11/12/2024

La Ruta a Las Tsagunas 23 Sona la tona 2. Arde Munietsus. El Coto de Oubachu 1

EL Guía-Monitor y un colega en el Pico´l Counio, detrás el Tesu L´Estoupo, ambos del Monte Oubachu. 1987.

Y lo de Palestina es aún más sangrante. Estamos asistiendo en directo, con la televisión de por medio, al exterminio de todo un pueblo. Lo que ocurre allí no es una guerra, es un genocidio.

Hace poco me estremecí oyendo las declaraciones de un joven israelí llamado a filas. Decía que allí, en Gaza, no había inocentes. ¿Cómo se puede llegar a tal grado de deshumanización?. El Estado israelí, como decía nuestro cantautor Víctor Manuel aunque en otro contexto: "es un buen proyecto para el mal". Se está convirtiendo en un Estado totalitario, similar al de los nazis alemanes, donde no solo se persigue al musulmán si no a los judíos que piensan de otra manera. 

No hace mucho tiempo hubo un gobierno israelí que buscaba la coexistencia pacífica entre los dos pueblos, pero duró poco. Su primer ministro fue asesinado por uno de sus propios conciudadanos.

En aquel gobierno estaba Benjamín Netanjahu, que ahora es el paladín de los asesinos. Un "trepa" de mucho cuidado, encausado por varios casos de corrupción, que en una huida hacia delante trata de silenciarlo, enarbolando la bandera del Sionismo.

Israel lleva muchos años desoyendo las resoluciones de la ONU, matando y desposeyendo de sus tierras a sus legítimos propietarios y ocupando militarmente sus territorios. Todos sus dirigentes deberían ser juzgados por crímenes de guerra por Tribunales Internacionales, como se hizo en Nuremberg con los criminales nazis.

Sus colonos, que ocupan tierras de los palestinos exterminándolos físicamente, deberían ser juzgados por Tribunales Ordinarios por lo que son: vulgares asesinos y delincuentes.

Pero eso nunca ocurrirá porque esos monstruos del averno cuentan con la protección de los "Guardianes de Occidente". A los Estados Unidos de Norteamérica le interesa tener un fiel perro guardián de sus intereses en una zona del planeta donde confluyen tantos intereses geopolíticos y económicos, con el petróleo como telón de fondo.

Y mientras, el resto del mundo "civilizado" asiste impasible ante estas ejecuciones sumarias. Dicen algunos que Israel tiene derecho a defenderse, de enfrentarse a las acciones terroristas de Hamas, pero todos se olvidan de los palestinos. ¿Acaso no tienen ellos derecho a defenderse?. Son perseguidos, robados, torturados o simplemente eliminados, ¿alguien espera que sigan mostrando la otra mejilla?.

Es curiosa la doble vara de medir que utilizan los medios de comunicación en Occidente: llaman patriotas y defensores de la libertad a los ucranianos que luchan contra otros ucranianos y el ejercito ruso por la integridad territorial y la independencia de Ucrania y terroristas a los palestinos que luchan por la desocupación de sus territorios (Cisjordania) y de la masacrada Gaza. Ambos luchan por un fin semejante, utilizando lo que tienen a su alcance, unos un auténtico ejercito y otros solo grupos guerrilleros en la clandestinidad.

Todas las guerras son crueles y sin sentido. Deberíamos aprender a convivir entre nosotros de forma pacífica, respetando al otro. Todos saldríamos ganando.

Y mientras tanto que los que tienen las manos manchadas de sangre carguen a su espalda y su conciencia con los crímenes que han cometido. Que estos les persigan durante el resto de sus vidas y como todos ellos creen en una vida en el más allá, espero que Pedro Botero les tenga reservadas unas buenas calderas donde se asen por los siglos de los siglos. ¡Amén!.

"Solo le pido a Dios

que la guerra no me sea indiferente

es un monstruo grande y pisa fuerte

toda la pobre inocencia de la gente".

León Gieco. 

Bonito teixu en el pueblo de Oubachu. 28 julio 2.018.

Hay quien dice que los causantes de la tona son también los causantes de uno de los mayores enemigos de nuestros montes. Algo de razón deben de tener porque es seguro que el primer fuego humano tendría su origen ahí, en el incendio provocado por un rayo.

Que un rayo pueda provocar un incendio en Munietsus me parece algo muy improbable. No diría que imposible porque para la naturaleza el término imposible carece de significado. Todo es posible si se dan las condiciones necesarias.

En la Iberia húmeda los incendios naturales son más una falacia que algo constatable. Detrás de los incendios que nos devoran los campos, los montes, las haciendas y en ocasiones hasta la vida humana, está la mano del hombre.

Antes en los pueblos y supongo que ahora también, cuando se producía un incendio intencionado, todos intuíamos quien lo había provocado y en la mayoría de los casos no alarmaba a nadie. En aquellos lejanos tiempos el monte tenía muy pocos amigos y a nadie parecía importarle lo que pudiera pasarle.

También había incendios que se originaban sin querer. Producían el mismo daño que los intencionados, pero la causa se debía a descuidos, accidentes o falta de experiencia.

Siendo yo muy niño, cuando mi familia aún vivía en Mual, estaba con otros nenos por la carretera del Counio, entre Rudarenas y La Fana Las Freitas. Alguien llevaba cerillas y nos dio por prenderle fuego a un ganzo que colgaba de un cortado de la parte de arriba. No pretendíamos nada en concreto, solo ver si se prendía y como se quemaba.

El ganzo chisporroteo al encenderse y produjo una fuerte llamarada, que de forma inmediata se propagó a otros ganzos que había por encima.

Como en todos los incendios todo ocurrió muy deprisa. Nosotros con ayuda de palos tratamos de apagarlo, pero las llamas se alejaron de nuestro alcance y petrificados y llenos de miedo solo pudimos ver como se desataba un poderoso incendio, que volvió a arrasar La Granda Espina, que estaba empezando a recuperarse del incendio anterior. 

La Granda Espina, por encima de La Fana Las Freitas, tanto a su izquierda como hacia la derecha. 31 julio 2.020.

Temerosos huimos carretera abajo, lejos del "fumo" que comenzaba a expandirse y acongojados porque éramos conscientes de haber cometido algo que no estaba bien.

Le habíamos prendido fuego al monte, casi un crimen para nuestras mentes infantiles y luego además el temor a nuestros padres cuando se enteraran de lo que habíamos hecho.

Lo que más me sorprendió es que nadie en el pueblo pareció darse por aludido. Nadie pregunto quien había sido el causante. La Granda Espina había vuelto a quemarse, ¿qué importaba?. El ganáu que a veces se llevaba allí a pastar unas horas se tendría que llevar al Paramio u a otro sitio, hasta que se recuperase aquella y además ya casi nadie lo hacía, preferían llevarlo a pascones o praus donde no hacía falta que alguien los vigilara. 

La Granda Espina, aún pelada pero en vías de regeneración arbórea. 31 julio 2.020.

Mala escuela la que no reprende por los malos actos. Deberíamos haber sido castigados, evidentemente no con golpes o bofetadas, si no con una buena reprimenda para que fuéramos conscientes y responsables de nuestros propios actos. A los niños hay que hacerles comprender que no todo está permitido, que no podemos hacer lo que nos venga en gana. Que hay que respetar todo lo que nos rodea. Tanto a las personas como al Medio Ambiente.

