, parece referirse al otro significado de esta palabra: almacén, lugar en el que se almacena el carbón en espera de su uso o transporte. Tal vez hubiera en el lugar alguna carbonera de cocción pero me inclino por la de ser el almacén de las carboneras del Mulín y de otras que posiblemente hubo por el resto de este gran valle.

El resto de carboneras, agrupadas y repartidas por otros valles probablemente bascularían su producción hacia Las Tablizas, donde no habría problemas en encontrarles un lugar adecuado dada la gran anchura de la vega aluvial existente.

En el siglo XX esta fiebre carbonera, en declive tras el cierre de la ferrería, no se volvería a reproducir nunca a esa escala. Aparte de no existir esa gran demanda, los nuevos propietarios del Monte construyeron una gran serrería para transformar en ella la mayor parte de lo que se talaba. Con esta y con la posterior de los años cincuenta, se podía aprovechar más a fondo todo lo cortado, utilizándose casi todo.

En las serrerías se producían muchos desechos, susceptibles de un aprovechamiento carbonero. No sabemos lo que haría con ellos la primera serrería, pero la segunda sabemos que simplemente los amontonaría y los vendería como leña, permitiendo incluso que cualquier operario de la empresa se pudiese llevar la que desease, completamente gratis.

Queda en el aire, por falta de datos, la posibilidad de que los dos camiones a vapor que utilizó la BOSNA en el primer decenio del Siglo XX para llevar la madera desde La Venta (Ventanueva) a Cornellana, dotado cada uno de ellos con tres remolques, utilizara como combustible carbón de leña, beneficiándose de su menor peso y volumen. Carbón que en caso de usarse es muy probable que procediese de Munietsus.

Cuando se reanudaron las cortas, por Muniellos S.A. en los años cincuenta, los camiones, que circularían también por el interior de Munietsus, ya eran de gasolina, atrás habían quedado los años de penuria en la obtención de este combustible.

De lo que no cabe duda alguna es de la utilización de carbón de leña en otra actividad, dentro de Munietsus. Hasta la década de los sesenta del siglo pasado no se utilizaron motosierras para cortar el arbolado. Desde el inicio de las grandes cortas fueron los célebres tronzadores (sierra manual movida por dos personas, una a cada extremo asiéndola por una agarradera que tenía) los encargados de "tronzar" los árboles y sus ramas más gruesas. Y hasta la aparición de las sierras en Las Tablizas a comienzos del Siglo XX, serían igualmente los tronzadores los que serrarían algunas de las grandes rollas para obtener tablones.

El nombre de Las Tablizas se deriva precisamente de esa actividad, apareciendo ya antes de la instalación de las serrerías. Y es probable que otros topónimos como El Serradeiru y Vatsina Serradeiru, justo por debajo de La Ponte Alta, en el Ríu Refuexu, se refieran a una zona donde se serraran troncos con tronzadores, obteniéndose tablas y tablones. 

Vatse del Ríu Refuexu, entre dos imponentes cerros: Sestu Gordu y Serrón del Niu L´Aigla. 29 julio 2.017.

Para tener a punto las sierras metálicas manuales, las hachas y otros aperos metálicos relacionados con las cortas, todas las empresas que talaron en Munietsus tuvieron que instalar fraguas, donde se restauraran los útiles usados o se crearan otros más específicos. Sin olvidarnos de la gran cantidad de instrumentos o piezas metálicas vinculadas a la saca de la madera y su posterior transporte a la villa de Cangas: herrajes para los animales de tiro, piezas de carros...Instrumentos y piezas que se desgastaban con su uso y que había que restaurar o crear de nuevo.

Es más que probable que en Las Tablizas, nudo principal de las explotaciones, existiera una gran fragua, que demandara una buena cantidad de carbón de leña.

No sería esta la única fragua, habría otras a medida que las talas fueran progresando y penetrando por el Monte. Era más cómodo y rápido tenerlas repartidas, más cercanas a las zonas que se iban talando y quedaban alejadas de Las Tablizas. Eso al menos es lo que se desprende de la fragua de Porciles. 

Vatsina Porciles. 29 julio 2.018

La BOSNA, en la primera quincena del Siglo XX no solo explotó Muniellos si no que adquirió, como antes había hecho el Credito Mobiliario Barcelonés, los derechos de explotación (por plazos de tiempo concretos) de algunos montes vecinos, Entre otros los de La Veiga´l Tachu y Oubachu.

En el "blog de Obacho", su autor tenía localizada y fotografiada una antigua fragua en el Vatse Porciles, del lado de arriba de la carretera, construida por la BOSNA cuando explotó las partes de Porciles y Valmayor pertenecientes a Oubachu y que serviría también para las partes altas de Decutsada y del Vatse Cabreiru. 