No nos vale ese: "¡libertad, carajo!". Enarbolado por alguien que defiende el liberalismo decimonónico y enemigo de la auténtica libertad. ¿Libertad para Qué?, ¿para seguir explotando al pobre pueblo argentino?, ¿para hacer lo que les venga en gana a los que tienen de todo?, ¿para seguir nadando en su riqueza y a los demás que les parta un rayo?. ¡En fin...!.

Lo más socorrido para explicar los incendios intencionados es atribuirlos a la mentalidad ganadera de nuestros antepasados: la Búsqueda de espacios despejados de arbolado donde pudiera crecer pasto que alimentara al ganáu doméstico. Mentalidad que perduraría incluso tras el cambio radical que se produjo en este sector con la estabulación del vacuno y su orientación hacia la producción de leche y sus derivados.

De la noche a la mañana el monte perdió la importancia que había tenido desde épocas inmemoriales, algo que se acentuaría con el posterior derrumbe de esta actividad tradicional.

Hay quien le echa la culpa de los incendios precisamente a eso. Al desaparecer la presión antrópica sobre los montes, estos comenzaron poco a poco a recuperarse. Había muchos lugares donde la presión había sido tan grande que la recuperación natural solo se podía hacer por fases o etapas. Primero con el desarrollo de un potente estrato subarbustivo y posteriormente con la instalación del arbolado.

Acusar a los subarbustos y al matorral, una fase necesaria para la reinstalación del bosque, de ser los causantes de los incendios es una solemne mentira. La culpa de los incendios está exclusivamente en manos de quien los prende y de sus intenciones. Y estos pirómanos no siempre lo hacen por culpa de aquella mentalidad ganadera que hemos mencionado. Los motivos suelen ser muy variados.

A mediados de los años ochenta, justo antes de mi llegada como Guía-Monitor se originó un incendio en los Montes de Oubachu. Entre el Pico La Mesa, Chanetos y El Escabón de Bisulaz, o sea en las laderas altas de gran parte del solano del valle de Munietsus, por encima de la Reserva, que pertenecen a ese pueblo.

Los terrenos donde se originó el incendio estaban en un estado de incipiente recuperación forestal, con muchísimo matorral, por lo que se desató un colosal incendio. Creo que hasta vinieron soldados del ejercito, del cuartel de El Milán en Uviéu (donde actualmente está la Universidad d´Uviéu de Filosofía y Letras) a intentar sofocarlo.

Pero el incendio se extendió en todas direcciones, tanto hacia arriba como hacia abajo y también de forma lateral.

Afectó a la Vatsina Los Sagraus y parte de Fonculebrera. La ladera izquierda de la Vatsina Tonante y parte de La Matona de Tonante, hasta muy abajo, fueron literalmente arrasadas. Pasó a la Vatsigata´l Xardón y continuó, favorecido por las talas hechas en el Ríu Las Fayonas.

Cuando se encontraba con buena arboleda (lo de buena entre comillas porque la realmente buena ya no estaba allí, se había talado) el incendio disminuía o incluso se detenía, facilitando la labor de los "apagafuegos". Pero arriba cerca de los altos de la sierra, avanzaba vorazmente por las grandas existentes y acababa bajando, afectando incluso a zonas donde había arbolado.

Valle arriba se utilizó el quebrado Cotarrón de La Candanosa para detener su avance, aunque alguna lengua de fuego logró saltarla, pero con poco recorrido. 

Perdonad la calidad de la foto pero es de las más antiguas que tengo. En primer término el Cotarrón de La Candanosa, donde se notan los efectos del gran incendio. Está hecha desde Entrambus Picos de La Baxancada. 1987.

Fue el último gran incendio que padeció el Monte Munietsus, de otros anteriores, que seguro que los hubo, no tengo ningún dato. Sus secuelas las iremos viendo cuando continuemos describiendo el trazado de la senda. Pero ¿quién o quienes fueron los causantes de este incendio?

En aquel tiempo había, autorizado legalmente, un coto de caza privado en el Monte Oubachu. Algo que resulta inconcebible, ¡un coto en el corazón del Monte! . 

Señal sin leyenda de la existencia de un coto de caza privado. Partes altas de Decutsada. 28 julio 2.018.


Detalle de la señal de coto de caza privado. 28 julio 2.018.

En el Pico de Las Penas del Garabeño comenzaba el deslinde serrano entre ambos montes. Desde allí bajaba hasta el curso de La Candanosa, continuando por el Escabón de Bisulaz, las partes altas de la Vatsina Tonante y del Vatse de Fonculebrera. Así como una gran parte del Regueiro Decutsada y del Regueiru Porciles. O sea una gran extensión de terreno aguas vertientes al Ríu Munietsus. 

Las grandes moles de las Penas de Fonculebrera también pertenecen al Monte Oubachu. 28 julio 2.018.


Todo lo que vemos pertenece al Monte Oubachu. Partes altas de Decutsada coronadas por el Pico La Baxancada. A la izquierda rellano de Chanetos. 28 julio 2.018.

Allí, en unos pocos metros de la ladera estaba, del lado de abajo el Monte Munietsus, una Reserva Biológica, y del lado de arriba el Monte Oubachu, un coto de caza privado. Con solo dar unos pasos tan pronto estabas en una Reserva como en un coto.

El coto se extendía por el Vatse Cabreiruu y el entorno de La Veiga´l Tachu y Oubachu, pero era esta zona por donde más se cazaba. Supongo que todos-as sabréis el por qué. 

En un pequeño trozo arbolado del tseirón de La Baxancada. Propiedad del Monte Oubachu. 1987.


Es cierto que el coto es una herencia del tardofranquismo, cuya Administración tenía unas ideas sobre la conservación de la naturaleza ancladas en la prehistoria. El Coto de Caza Privado de Oballo, Nº 10.022 se legalizó en 1966, por un periodo de 15 años, siendo sus propietarios los Vega, afamados oftalmólogos carballones (d´Uviéu). 

Cartel ya muy desgastado que avisaba de la existencia del Coto de Caza Privado de Oubachu. en la entrada por La Veiga´l Pumar. 28 julio 2.018.

El cuento de siempre, "señoritos", gente pudiente que se permitían el lujo de disponer de un amplio espacio natural donde dar rienda suelta a sus instintos más violentos, disparando a cualquier animal salvaje que se pusiera por delante.

Para vigilar la extensa finca se contrató a dos personas de Oubachu como Guardas Jurados (llamados así porque tenían que jurar ante la autoridad competente, respetar y hacer respetar la "ley" dentro del coto). Se solía elegir como Guarda a personas que conocieran a fondo el Monte y los trucos que utilizaban los furtivos, porque ellos en su tiempo también lo habían sido, y además de los mejores. Iban armados y su labor era evitar que personas ajenas al coto cazaran dentro de él, así como acompañar y dirigir la cuadrilla de cazadores del coto cuando iban de cacería.

Chiquito y Aumente fueron los primeros Guardas Jurados del Coto de Caza Privado y debían de ser muy efectivos porque acabaron ascendiendo al pasar a ser Guardas forestales del Monte Munietsus, al servicio no ya de particulares si no de la propia Administración, cuando se fueron jubilando los antiguos Guardas de este monte, que eran de Mual.

Lo que no acabo de comprender es lo sucedido en 1.982. En ese año el Monte Munietsus, comprado años atrás por el ICONA, es declarado Reserva Biológica, un tipo de protección que garantizaba no solo la conservación de su flora si no también la de su fauna.

¿Cómo es posible entonces que la nueva Administración admitiese la renovación del Coto Privado de Caza de Oubachu por otros 10 años más?. ¿A quién se le ocurrió seguir permitiendo la existencia de un coto de caza privado, con todo lo que ello conlleva, en un lugar como aquel, en pleno corazón de una Reserva Biológica?. El cambio de régimen parece que solo afectaba al nombre, las cosas seguían estando igual que siempre. 

Que alguien fuera a explicarlo a los corzos, principal objetivo de los cazadores, que pueden deambular despreocupadamente por un paraje que está protegido, pero que se abstengan de hacerlo, allí mismo, por otro que es un coto de caza donde pueden ser abatidos.

En esta segunda etapa del coto, un nuevo socio se unió a los Vega, Francisco Álvarez Cascos, destacado político de las "Derechas nacionales (PP) y regionales (Foro). que seguro que todos conoceréis o habéis oído hablar de él. Era tan aficionado a pegar tiros por el monte que no renunció a una cacería en plena crisis medioambiental por el naufragio del Prestige, en noviembre de 2.002, siendo Ministro de Fomento, ministerio responsable de su control.

11/09/2024

La Ruta a Las Tsagunas 22 "Sona la tona"

Despejada vista del valle del Ríu Tixeirúa desde un tseirón de Vatsina Tonante. 29 julio 2.017.

 Con Tonante ocurre lo mismo que con otros nombres que se aplican, aquí en Munietsus, a más de una unidad del relieve. Atrás hemos dejado la prolongación hacia arriba del tseirón de la Vatsina Tseirón de Tonante. Vatsina que apenas si percibimos porque la atravesamos algo por encima de su nacimiento. Ahora estamos en La Matona de Tonante, el marcado teso que divide dos vatsinas. Y a continuación vamos a entrar en la Vatsina Tonante, por donde continúa la senda de la Ruta. 

Ladera izquierda de Vatsina Tonante, recortándose sobre el teso de La Matona de Tonante y Chanetos. 29 julio 2.017. 


Ladera derecha de Vatsina Tonante y valle del Ríu La Candanosa. 26 julio 2.016.

Tres veces, tres, aparece la palabra Tonante, que en su conjunto abarca una extensión bastante considerable de terreno.

Siempre me ha gustado saber el significado de los topónimos, ya que todos ellos lo tienen. Algo se querían decir, entre ellos, nuestros antepasados con los nombres que individualizaban el territorio en el que vivían o por el que a veces transitaban. Pero ocurre que la Lengua, la madre de la toponimia, es algo vivo que va evolucionando con el paso del tiempo.

Desconocemos la Lengua que usaban quienes vivían aquí antes de la llegada de la romanización, ya que no queda resto alguno de ella. Todas las lápidas e inscripciones que se conservan son de época romana.

El latín no tardó en pasar a ser la Lengua utilizada por quienes nos precedieron, y lo fue durante mucho tiempo. Pero la descomposición del Imperio Romano y la vuelta a un mosaico de realidades políticas, sociales y económicas muy diferentes entre si, también afectaron a la Lengua. No podía ser de otro modo.

Y así el latín fue evolucionando. Se mantuvo fiel al original en ambientes sacros y nobiliarios durante mucho tiempo ya que en ellos se utilizaba la escritura que estaba sometida a una rígida normativa (Latín Clásico). Pero a nivel oral la evolución fue más rápida. La misma palabra latina fue transformándose en otra, dependiendo del área geográfica donde se encontrase. Surgen así las lenguas romances: Los galegos, bables, castellanos, catalanes... que no dejaron de evolucionar hasta el presente y que lo seguirán haciendo en el futuro.

Los topónimos fijan el nombre de un lugar según el habla de una determinada época y aunque también evolucionan, lo hacen de forma más lenta que la lengua hablada. 

Bello farallón en el centro de la Vatsina Tonante, por encima de la senda. 26 julio 2.016.

 La inmensa mayoría, por no decir todos, de los topónimos de Munietsus y su entorno proceden del latín, tanto los galegos (fala del Eo-Navia) como los asturianos (bable occidental), sin olvidarnos de los castellanos, que alguno que otro hay. Muchos topónimos son tan antiguos que ni nuestros abuelos entendían su significado. Los llamaban tal y como los habían oído en boca de sus mayores, pero en la mayoría de los casos no sabían a que se referían. La lengua hablada había evolucionado pero el topónimo permanecía anclado.

Si nuestros abuelos no entendían, qué decir de nosotros, que vivimos en otro mundo. Aunque con algo de dedicación, toda la que le puede prestar un simple aficionado como es mi caso, y muchas dosis de pasión y cariño por el asunto, que de momento me sobran a raudales, algo hemos ido avanzando.

Tonante viene del latín tonan-tonantis, un adjetivo tomado del verbo tonare (tronar o arrojar rayos) que significa: "que truena".

En Mual y creo que en todo el Concejo de Cangas y usando la nuesa tsingua, llamaban "la Tona" al trueno, o sea al sonido provocado por la caída de uno o de varios rayos.

Pero, ¿por qué se utiliza aquí este nombre?, tratándose de un fenómeno relativamente frecuente en todo el Monte y sabiendo que los topónimos nunca son arbitrarios, que siempre se acercan a alguna verdad.

Creo que todo tiene que ver con la estratégica situación de la zona de Tonante dentro del Monte Munietsus. Si nosotros utilizamos el teso de La Matona de Tonante como excelente mirador natural es precisamente porque desde él se ve mucho de todo el Monte, viéndose también muchos de los rayos que caen en él cuando se desatan algunas tormentas. No solo se verían si no que también se oirían y en ese sentido la Vatsina Tonante, que es grande (larga y bastante ancha) podía constituir una magnífica caja de resonancia, donde los truenos retumbasen y llegaran a ser hasta terroríficos. 

Desde el teso de La Matona de Tonante se verían y oirían muchos de los rayos caídos en el Monte. 26 julio 2.016.

No sé si a alguno-a de  los que me leen les ha pillado una tormenta, con "rayos, truenos y centellas" en medio del monte. A mí me ha ocurrido y os puedo asegurar que la experiencia puede ser tremenda.

En mis años mozos, convencí a mi compi para hacer un largo viaje. Iríamos a ver y recorrer los faéus de Navarra, parando algo en Pamplona y en las ciudades del País Vasco, para terminar en Lorient, en La Bretaña francesa, donde se celebraba un festival de música folk.

Viajar como nosotros hacíamos en aquella época, era toda una aventura en si mismo. Utilizábamos el tren y sobre todo los autobuses para desplazarnos, cargando con dos mochilas donde llevábamos nuestro equipaje: tienda de campaña, sacos de dormir, ropa de abrigo y de muda, comida...Por supuesto nada de hoteles o pensiones para alojarnos, ni restaurantes ni tascas para comer. Ni nos atraía la idea ni teníamos el dinero para costearlo. Todo lo que necesitábamos lo llevábamos sobre nuestras espaldas.