Las partes altas de Decutsada pertenecen al Monte Oubachu. 28 julio 2.018.

Lo que no sabemos es donde se fabricaba el carbón de leña de esta y de otras posibles fraguas. Si se seguía haciendo en el Monte Munietsus y dependía de la BOSNA o si esta lo compraba a particulares, o sea a campesinos de Mual o de Oubachu.

Ciertamente en los montes de ambos pueblos no había tantos desperdicios de leña como en Munietsus, pero lo que si había era leña. Sabemos que, por ejemplo, desde Mual se bajaba leña a la villa para abastecer a las panaderías que allí había. Es algo que se porque algunos de mis antepasados recientes se dedicaron a ello, aunque durante muy poco tiempo por lo menguado de los beneficios.

Además la materia prima para elaborar carbón vegetal no se reducía a lo que normalmente entendemos como leña, proveniente de los árboles. Los montes de Mual y de Oubachu estaban más castigados que los del Monte Munietsus, en lo que se refiere a su explotación maderera. Había y sigue habiendo numerosos claros sin arbolado, que llamamos grandas. Cubiertas de esos subarbustos de los que tanto hemos hablado a lo largo del blog, y que si se las dejara en paz evolucionarían hacia la formación de bosques. 

Grandas del Monte Mual y del Monte Oubachu, con su protagonista en primer plano. 31 julio 2.020.

Las cepas de los ganzos (subarbustos predominantes en las grandas) no solo se utilizaron en los caleirus o como combustible doméstico. Con ellas también se obtenía un valioso carbón vegetal. Posiblemente uno de los mejores, si no el mejor, de los que tenemos constancia.

Teniendo la materia prima lo único que se necesitaba era "trabajar como un negro" (que me perdonen los negros por la expresión, es una frase hecha que todos entendemos a la perfección, no hay ningún matiz peyorativo) y esto no era ninguna novedad para los nuestros. 

3/31/2024

La Ruta a Las Tsagunas 7 El carbón de leña 1

El Teso Los Carboneros, uno de los más prominentes de Decutsada. Visto desde la carretera del Counio. 28 julio 2.018.

Abandonamos la vaguada del avesíu atravesando la parte superior de una chanada del Teso Los Carboneros. Chanada que se prolonga hacia abajo con algo de inclinación, antes de desplomarse con una gran redondez en su forma sobre el Regueiro Decutsada.

Este teso es uno de los más notorios de todo este valle de Decutsada, me refiero a que es muy visible y voluminoso. Nace en el Teso Decutsada, justo donde se termina la prolongación de La Chanadona, finalizando abajo en el regueiro, como decimos con una forma muy rechoncha.

Vais a permitir que me detenga en el trazado de la Ruta para analizar a fondo algo a lo que se ha prestado poca atención y que puede que a alguno-a le interese. El significado del topónimo "El Teso Los Carboneros" parece claro. Seguro que todos vosotros habréis oído hablar del carbón de leña (carbón vegetal) ya que muchos de nuestros padres lo conocieron de primera mano.

A los despistados les diré que el carbón de leña se obtiene quemando maderos en ausencia de oxígeno. Esta carbonización se obtenía en las carboneras: pilas cónicas de madera en combustión cubiertas de tierra.

A quien esté interesado en el tema les recomiendo el visionado de "Tasio", película de 1984 de Montxo Armendariz, basada en la historia real de un carbonero. Yo, por mi parte, os reproduzco una reseña aparecida en el Boletin Oficial del Principado de Asturias Num. 151 de 01-08-2.015, en el apartado dedicado a los caleiros de Pueblo de Rengos y en concreto al de Remolín, propiedad de Casa Segundo.

Anotación en el BOPA sobre los caleirus de Pueblo de Rengos.

Como lo del gasógeno es algo que posiblemente os suene a chino os lo explicaré brevemente. Los motores de combustión interna, como el del autobús de Rengos, llevaban adosado un aparato donde se producía la gasificación. En él se quemaban combustibles fósiles (leña, carbón vegetal o mineral o cualquier residuo combustible) y se obtenía un gas que al quemarse haría moverse dichos motores.

Ciertamente era engorroso por su gran tamaño y solo se utilizaba cuando no había gasolina o gasóleo o había dificultades para aprovisionarse de ellos, como ocurrió en Europa entre la primera guerra mundial y la postguerra de la segunda guerra mundial, periodo en el que el gasógeno fue muy utilizado.

En España la autarquía económica impuesta por la dictadura hizo perdurar esa escasez hasta bien entrados los años cincuenta y contribuyó a cierto auge del carbón de leña, ya que en zonas como la nuestra aún no se conocía el carbón mineral. Es cierto que también se podía utilizar leña para quemar en el gasógeno pero se necesitaba un volumen muchísimo mayor, por no hablar de la diferencia de peso donde el carbón de leña resultaba bastante más liviano, razones que explican su uso.  

La aparición y uso de carbón de leña en nuestras tierras se remontan como mínimo a la época de los primeros metales. Para fundir metales se necesitan temperaturas que la leña no podía aportar. El carbón de leña tiene un poder calorífico de hasta tres veces el de la leña y su presencia es esencial para obtener metales como el hierro.

Ya desde la Edad Media existían tres tipos de establecimientos vinculados a la metalurgia del hierro. Las ferrerías eran los hornos donde se fundía el mineral y se obtenía el hierro en bloques de algo más de 10 Kg. Los mazos compraban esos bloques y con ayuda de un gran mazo (de ahí el nombre), un yunque y una fragua lo iban estirando y creando multitud de útiles. Y por último estarían las fraguas, pequeños talleres artesanales regentados por los ferreiros, que aparte de producir diversos objetos metálicos tambíén los reparaban y a los cortantes los afilaban. En ellos como su nombre indica igualmente, había una fragua, con un fuelle de mano. 

En lo que ahora nos interesa en los tres tipos había una fragua, o sea un horno, cuyo tamaño variaba en función de sus necesidades. Para darle forma al hierro obtenido en las ferrerías había que calentarlo y luego machacarlo. En todas estas fraguas se utilizaba carbón de leña debido a su alto poder calorífico.

En el entorno de Mual y de Munietsus, salvo la que luego mencionaremos , nunca existió una ferrería. Sí hay documentados mazos, como el de Besuyo. Pero fraguas las había en casi todos los pueblos, habiendo uno que se llama precisamente así: Las Fraguas, que curiosamente es un pueblo muy pequeño y que lleva a pensar en un taller amplio que gozara de cierto prestigio y demanda entre los restantes pueblos del Ríu Rengos (Narcea).

En Mual, un pueblo relativamente grande también había un ferreiro. La Casa´l Ferreiro estaba y está en el barrio del Cascarín, al final de la larga recta de entrada al pueblo, metida algo contra La Fervienza, en donde desemboca este agreste regueiru. Cuando yo era neno todavía trabajaba algo pero luego, como el resto de cosas tradicionales, fue decayendo en su actividad hasta acabar desapareciendo. 

A la derecha Regueiro La Fervienza, con un coqueto bosquete de sapiegus. Continúa hacia arriba bordeando Oubachu y continuando hasta la misma sierra. 31 julio 2.021.


La Fervienza desembocando entre las casas del Cascarín.31 julio 2.021.

Estos ferreiros rurales eran como un vecino más. Tenían sus güertas, sus estaxus en los curtinales, sus praus y su ganado. Su profesión no les libraba de las actividades agrícolas y ganaderas, aunque seguramente las menguaba. El carbón de leña se lo procurarían ellos mismos, pero lo normal es que se lo compraran a algún vecino que de cuando en cuando hiciera una carbonera.

Pero su uso no se restringió solo a labores relacionadas con la metalurgia. También se utilizaba como combustible doméstico, aunque solo al alcance de las clases sociales privilegiadas. El carbón de leña es más fácil de encender y mantener que la leña y produce menos chispas y sobre todo menos humo, aparte del intenso calor que produce. Se quemaba en los braseros, que tienen la ventaja de poder ser transportados de un lugar a otro para caldear diferentes estancias.

La producción y venta de carbón de leña, aparte del pequeño consumo local de los ferreiros, estaría destinado como otros muchos productos al corazón económico y administrativo de nuestro concejo, la villa de Cangas, donde habría cierta demanda de este producto por parte de la pequeña burguesía allí existente o de algún comerciante para otras finalidades.

El carbonero en nuestra tierra no era un profesional que viviera de su oficio. Todos los paisanos sabían como se obtenía el carbón de leña y constituía una actividad ocasional, un modo de sacar un dinerillo extra con el que poder seguir subsistiendo. La materia prima estaba ahí, la arboleda caída, solo necesitaban el consentimiento del vecindario y ganas de un sobresfuerzo más.

Vayamos ahora con el tema de las carboneras en Munietsus. Se puede pensar que la explotación maderera y la producción de carbón de leña, dentro del mismo bosque, sean incompatibles entre si ya que ambas utilizan la misma materia prima. Pero este pensamiento, hecho a bote pronto, se desvanece si lo pensamos detenidamente.