El primer faéu que visitamos, ya no me acuerdo de su nombre, estaba al final de un valle pirenaico. Un autobús nos llevó hasta la última localidad. Allí continuamos, andando, por una carretera que acababa pasando a Francia, hasta que nos pareció oportuno internarnos por el bosque y establecer nuestro primer campo base. 

Serrón del Níu L´Aigla visto desde la Vatsina  Tonante al poco de entrar en ella. 26 julio 2.016.

Lo bueno de viajar con tienda de campaña es que no tienes por que ceñirte solo a un campo base. La tienda la puedes mover y cambiar de sitio , para tenerla más cerca de la zona que vas a visitar. Suponiendo que vayas a permanecer varios días y que la zona sea extensa.

Pusimos la tienda en un pequeño rellano y metimos dentro el resto del equipaje y así, sin peso con el que cargar, salimos a explorar el entorno. Era una pequeña excursión y tiramos valle abajo, por donde el relieve parecía ser menos accidentado. Tiempo tendríamos, al menos eso pensábamos, para hacerlo valle arriba.

El bosque era un faéu, bastante denso de arbolado, pero con fayas que distaban bastante de lo que yo me imaginaba. Rebuscando en la poca información que entonces tenía a mi alcance había leído que en Quinto Real y en Irati había ejemplares que rondaban los 40 m. de altura. Pero los que teníamos delante, llegaban como mucho a la mitad.

Pero no por eso el bosque nos decepcionó. Éramos bastante noveles en el tema y además un faéu es un faéu. Un bosque como el de los cuentos de hadas. Andar por aquellas suaves lomas era toda una delicia, sin espinos, ni ganzos, ni toxus que te arañaran o se interpusieran ante ti.

Parecía haber restos de antiguas construcciones, pero no ganaderas si no de carácter industrial, tal vez pabellones o naves en su día. Solo se veía algo en el suelo pues el bosque se había apoderado de aquel lugar y apostaría a que si lo dejaran en paz, hoy en día no se vería ya nada de aquellos restos. 

Valle del Ríu Refuexu desde cerca del final de la Vatsina Tonante. 27 julio 2.018.

Ya metidos en la tarde el tiempo empezó a cambiar y comenzaron a aparecer nubes. Decidimos regresar al campo base. Yo entonces poseía un innato sentido de la orientación y dimos con la tienda a la primera. El cielo se fue cubriendo de nubes que cada vez eran más oscuras.

Luego hubo un espacio de tiempo en el que todo pareció como detenerse. Un silencio y una tranquilidad total se apoderaron del lugar. No se movía ni una hoja ni se oía ningún canto de pájaro. Todo estaba en suspense, a la espera de algo.

"La Calma antes de la tempestad", dije en voz alta y previendo que iba a llover, con ayuda de un palo, fui trazando un surco en torno a la tienda de campaña, por la parte de arriba y los laterales, para que encarrilara el agua que iba a caer y evitar que se nos viniera encima. El suelo estaba bastante blando y no me llevó mucho tiempo.

De golpe, el viento despertó de su letargo y empezó a soplar con fuerza. Otra señal de que iba a llover. "Antes falta el fichu al padre , que el agua al aire" decía un refrán oído a los mayores. Y por si faltara algo pronto oímos el horroroso sonido de la tona. 

Nuestra tienda de campaña tenía doble techo y nunca le entraba el agua que caía del cielo, aunque lo hiciera a chuzos. Pero tenía un punto débil, su suelo era una delgada tela, incapaz de aislarla del suelo. Era una tienda muy fácil de instalar y muy poco pesada, precisamente por eso. Yo había utilizado tiendas en las que no entraba ni una bala, ni por arriba ni por abajo, con un suelo gordo y gomoso que no dejaba pasar ni agua ni humedad. La contrapartida es que pesaba muchísimo más y ya sabéis que, andando, el peso es algo a tener muy en cuenta. 

Para solucionarlo había comprado un plástico con las mismas dimensiones que el suelo de la tienda, bueno un pelín menos para no atravesarla con los clavos cuando sujetáramos la tienda al suelo. Normalmente colocaba el plástico por debajo de la tienda, entre el suelo del terreno y el suelo de la tienda. Pero en aquella ocasión no lo había hecho porque el suelo estaba totalmente seco.

Nos dimos cuenta de ello cuando comenzó a llover y notamos que nuestro suelo se humedecía. Ya no había tiempo para levantar la tienda y colocar el plástico así que se me ocurrió colocarlo por dentro, lo que nos llevó un tiempo pues había que ir levantando todo el equipaje para ir tendiéndola, pero al final lo conseguimos y funcionó.

El suelo de la tienda se mojó completamente pero el plástico nos aisló de él. Se notaba la humedad y el frío que desprendía, pero ni una sola gota nos tocó, ni a nosotros ni a nuestras mochilas y lo que llevaban dentro. Para un mayor aislamiento extendimos nuestras esterillas y nos sentamos sobre ellas.

¡Qué gran invento el de las esterillas!. Están hechas con materiales sintéticos, su único defecto, pero son de gran ayuda cuando sales al campo. No son muy gruesas, pero te aíslan del suelo y lo acolchan y luego está su liviano peso, prácticamente insignificante. Y como se pueden enrollar se colocan en cualquier saliente de la mochila. 

Esterilla enrollada, fácil de colocar en cualquier correa de la mochila.

 Yo tardé bastante tiempo en descubrirlas y nunca me interesé por ellas, me bastaba salir al monte, prácticamente con lo puesto.

Pero cuando vine para León con mi compi, los amigos con los que salía de excursión sí que las usaban. Estaban tan familiarizados con ellas que incluso las desenroscaban de la mochila y las tendían sobre el suelo cuando hacíamos una larga parada, para sentarse o tumbarse sobre ellas.

Y así fue como en una de esas paradas pude comprobar lo cómodas que eran. Las molestas piedrecillas que a veces te incomodan al sentarte sobre ellas, parecían desaparecer y si te tumbabas igual. Y parecía que el suelo estaba más suave y blando de lo normal. Tras usar prestada una para dormir, lo primero que hice a la vuelta fue comprar una para mí y otra para Miry, mi compañera. 

La esterilla de mi compañera Miry extendida. La cantimplora sirve para apreciar su tamaño real.

Para completar el tema del agua, me asomé para ver si los surcos hechos cumplían con su cometido. Seguía lloviendo a mares y me alegró comprobar que sí. El agua los había hecho mayores y la escorrentía no nos alcanzaría. Ahora lo único que quedaba era esperar. Pero ahora fue la tona la que empezó a torturarnos.

No veíamos como caían los rayos, si acaso algún fogonazo que clareaba aún más el día, pero su sonido era horroroso. Un ronco estampido que retumbaba con miles de crujidos sobre nuestras cabezas. Parecía que el faéu entero se viniese abajo y nosotros allí, dentro de él.

Quizás si estuviese solo lo llevara mejor, angustiado pero no aterrorizado. Pero mi compañera se fue poniendo muy, pero que muy nerviosa., y acabó transmitiéndome la misma sensación. La tona no cesaba de bramar, acababa una explosión y le sucedía otra y otra...

Nos fuimos acurrucando el uno contra el otro, sintiendo como nuestros corazones galopaban desbocados y esperando que en cualquier momento las ramas y copas que parecían romperse con cada estallido, cayeran sobre nosotros, sepultándonos. Momentos de auténtico pánico, de puro terror, aumentado por la impotencia de no poder hacer nada para mitigarlo.