Las talas siempre provocan muchos desperdicios y más aquí en Munietsus en donde durante los siglos XVIII y XIX lo que se buscaba eran rollas (troncos más o menos gruesos) que se sacaban tal cual o levemente transformados en duelas o tablones.

En el monte, donde se había abatido cada árbol, quedaban grandes cantidades de madera, hecha al podar los troncos y en ocasiones el árbol mismo si presentaba algún defecto, sin olvidarnos de la que se producía al abatir el árbol sobre otros árboles.

Los propietarios del Monte, hasta principios del S. XX, nunca lo explotaron directamente. Arrendaban por un periodo de tiempo determinado el vuelo del arbolado a otras personas o empresas, permitiéndoles otras actividades aparte de las meramente extractivas. Las primeras talas, a fines del S. XVIII, se limitaron a cortar y extraer rollas con destino a la marina. En el XIX se siguió con esa finalidad pero se aumentaron otros fines. Creo que todas las empresas empezaron a pensar en aprovechar esos desperdicios de la única forma que entonces tenían a su disposición: transformarlos en carbón ge leña.

La empresa que más profundizó en esta idea fue la Sociedad Crédito Mobiliario Barcelonés. Esta empresa explotó el Monte durante 27 años, desde 1858 hasta 1885 y no solo lo hizo limitándose al entorno de Las Tablizas (Bisnuevo, Porciles, Decutsada, Fonculebrera, curso del Ríu Munietsus) si no que lo amplió, penetrando bastante por los tres grandes valles que conforman el resto de Munietsus (Tixeirúa, Refuexu y La Candanosa), con un enorme impacto ambiental. 

Panorámica (con distancias distorsionadas) del Monte Munietsus. 28 julio 2.017.

Su voracidad fue tal que ya en el 58-59 adquirió los derechos de explotación de los Montes de Oubachu y de La Veiga´l Tachu (no solo del Vatse Cabreiru, si no también las partes de Oubachu de Decutsada, Fonculebrera, Porciles y Valmayor) y los de Veiga d´Orriu, Monesteriu (del Coutu), Combu, Fontes de Las Montañas, Pradias y Seroiro.

Todos los interesados en conocer la historia de Munietsus sabemos que esta empresa construyó cuatro forjas catalanas para la fundición de hiero en Pie Cordera. O sea una ferrería, con cuatro hornos bajos, sin chimenea, que era la forma tradicional de obtener hiero desde la Edad Media.

Todos sabemos que en las ferrerías la demanda de carbón de leña era enorme. Era el único combustible, hasta la aparición del carbón mineral, capaz de alcanzar, ayudado por los barquines (fuelles) que le insuflaban oxígeno, las temperaturas necesarias y su presencia entre el mineral triturado era necesaria para aportarle carbono. Pensad que para obtener 1Kg de hierro se necesitaban cerca de 7 Kg de carbón de leña, y unos 3Kg de mineral de hierro.

Gracias al libro de nuestro paisano Xuaco López "La explotación de madera en el monte Muniellos. 1766-1973". 2ª Edición aumentada y corregida. 2.014, conocemos más cosas sobre esta fundición.

Dice Xuaco que en 1858 la empresa solicitó construir una ferrería (horno catalán) de cuatro forjas en las inmediaciones de La Mourietsa. Pero la condesa, recientemente enviudada, no se lo concedió. La empresa compró entonces unos terrenos algo más alejados y en 1861 obtuvo la autorización del Ministerio de Fomento para tal construcción. "pudiendo alimentarlos con combustible vegetal del monte inmediato de Muniellos".

Según Xuaco la ferrería se levantó en el lugar llamado La Palanguera (creo que el nombre real es Palanquera), situado entre los pueblos de Sasturrasu y Augüera de Castanéu, que hoy se denomina La Ferrería, al lado del río, cuyas aguas podía utilizar, y de la carretera.

La empresa ya debía de haber empezado a construir carbón de leña desde el momento en que empezó a talar en el Monte, ya que Xuaco menciona un anuncio en el BOPO (Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo) en 1862 donde la empresa pone a la venta, aparte de madera, 300 quintales (14 toneladas) de carbón de roble. Una cantidad que no se consigue de la noche a la mañana.

La fábrica cerró a los seis años porque no era rentable. Tenía que traer el mineral de hierro de Somorrostro (Vizcaya) y el precio del hierro obtenido no podía competir en el mercado con el producido en los recientemente inaugurados altos hornos del centro asturiano.