Tras lo que parecieron horas de suplicio la tona fue sonando cada vez más apagada. Se oía su farragoso sonido pero los amenazantes crujidos habían cesado y hasta parecía que había dejado de llover.

Continuamos un gran rato abrazados, temerosos de que aquella calma fuera momentánea y que en cualquier momento podría volver la agonía.

Nos acordamos entonces que en la localidad donde habíamos dejado el autobús y comenzado a andar, había, al menos, un hostal donde poder hospedarse. Un lugar a salvo donde oír la tona y ver los rayos fuese más un espectáculo que una pavorosa experiencia. 

En un pis-pas recogimos todo en nuestras mochilas, incluida la tienda que aún chorreaba y corrimos raudos y veloces a alojarnos, con sumo gusto, en dicho hostal. Ya no recuerdo cual fue el precio, pero lo dimos por bien empleado. Ya repuestos, por la noche, salimos a dar un paseo por la localidad y sus alrededores. Una preciosa noche donde vimos más luciérnagas que durante el resto de nuestras vidas. Misteriosos puntos de luz que nos endulzaron el final de aquella jornada. 

Valle del Ríu La Candanosa desde cerrín de la Vatsina Tonante.

Por fortuna en Munietsus no tuve nunca una experiencia tan negativa con la tona y a día de hoy lo que me provoca más pavor son otro tipo de truenos: los truenos de la guerra.

¿Qué sentirán las gentes de Gaza, Líbano o del Donbass viendo y sintiendo como son bombardeados un día sí y al siguiente también?. Ahí el pánico y la desesperación son el único pan de cada día.

En el Donbass, Putin, sus delirios de grandeza y el nuevo imperialismo ruso, dirime sus diferencias con el ultranacionalista ucraniano Zelenski, a golpe de cañonazos. Ya no hay motivos ideológicos en esta contienda. Las dos ex republicas soviéticas hace años que abandonaron el "comunismo" que las dirigía, que en realidad era un capitalismo de Estado que de socialista solo tenía el nombre. son sistemas de libre mercado, exactamente iguales que las del llamado "Occidente".

Son las viejas disputas territoriales que surgen entre sociedades tan nacionalistas. El nacionalismo es siempre la negación del otro y conduce necesariamente a la confrontación.

Están de suerte los halcones de la guerra viendo como alianzas militares como la OTAN, que estaba a punto de desaparecer, salen fortalecidas gracias a estos conflictos. Se frotan las manos los fabricantes de armamento con el aumento del gasto militar que se está dando en todas las democracias occidentales.

Sí, corren vientos de guerra y en muchos países ya se habla de restaurar el servicio militar, lo que nosotros antes llamábamos "la mili". Conmigo que no cuenten, me negué a hacerla cuando era obligatoria y sigo pensando lo mismo. 

10/27/2024

La Ruta a Las Tsagunas 21 Mirando al valle del Ríu La Candanosa.

Panorámica (tamaños distorsionados) de la parte alta del valle del Ríu La Candanosa. 27 julio 2.017

Seguimos en el teso de La matona de Tonante. Si giramos la cabeza hacia nuestra derecha veremos una gran parte del valle del Ríu La Candanosa. De hecho ya casi nos encontramos metidos en este gran valle, el segundo en extensión de los afluentes del Ríu Munietsus, mayor que el Ríu Refuexu y solo por detrás del Ríu Tixeirúa.

Abajo junto al río, un poco por encima de donde finaliza este teso está Entramburríus di Murteiru, donde como ya dijimos confluyen el Ríu Refuexu y el que ahora vemos: el Ríu La Candanosa, para formar aguas abajo el Ríu Munietsus.

En el año 2.000, y no digamos ya antes, las vistas eran más amplias que las de mis últimas visitas y es seguro que cuando vosotros-as visitéis Munietsus la "ventana" a La Candanosa se habrá reducido aún más. Es lo que tienen los paisajes vivos, que cambian rápidamente con el paso del tiempo. Cantaba "la negra" (Mercedes Sosa) con su poderosa voz: "cambia, todo cambia", ya que hasta nosotros mismos lo hacemos y como apuntaba Bunbury "quizás a peor". Pero dejada a su libre albedrío la naturaleza siempre lo hace "a mejor". Aunque en este caso nos reduzca una amplia y bella visión. 

En el año 2.000 la pantalla de los orocantabricos aún no nos tapaba del todo las vistas desde la misma senda. 23 septiembre 2.000.


Valle del Ríu La Candanosa y parte de Refuexu. Desde la senda en el teso de La Matona de Tonante. 23 septiembre 2.000.


El crecimiento de los orocantabricos va tapando las vistas del valle de La Candanosa, incluso desde el tseirón del teso de La Matona de Tonante. 27 julio 2.018.

Antes de visitar Munietsus tendréis que plantearos la posibilidad de que las vistas se reduzcan más y acaso desaparezcan del todo. Creo que para alguien que visite Muniellos por primera vez, la mejor época para hacerlo es a finales de la primavera o durante el verano, cuando las hojas de los árboles están desarrolladas y estos se encuentran en plena pujanza.

Hace poco un peluquero de aquí, en León, al que por razones obvias visito periódicamente, me comentó que solo salía al monte cuando el sol no calentaba, para evitar los ardores del astro rey. Yo le respondí que el verano es buen momento para visitar un bosque. Es cuando menos probabilidades existen de que llueva y además el calor se ve mitigado por los parasoles de las copas y ramas de los árboles.

En Munietsus, haciendo la Ruta de Las Tsagunas, es cierto que existen tramos despejados donde si hace sol este nos puede atosigar un poco. Pero siempre hay sombras y luego la altitud por la que nos iremos moviendo juega a nuestro favor, haciendo más suave la temperatura.

Pero incluso en verano no siempre hace sol. Se intuye que está ahí pero no siempre llegaremos a verlo. Muniellos es lo que es precisamente por eso. Los albares y las fayas son árboles que necesitan bastante humedad para ser competitivos y predominantes sobre otros árboles. Y necesitan de esa humedad durante todo el año, Si existe un mes o más de sequía a lo largo de un año, los rebotsus sapiegus (quercus Pyrenaica) son más competitivos y acaban desplazando a los albares.

Pero claro, en verano llueve bastante menos que durante el resto del año, incluso aquí en Munietsus. ¿Cómo consiguen los albares esa humedad que tanto necesitan?. Es entonces cuando entra en escena la humedad atmosférica, presente durante todo el año pero más necesaria que nunca durante el estío.

El nublo (nieblas y neblinas), atraído por las montañas y las masas boscosas visitan periódicamente nuestro Monte. Se enroscan sobre sus picos y se posan suavemente sobre el suelo y copas de los árboles y subarbustos, dejando a su disposición grandes cantidades de agua.

Es tanta la atracción que existe entre ellos, tal el amor que se profesan que el nublo acude prácticamente todos los días a su cita, durante la tarde, la noche o al amanecer, quedándose a veces durante todo el día.

Raro es el día, durante el verano que es cuando más se nota, que Munietsus amanece libre de su amado. Puede que acabe esfumándose del todo, dejando un día radiante y reluciente. Pero puede que no o que lo haga parcialmente, perdurando solo en las cotas más altas.