Xuaco nos aporta otro interesante dato: en el BOPO de 10 de julio de 1867 se anuncia la salida a venta de la fábrica y de 7.000 quintales (322 toneladas) de carbón de roble que había en sus carboneras y de 600 quintales 827 toneladas) de mineral de hierro. Nadie la compró y en 1896 fue embargada para pagar las deudas del Crédito Mobiliario Barcelonés. Costumbre esta, la de dejar pufos, muy extendida entre todos los arrendatarios y subarrendatarios de la explotación en el Monte Munietsus.

Como veis hablamos de kilos de carbón le leña como quien habla de churros, pero la obtención de 322.000 Kg de este producto, más los que presumiblemente utilizó la ferrería durante su existencia, no es moco de pavo. Se necesitarían cientos y cientos de hornadas de las carboneras para producirlos.

Podríamos pensar en multitud de carboneras en funcionamiento, diseminadas por las zonas donde se fuera talando, ya que así el aprovisionamiento de la materia prima, la leña, resultaría más cómodo y asequible. Pero esta posibilidad requeriría un amplio uso de mano de obra ya que alguien tenía que vigilar de continuo que la cocción fuese la correcta, evitando sobremanera que esta se apagase o se saliese de madre.

Lo más sensato es pensar en agrupaciones de carboneras en determinados lugares o puntos concretos del extenso Monte, a los que habría que acercar la leña, utilizando los carros que sacaban las grandes rollas y en donde con pocos operarios se realizasen todas las labores necesarias. 

3/15/2024

La Ruta a Las Tsagunas 6 Primera vaguada del avesíu

Un trozo de la vaguada del avesíu, totalmente copada por el arbolado. Visto desde la carretera del Counio. 28 julio 2.018.

 Accedemos al avesíu por los bordes inferiores del teso que delimita El Vatsinón. Ante nosotros se extiende una amplia vaguada que la senda atravesará con una ligera ascensión. Curiosamente la vaguada, pese a ser pronunciada no tiene nombre alguno, o por lo menos yo no lo obtuve. El Teso Los Carboneros lo deslinda por la parte de abajo de dicha vaguada.

La vaguada es incluso visible por la forma de las curvas de nivel del mapa del Bosque de Muniellos 1: 20.000 que acompañaba al Cuaderno del Itinerario que se entregaba a quienes lo realizaban (escolares...). Por cierto que en este mapa la senda va trazada por debajo del trazado de la real, defecto que acompaña al resto del trazado. El trazado real cruza el Regueiro sobre los 840 metros de altitud y en el mapa lo hace sobre los 780 m., por debajo de Vatsina Güérgolas. 

Corrigiendo defectos en el mapa para no repetirlos en el mío.

En mis mapas con los topónimos, tomando como base el citado mapa, he rectificado el trazado de muchos arroyos y regatos que venían mal. También he rectificado el discurrir de la senda y como carecen de curvas de nivel he añadido las vaguadas, trazándolas con una línea azul, como la de cualquier otro curso fluvial. 

Vaguadas sin nombre añadidas en mi mapa.

Los cursos fluviales son los que forman los vatses y vatsinas y a fin de cuentas una vaguada es exactamente igual que un vatse  o una vatsina, con la salvedad de que en ella el curso fluvial no está tan marcado en el terreno. Tiene dos laderas y un centro por donde se encauza la escorrentía, pero sin llegar a formar un cauce discernible, aunque siempre se nota al estar más bajo que su entorno inmediato. Quiero decir que no se ve el agua circular por su superficie, pero seguro que lo hace por capas más profundas provocando su hundimiento sobre el terreno.

A la vaguada de aquí le he añadido las que posee en sus partes altas, que nacen en el Teso Decutsada.. Asimismo he dibujado dos vaguadas más, por debajo del Teso, entre este y El Sechón (el final del Teso Decutsada).

En la vaguada, desde el regueiro hasta el teso, refiriéndonos al tipo de arbolado, podemos hablar de varios tramos. El primero es muy corto y en él abunda la faya. Si siguiéramos regueiro arriba encontraríamos muchas más. El segundo llega hasta cerca del centro de la vaguada y es de dominio del roble. El tercero ocupa el centro, donde predominarían las fayas, prolongándose contra el teso donde sigue habiéndolas pero en menor número.

Especulaba en el librito del 2.000-2.001 con la posibilidad de que todo el avesíu de Decutsada, por encima del Teso Los Carboneros fuese, antes de las cortas, un faéu. Un faéu entre comillas ya que la presencia de robles, testimoniada por los ancianos y decrépitos robles que aún se veían, era muy abundante.

Veréis, hay bosques que no han seguido al pie de la letra lo que la evolución natural les estaba dictando si no que han sido muy influenciados por las manos de los seres humanos.

El caso más evidente es el de las plantaciones de especies foráneas que con el tiempo llegan a mezclarse con nuestras especies autóctonas. De ellas tenemos algunos ejemplos en Munietsus: pinos en Decutsada y abetos en Bisnuevo. Pero seguro que ha habido otras influencias que son ahora las que nos interesan.

La principal riqueza de Munietsus radicaba en sus robles, eran el árbol dominante y el que más valor poseía en el mercado. Recuérdese que en el Inventario de 1957 el metro cúbico de roble se valoraba en 2.000 pesetas, mientras que el de la faya solo llegaba a 1.2000, casi la mitad menos.

Es cierto que durante mucho tiempo la práctica de ideas de silvicultura sería inexistente en la explotación de Munietsus. Las empresas que talaban el Monte no eran las propietarias del terreno. Compraban el vuelo del bosque, los árboles, a los condes de Toreno por un tiempo concreto. Solo se limitaban a cortar lo que de forma natural ofrecía el bosque.

Pero el cambio de propietarios a inicios del siglo XX hicieron coincidir en las mismas manos la propiedad con la explotación de la madera. Y con el tiempo la propia Administración forestal del estado fue exigiendo mayores medidas correctoras para evitar la desaparición del bosque, incluyendo algunas repoblaciones con especies autóctonas.

Por intereses propios los dueños de Munietsus favorecieron el crecimiento de los robles, en detrimento de las fayas, plantándolos en algunos linderos y extirpando las fayas cuando estaban cerca de ellos. No las dejaban crecer para que los robles tuvieran menos competencia y pudieran crecer mejor y más rápidamente. Tras talar las fayas adultas no dejaban crecer ni los rebrotes ni las nacidas de fayucos.

Estas operaciones de marketing y de selección no abarcaron todo el Monte, solo se realizaron en el entorno de Las Tablizas, el más fácil de explotar, de tratar y de visitar. En Decutsada, en Bisnuevo y en la propia vega del Ríu Munietsus, las fayas vieron reducirse sus efectivos.

El cese de las cortas supuso que volviera a ser la naturaleza la que cogiese de nuevo sus propias riendas. No se volvió a realizar ninguna plantación, ni con especies foráneas ni con especies autóctonas y poco a poco, tras una etapa como de aletargamiento, las fayas volvieron a hacer acto de presencia, consiguiendo expandirse por sus antiguos dominios, o al menos por algunos de ellos.

Los robles y las fayas , en general, tienen diferentes estrategias relacionadas con la obtención de la necesaria radiación solar. Las fayas, para nacer y crecer los primeros años de su vida, necesitan    sombra. No suelen salir a la "tiesta´l sol" como sí hacen los robles, ya que el suelo que necesitan tiene que tener mayor grado de humedad.

Esa necesidad de sombra se complementa con otra característica, para seguir creciendo necesita un aporte de radiación muy inferior al que necesita un roble y para captarla posee una técnica diferente: ya desde abajo, el tronco posee ramas con hojas. Suelen ser ramas horizontales o tirando hacia esa forma y las va disponiendo en una serie de estratos hasta culminar en la copa o un espalme. Con ramas muy rectas, casi punzantes, y prolongadas. Esas ramas agudas sirven a veces para diferenciar desde lejos la faya de otros árboles, pongamos los robles que siempre suelen ser más compactos. 

Ramas en disposición horizontal y otras más agudas y punzantes delatan a las fayas. 27 julio 2.018.

En Decutsada se ve en muchos lugares ese avance de las fayas. Ciñéndonos al entorno de la Ruta desde que abandonamos la pista y  cogemos la senda, se ven unas cuantas fayas, cinco o seis, creciendo entre los altos robles. Son bastante más jóvenes y pequeñas que ellos y si fueran robles no existirían porque no tendrían acceso directo a la luz. Las fayas crecen y parecen tener asegurado su futuro. Y todo ello se debe, en parte, a que el roble de forma natural no excluye a la faya. 

Una joven faya naciendo entre la alta arboleda. 26 julio 2.016.

Veremos si esta expansión de la faya, iniciado hace dos o tres milenios a nivel general, se mantiene en el futuro ya que tiene en el calentamiento global del planeta, causante del cambio climático, a su mayor enemigo.

Es un privilegio, un auténtico encanto, poder recorrer esta vaguada del avesíu. A ras de suelo la ausencia de un sotobosque voluminoso y los fustes libres de ramas en sus inicios, incluidas las fayas, permiten vistas en profundidad hacia todos los lados. Estamos dentro de un bosque maduro y ello se hace notar. 