Que no os desanime partir de Las Tablizas con la presencia del nublo, puede que acabe disipándose rápidamente. Pero si veis que persiste, olvidaros de estas grandiosas vistas que estamos comentando. Tendréis entonces que conformaros, que no es poca cosa, con lo que vaya saliendo a nuestro paso, con vistas más cortas, a pocos metros de donde os encontréis. 

Desde la senda la niebla y los orocantabricos nos impiden ver el valle del Ríu La Candanosa. 26 julio 2.016.

Pero si el nublo comienza a disiparse y os encontráis en alguno de estos miradores naturales de la Ruta, la experiencia bien que merece la pena. El nublo haciéndose jirones, apareciendo y desapareciendo y luego disolviéndose, permite visiones de ensueño. Es como ir completando un mágico y caleidoscópico puzzle, donde las formas van cambiando, asomándose o desapareciendo entre el blanco, hasta hacerse tangibles y relucientes.

Si tenéis la suerte de asistir a este espectáculo, si no estáis sentados será mejor que lo hagáis y que deis rienda suelta a vuestra imaginación. Es otra forma de viajar, lejos, muy lejos. Sin coste alguno y sin secuelas físicas, si acaso una sensación de placidez extendiéndose por vuestro cuerpo.

Eso sí, si en Las Tablizas está lloviendo y no se trata de la típica tormenta de verano, que aquí suele durar algo más que fuera, quizás debáis replantearos subir a Las Tsagunas. En ese caso tal vez un corto paseo sea más que suficiente. ¡Otra vez será!. Al monte no se debe de salir a pasárselo mal, si no se disfruta no tiene sentido alguno.

El nombre del valle que ahora miramos y por el que más tarde transitaremos, ya que la Ruta discurrirá por él, es un topónimo asturiano, del bable occidental. A nuestros antepasados también les llamaría mucho la atención el caso de un buen roble que, sin motivo aparente alguno, se secaba de arriba a abajo.

La muerte solía ser tan rápida que el árbol, aún muerto, permanecía de pie durante un largo periodo de tiempo. Al caérsele la paraza (corteza) que lo cubría, quedaba al descubierto su piel interna, con un color blanquecino muy llamativo y bonito.

A este roble se le llamaba cándanu, precisamente por su color y cuando en un lugar había varios a ese lugar se le llamaba La Candanosa.

Seguro que hay quienes piensan que el nombre se deriva del Pico Candanosa, la cota geodésica de toda esta zona. No estoy seguro de que la veamos desde donde estamos. Nos encontramos bastante más abajo, altitudinalmente, que ella y puede que el Pico o La Piedra Valcárcel se interpongan por el medio. 

El valle del Ríu La Candanosa. 20 julio 2.016.

Con sus 1.680 m. se encuentra entre los picos más altos de la sierra que bordea Munietsus, aunque en realidad el pico no está propiamente en la sierra, está a unos metros de esta en un cerro con dirección al Rio Ibias.

Los asturianos del Ríu Rengos le llamaban así, pero los de Alguerdo sus legítimos propietarios, ya que se encuentra en su Monte, le llamaban Cazarnoso.

Como quiera que sea el pico se alzaba más que ningún otro y dominaba toda esta zona. Hasta esas cotas mayores llegaba el Vatse La Candanosa, que aguas abajo, al recibir primero las aguas (cuando las había) de la Vatsina´l Piélago y después de la Vatsina Bobia, pasaba a llamarse Ríu La Candanosa.

Pero resulta que este topónimo está presente en muchos otros lugares de este valle, algunos bastante alejados de este pico. El nombre no proviene de algo aislado que luego acabara aplicándose a una extensión más amplia, como ocurre con otros muchos topónimos que ya hemos visto. En este valle, robles secos y de piel luciendo ese color blanquecino que tanto llamaba la atención, los había repartidos por varios lugares, de ahí que se llamara Ríu La Candanosa (el río de los cándanus).

La realidad botánica de los cándanus no es exclusiva de este valle, los había por todo el bosque de Munietsus y la causa, sin excluir la presencia de algún patógeno que los provocara (como el de algún hongo que cortara la circulación de la savia), creo que debemos relacionarla con los suelos existentes. Suelos de herencia glaciar, poco desarrollados, con débiles grosores y con pocos nutrientes. Al lado de otros donde la roca madre o esta desmenuzada en cantos más o menos gruesos, afloraba y cubría grandes extensiones.

Suelos además muy pendientes que facilitarían el lavado, traslado y disolución de la materia orgánica y de las sales minerales. 

Y luego estaba la existencia misma del bosque, una comunidad de seres vivos donde los árboles son los dominantes pero que viven a expensas no solo de la radiación solar si no también del mismo suelo.

Los árboles nacían y crecían sin mayores problemas, almacenando luz y nutrientes, hasta que la disminución de estos últimos provocaba la seca de algunos de ellos. Ello no era ningún drama y formaba parte de la dinámica que se había iniciado con la aparición de los árboles.

Los que se secaban solo morían pero no desaparecían del todo, sus restos acabarían engordando y formando nuevo suelo, con nuevos nutrientes. Cada generación de arbolado mejoraba el suelo ya que sintetizaba la energía solar y devolvía al suelo no solo los nutrientes que había usado de este si no también los de nueva creación provenientes del sol.

Ese es el poder y el milagro de lo verde, multiplicar siempre lo que recibe del suelo. Lo que ocurre es que este proceso estaba aún inconcluso y los suelos seguían siendo muy parcos.

Siendo pues un proceso que se repite en nuestros bosques ¿por qué solo aparece este nombre en este valle?. Candanosa no aparece en ninguna otra parte de Munietsus. Solo tenemos Vatsina y tesu´l Cándanu en el Ríu Tixeirúa.

Obviamente la toponimia es lo que es, no es ningún tratado ni de Historia ni de Botánica ni de ninguna otra ciencia, pero nos da muchas pistas para entender muchas cosas que sí están contrastadas científicamente.

El valle de La Candanosa es el más seco de todos los que hay en Muniellos, por la sencilla razón de que es el que más superficie posee de solano. El agua es uno de los nutrientes más importantes del arbolado y su menor abundancia seguro que tiene mucho que ver con la mayor presencia de cándanus.

Algunos nombres de lo que se ve: 1-El Serrón del Níu L´Aigla. 2-Vatsina La Yerba. 3-Vatsina Curonzo. 4-Pico Carril del Carro. 5-Pico´l Serrón del Níu L´Aigla. 6-Vatsina Carril. 7-El Penón de Las Tsagunas. 8-Vatsina Carril del Carro. 9-Vatsina Los Castros. 10-Encintado de la 2ª, de la 3ª y de la 4ª tsagunas. 11-Encintado de la 1ª tsaguna. 12-Regueira Las Tsagunas. 13-Pico Candanosa. 14-Ríu La Candanosa. 15-El Miradoiro de Las Tsagunas. 16-Teso La Veiga´l Tixidal. 17-La Veiga´l Tixidal. 18-Vatsina Las Tsagunas. 19-Vatse La Candanosa. 20.Orriu Valcarcel. 21-A Veiga Dos Trabóis. 22- O Pélago. 23-Pena La Candanosa. 24-Pico Regueira d´Ovella. 25-Pico La Pena Candanosa, en pleno Cotarrón de La Candanosa. 26-Los Tsagozos. 27-Os Serrapos. 28-La Penona. 29-Pico del Sestón. 30-La veiga Los Tsagozos.