Tras el cruce vista del avesíu por encima de la senda. 23 septiembre 2.000.


Robles y fayas en la primera vaguada tras el cruce. Desde la senda. 4 noviembre 2.000

Sentaros en un lugar que invite a hacerlo y si vais acompañados a cierta distancia de otros cuerpos que puedan interferir con el vuestro y en completo silencio cerrad vuestros ojos y activad el resto de los sentidos. Respirad profundamente y oled los aromas del bosque, degustándolos. Aguzad vuestros oídos hasta oír los más tenues murmullos que os rodean y tocad con vuestras manos el suelo sobre el que estéis sentados y a ser posible el tronco de algún roble o faya. Todo ello con los ojos cerrados. luego abrid los ojos, nuestro sentido más poderoso y mirad a fondo todo lo que os rodea. Estáis sintiendo el bosque desde dentro de él, sin intermediarios. Tu y él en plena comunión. Es probable que te sientas transportado a un lugar a miles de kilómetros de lo que normalmente te rodea.

Las bóvedas creadas por las copas de los árboles te impedirán ver el cielo, pero en vez de ser una amenaza vedlos como un velo protector que os oculta y ampara de todo lo que ocurre fuera de él. Un lugar acogedor y lleno de paz y de armonía.

Y si no sientes nada o el mal tiempo te lo impide, no pasa nada tendrás que volver a intentarlo, tantas veces como sea necesario ya que son cosas que llevan su tiempo.

Recorred pausadamente Decutsada, disfrutando del BOSQUE, no encontraréis un lugar como este en el resto de la Ruta.

Decíamos que en el avesíu primero predominaban las fayas, luego los robles y hacia el centro una mezcla de ambos, con predominio de "ellas". 

Primer tramo del avesíu donde la faya lleva la voz cantante. 26 julio 2.016.


Pronto vuelven a aparecer los robles. 26 julio 2.016.


En el segundo tramo, de dominio del roble, las fayas se ven desplazadas a las zonas más húmedas, cerca del Regueiro. 26 julio 2.016.


Segundo tramo donde predominan los robles. 26 julio 2.016.

Del lado de abajo de la senda se veían en el 2.000 un buen albar enmarcado por dos fayas, mucho más pequeñas. La de debajo hacía dos o tres años que había sido tronchada por el viento a unos cuatro metros del suelo y ya había echado ramas por debajo de la rotura para sustituir a la guía. No le auguraba yo mucho futuro porque esos cortes no son limpios, casi imposibles de cicatrizar, y además se había producido en el tronco principal. Y efectivamente, en 2.016 estaba pasando a mejor vida, aunque aún se mantenía en pie. 

Roble franqueado por dos fayas. La de la parte de abajo está tronchada por el viento. 13 octubre 2.000.


La pobre faya está pasando a mejor vida. 26 julio 2.016.

Por la parte de arriba de la senda se ven bastantes fayas y más hacia arriba algún arce, lo que demuestra el aumento de la humedad en el amplio centro de la vaguada.

Estas fayas están muy próximas entre si, lo que contrasta con el resto del bosque de esta vaguada, donde los árboles están relativamente separadas ya que la selección natural está muy avanzada y los árboles que hay posiblemente puedan sobrevivir, si es que el viento o la nieve se lo permitan.

Esta senda la hicieron paisanos de Mual y del entorno. Algunos conocían el Monte, sobre todo los guardas forestales. Aquí tuvieron la delicadeza de hacerla pasar entre tres excelentes rebrotes de roble albar. Los tres colosos o los guardianes de la senda como yo solía llamarlos son una estampa imborrable para cualquiera que realice la Ruta. Casi hay que pedirles permiso para poder pasar y casi los rozamos al hacerlo. Merece la pena dedicarles un momento, tocarlos y darles unas palmaditas de ánimo pues parece que su declive ya ha comenzado. Como ya he hablado de ellos en otra parte, no volveré a repetir aquí lo ya dicho, pero sí os dejaré algunas fotos para rememorarlos.

Vista desde abajo de los guardianes. 26 julio 2.016


Robles protectores de la senda, vistos desde arriba. 23 septiembre 2.000.

 

Detalle de los tres colosos. 26 julio 2.016.


Detalle del punto de unión de los dos guardianes de la senda, los que quedan por debajo de la senda
13 octubre 2.000.


Copas de los tres guardianes de la senda. 26 julio 2.016.