 

Mapa del Ríu La Candanosa, con los topónimos y la senda. Para que lo comparéis con lo que se ve.

Desde donde estamos no vemos La Candanosa, una vatsina del Ríu Las Fayonas. Ni tampoco Entramburríus de La Candanosa. Sí vemos, y además muy marcado, el Cotarrón de La Candanosa, una especie de serrón, cortante y rocoso, que delimita El Ríu Las Fayonas de las partes más altas del Monte. En él está Pena La Candanosa una gran masa cuarcítica compuesta por varios ramales, y el Pico La Candanosa. 

Partes altas del Ríu La Candanosa. 23 sepriembre 2.000.

Y hasta las mismas tsagunas llevaban el sobrenombre de La Candanosa. Una vez charlando con un gran conocedor del Monte le pregunté si las tsagunas tenían algún otro nombre que las singularizara y el dijo que no, que simplemente eran Las Tsagunas de La Candanosa.

Por cierto, desde aquí tampoco las vemos. No vemos sus charcos de agua pero sí vemos el encintado que las enmarcaba por el lado de abajo y las paredes del circo que las cobijaba, situado a sus espaldas. Todo ello coronado por el imponente Penón de Las Tsagunas, cuya visión nos engaña porque parece salir en la misma cima de la sierra, cuando en realidad lo hace unos cuantos metros por debajo de ella.

En estas vistas resalta mucho La Regueirona Las Tsagunas, la larga vatsina en la que desaguan las tsagunas, enmarcada entre el Serrón del Níu L´Aigla y el Teso La Veiga´l Tixidal donde se aprecia claramente el diminuto pico en el que termina y que curiosamente no tiene nombre, o al menos nadie supo decírmelo.

Por encima del piquín y continuando por el mismo cerro divisor está El Miradoiro de Las Tsagunas, desde aquí una repisa rocosa, seguido de El Serrapo, suave cerro que ya llega hasta la cima de la sierra.

Aunque sea de lado también se ven los afluentes de La Regueirona del lado del Serrón. Primero la hondonada, tras un cerro pronunciado, de la Vatsina Carril del Carro. Luego la otra hondonada de la Vatsina Carril, coronada por el saliente Pico Carril del Carro. Seguido por el también saliente Pico´l Serrón del Níu L´Aigla ya en la cima de la sierra.

No se aprecia desde aquí la confluencia de La Regueirona Las Tsagunas con el Ríu La Candanosa, donde se ubicaba la última braña de los del Ríu Rengos, la poco conocida Veiga´l Tixidal, que llevaban arrendada los del pueblo de Pousada Rengos.

Justo por debajo se ve bastante de la Vatsina Los Castros y sus afluentes, la mayor vatsina de todo El Serrón. Seguida de la Vatsina Curonzu y la Vatsina La Yerba. Zonas todas estas que a pesar de tener un sustrato bastante rocoso, se aprovechan de su orientación más avesía, en donde el arbolado va poco a poco recuperándose.

Son curiosas las brañas de Munietsus, viéndolas ahora muchos años después de cuando estuvieron en activo, en lugares con una topografía muy accidentada y ya tomadas totalmente por la vegetación. Esta de Pousada tendría una buena expansión por el teso que lleva el nombre de La Veiga y que sube hasta el pie de la primera tsaguna. Un teso en donde por la ladera que da contra el Ríu La Candanosa y en este último, existirían grandes camperas.

En la tsaguna el ganáu de los de Pousada compartiría su uso con el ganáu de los de Alguerdo, que llevaban arrendada otra braña dentro de Munietsus: La Veiga Los Trabóis, a menos de un kilómetro, aguas arriba, de la de Pousada, en el mismo ríu La Candanosa, al pie de la Vatsina La Penona La Veiga Los Trabóis.

Los de Alguerdo utilizaban toda la veiga alta del Ríu La Candanosa y sus afluentes: Vatsina Las Tsagunas, en la vertiente derecha, que desde aquí se ve perfectamente. El Vatse La Candanosa que es la continuación del río principal y que asciende hasta La Piedra Valcarcel. Vatsina´l Piélago, con un ramal que llega hasta O Pelago y el Orriu Valcarcel, una impresionante collada repleta de pastos y con una pequeña tsaguna y al menos una cabana, que no dejaba de ser otra braña por donde se introducían en Munietsus los chocarelos (gentilicio de los nacidos en Alguerdo). Vatsina Bovia, que asciende hasta el Pico Regueira d´Ovella (el Pena Velosa de otros mapas), con acceso a las veigas altas del Pico Ciallo.

En las vistas también se ven Os Serrapos, La Penona y el Pico del Sestón con sus vatsinas Bedulín, La Penona y Da Eira, apenas insinuadas. Zonas ya utilizadas por  los de Valdebóis, que también penetraban en Munietsus, como demuestra su pequeña braña: La Veiga Los Tsagozos.

Excepto una parte de Los Tsagozos nada se ve de las vallinas del Ríu Las Fayonas, en cuya cima tenían los de Valdebóis su importante braña de Furmigueirus, que ellos llamaba Furnigueiros (sí, con "n"), ni tampoco del Teso de Sestu Rapáu, donde los de Oubachu tenían otra no menos importante braña: El Pradón, justo en el deslinde entre los Montes de Oubachu y de Munietsus.

En fin, todo un mundo de contactos entre dos comunidades lingüísticas diferentes, compartiendo un territorio semejante, con una riqueza de léxico y de paisaje inigualable. Una delicia para cualquier apasionado por estas cuestiones. 

Espectacular vista del valle en otoño. 4 noviembre 2.000.


10/15/2024

La Ruta a Las Tsagunas 20 Mirando a Refuexu

Valle del Ríu Refuexu. Foto Ástor. 29 julio 2.017.

Si desde nuestro improvisado mirador del teso de La Matona de Tonante miramos de frente, tendremos desplegado ante nosotros el valle del Ríu Refuexu. Valle que pronto se abre en otros dos.

Cuando comencé a recopilar los nombres del Monte Munietsus me encontré con muchos problemas. Uno de ellos es que tanto la información escrita (obtenida básicamente de mapas) como la oral que me proporcionaban aquellas personas que conocían más o menos el Monte, llamaban de distinta manera a los mismos lugares. Y no me refiero ahora a la variedad que se daba en zonas donde confluían dos lenguas (bable occidental-gallego) en que no quedaba otra que aceptar ambas formas, porque las dos eran reales.

En los mapas el Ríu Munietsus aparecía algunas veces como Río Tablizas o de Las Tablizas. Un topónimo erróneo ya que Las Tablizas es un nombre relativamente reciente, relacionado con la obtención de tablas o tablones, primero serradas a mano (con tronzadores) y luego obtenidas en la serrería. Antes de las talas iniciadas a fines del Siglo XVIII el Monte tenía tras de si una larga historia en la que este nombre no existiría.

El Ríu Munietsus es el tramo del río principal que va desde Entramburríus di Murteiru, donde confluye el Ríu La Candanosa con el Ríu Refuexu, hasta debajo mismo de Las Tablizas, donde se inicia este Monte. Desde allí hasta La Venta (Ventanueva), donde desemboca en el Ríu Rengos (Narcea), pasa a llamarse Ríu Mual.