Si prometéis guardarme el secreto os contaré algo. Un poco más allá había un arce en las últimas, por debajo de la senda. Y por la parte de arriba salía una sendina en llano en dirección contraria a la que llevamos. No forma parte de la Ruta autorizada, así que allá vosotros. En la vaguada en la que estamos, de momento predomina el robledal, pero en El Vatsinón a donde conduce la sendina hay un pequeño faéu puro con ejemplares realmente impresionantes. Solo fui allí con visitantes una sola vez. Una pareja que me cayeron bien, interesados por todo lo que había en la Reserva y grandes andarines. El y ella quedaron encantados con lo que vieron y yo también pues hacía tiempo que no visitaba tan encantador lugar.

En la senda hay algo de tseirón, que se prolonga por todo su entorno. Es un buen lugar para comprobar el poder del bosque. Donde abundaban los cantos gruesos, estos están ahora colonizados por los arbustos, en este caso avellanos, que contribuyen a anclar la piedra suelta al suelo. En el resto ya se han instalado los árboles. Muchos de los cantos gruesos ya ni se ven. Tapados por el mofu y el continuo aporte de hojas y restos orgánicos de los árboles. A este ritmo los tseirones quedarán sepultados, pasando a formar parte del subsuelo. Este es otro de los poderes del bosque: crear nuevo suelo. 

Sin fijarse a fondo nadie se dará cuenta de los cantos gruesos del tseirón. 26 julio 2.016.

Nos estamos acercando al teso y allí mismo hay un buen roble que ya debe pasar de la centena de años de edad, del lado de abajo de la senda. Su enorme tronco no tarda mucho en adelgazarse algo, debido a que le sale una buena rama. Tiene una buena estampa y hasta parece tener una estupenda copa, pero si nos fijamos en su base veremos que tiene alguna oquedad por donde la descomposición le irá pudriendo las entrañas.

Cerca del Teso Los Carboneros buen roble debajo de la senda visto desde el teso, o sea hacia atrás. 23 septiembre 2.000.

 

El roblón visto desde abajo, desde donde se le ve la oquedad de la base. 26 julio 2.016.


Impresionante aún el tronco y la copa del gran albar. 27 julio 2.018.

Las tupidas bóvedas de robles y fayas aún tienen algunos huecos que nos permiten ver la ladera solana de Decutsada. En el 2.000 y antes eran más numerosos y en la actualidad aún queda algún resquicio que no tardará mucho en cerrarse del todo. 

Vista de la Vatsina La Mata, con buenos suelos. 29 julio 2.017.


Junto al tseirón que mencionábamos y aprovechando que la arboleda estaba menos desarrollada, se veían las partes medias y altas de Las Güérgolas. Angostos farallones donde la pura roca es la protagonista. La regeneración natural ya lleva unos años haciendo acto de presencia y en el contorno del roquedo las plantaciones de pinos se han desarrollado mucho, igual que rebotsus sapiegos y bedules, que no tardarán en colonizar, si no hay queimas, las grandas que aún existen. 

Borde de Las Güérgolas. 26 julio 2.016.


Borde superior de Las Güérgolas. 26 julio 2.016.


El desmoche de este roble nos permite ver algo de Las Güérgolas. 27 julio 2.018.

Pero en Las Güérgolas el proceso será mucho más lento. El 23 de septiembre del 2.000 los robles que había tenían ya la hoja seca. Es cierto que habíamos tenido un verano super seco pero este acortamiento de su ciclo vital es algo que se da todos los años. Los raquíticos suelos existentes no retienen la suficiente humedad, ni poseen los nutrientes necesarios. Cuando las sequías son persistentes algunos robles llegan a secarse y entonces es una vuelta a empezar. 

Vista del solano, por donde va la carretera. 23 septiembre 2.000.

Los seres humanos solemos ser muy impacientes pero a la naturaleza no le queda otra que ser todo lo paciente que sea necesario y siempre persevera por el mantenimiento y expansión de la vida. Líquenes, mofus, subarbustos, arbustos, árboles, animales y otros seres tan diminutos que no los podemos ver, con su actividad, por breve que sea, irán creando nuevo suelo. Es solo cuestión de tiempo, aunque no se si la absurda sociedad en la que vivimos dispondrá de ese tiempo. "Malos tiempos para la lírica" cantaban los gallegos Golpes Bajos durante la época de auge de la Movida Madrileña, algo perfectamente aplicable a día de hoy. 

La Ruta a Las Tsagunas 47. Dos teixus monumentales de Caguatses d´Arriba y otros árboles notables.

  El interior del teixu de Caguatses d´Arriba, un lugar donde poder soñar. 25 agosto 2.025. De los teixus de Caguatses d´Arriba cabría desta...