Al Ríu Tixeirúa había algunos que lo llamaban Ríu La Zreizal, derivado de la Ponte La Zreizal que cruzaba el Ríu Munietsus para adentrarse por este valle y de varios topónimos que llevan incorporados este nombre (Vatsina La Zreizal, ElVeladeiru La Zreizal y La Buqueta La Zreizal), situados donde finaliza Penas Negras y se inicia este largo valle.

Pero se trata de otro nombre erróneo porque en el fondo de este valle está Tixeiroa, nombre que los de El Vilar de Cendias aplicaban a la zona colindante con su braña (La Boizuna). Una zona extensa que sería la que daría nombre al río de este valle, con un ligero cambio en su grafía, en vez de Tixeiroa, Tixeirúa.

También variaba el nombre del valle que ahora miramos. Para muchos era el Regueiro (en los mapas Arroyo) Las Gallegas, nombre derivado de la importante braña del mismo nombre, que se encontraba muy metida en este valle y que llevaban arrendada los del pueblo ibiao (de Ibias) de Oumente.

Otros le llamaban Regueiru Las Berzas, cuyo nombre fue el que los de El Cuelmo y yo habíamos elegido para aparecer en el mapa de colores hipsométricos y derivado de la existencia de un cerro con ese nombre, visible desde muy lejos valle abajo, incluso desde el entorno del pueblo de Mual.

Pero ambos nombres, sin ser falsos, tampoco eran los correctos. Tras muchas charlas con nuestros paisanos y un mayor conocimiento físico del terreno fueron tomando forma los topónimos que más se acercaban a los reales. Pero tened en cuenta que los topónimos recopilados y utilizados por mí, en mis mapas, pecan de cierto etnocentrismo. Reflejan los nombres con que eran conocidos por los papudos (los de Mual) y otras personas del Ríu Rengos.

Tardé un tiempo en darme cuenta de ello: los lugares utilizados por los pueblos de Ibias (El Vilar de Cendias, Oumente, Alguerdo y Valdebois) tenían sus propios nombres en su lengua vernácula, a veces completamente diferentes a los del bable occidental. Comenzando por el nombre mismo del Monte, que para ellos es Moelos, mientras que para los del Ríu Rengos el nombre es Munietsus.

Como podéis comprobar quienes leéis mi blog, he procurado mencionar esa dualidad lingüística cuando me era conocida. Una tarea inconclusa que alguien debería continuar si lo que deseamos es acercarnos a la auténtica realidad de este Monte. Galego y asturiano o fala del Eo-Navia y bable occidental, hermanados y cohabitando juntos, como lo estaban y hacían las gentes de ambas comunidades lingüísticas.

Hecha esa salvedad paso a deciros los nombres de los lugares que se ven desde aquí.

Nombres de lo que vemos desde el teso de La Matona de Tonante.1-El Chanu Sestu Gordu. 2-Sestu Gordu. 3-Pico Sestu Gordu. 4-Regueirona Sestu Gordu. 5-Ríu Refuexu. 6-Cimeira Sestu Gordu. 7-Regueiro Pradallos. 8-Ríu Las Gallegas. 9-Serrón Los Pradallos. 10-La Veiga Cruces. 11-Regueiro Trousín. 12-Los Chanus. 13-Portelín. 14-Vatsina La Braña Las Gallegas. 15-Serrón de Las Berzas. 16-Refuexu. 17-Pico La Valladeira. 18-El Chanón de Las Berzas. 19-Serrón del Niu L´Aigla. 20-Regueiro Las Berzas. 21-Altu´l Refuexu. 22-Vatsina Refuexu. 23-Pico´l Serrón del Níu L´Aigla. 24-Pico Carril del Carro. Foto Ástor. 29 julio 2.017.

 

Valle del Ríu Refuexu. 23 septiembre 2.000.


Mapa personal del Ríu Refuexu y del Ríu La Candanosa. Partes bajas.


Mapa del Ríu Las Gallegas y Refuexu.

El primer tramo de este valle, hasta Entramburríus de Refuexu, a los pies del imponente Serrón de Las Berzas, se llama Ríu Refuexu. El nombre parece derivarse de la existencia, en la primera cabecera del valle, de varios fuexos, que son grandes hondonadas de origen glaciar, similares a las de La Boizuna o a las de La Candanosa. Con la salvedad de que aquí no llegaron a crear cubetas donde se instalaran lagunas.

Esta cabecera constituye un gran valle, Llamado Refuexu, que más arriba se desdobla en dos vatsinas: el Regueiro Las Berzas y la Vatsina Refuexu.

Desde aquí no apreciamos, en parte porque queda muy ladeada y tapada, una línea en la vegetación semejante a la existente en el entorno de las veigas de Tixeirúa. Pero también estas zonas conocieron el azote de las brutales talas a matarrasa utilizadas por Muniellos S.A. durante los años sesenta.

En el mapa del ICONA de 1979 aparecía perfectamente dibujada la pista que se utilizó para la extracción de esta corta. Se iniciaba justamente al pie de donde nos encontramos ahora ya que el inicio de este valle y el de La Matona de Tonante están, como quien dice, dándose la mano. Eso sí, en vertientes opuestas del recién nacido Ríu Munietsus.

Ahí, en Entramburríus di Murteiru, había dos pontes (puentes) que cruzaban el Ríu La Candanosa. La primera, la Ponte Las Gallegas, servía para cambiar de vertiente, de la izquierda pasábamos a la derecha, y allí mismo ya se internaba una pista por el Ríu Refuexu. Pero la pista también continuaba por el Ríu La Candanosa y al poco otra ponte la volvía a llevar a la otra orilla.

No creáis que las pontes se hacían porque si. Las orillas de un río pueden ser muy diferentes entre si y siempre se eligen las mejores para el tránsito. El Ríu La Candanosa, justo antes de unirse al Refuexu, tiene un potente farallón rocoso en su orilla izquierda. Era casi imposible que la pista pudiese continuar por ahí. La Ponte Las Gallegas servía no solo para internarse por Refuexu (la Ponte La Zreizal solo servía para internarse por el Ríu Tixeirúa) si no también para evitar ese obstáculo y continuar valle arriba. Un pelín después la cosa cambiaba, era más dificultosa la orilla derecha que la izquierda, por lo que se hizo otra ponte para cambiar de vertiente.

Es seguro que estas pontes se remonten a tiempos pretéritos ya que la explotación ganadera precedió en el tiempo a la forestal y ese tipo de uso también demandaba la existencia de pontes. El ganáu puede vadear el curso de un río por sus propias patas sobre el agua, sin necesidad de construcción alguna. Solo se necesita que las orillas sean accesibles y el río no lleve mucha agua. Cuando esas condiciones no se dan no queda otra que hacer una ponte.

¿De cuándo sería la primera Ponte Las Gallegas?. No lo sabemos pero no sería descabellado pensar en la Alta Edad Media, cuando el Reino de Asturias empezó a estabilizarse. Obviamente estas pontes eran bastante livianas y de madera en su totalidad. Incluso los cimientos de cada orilla podían ser de este material, o de piedra, bien asidos sobre el suelo para evitar que la primera crecida lo llevase por delante. Y sobre ellos unos buenos varales de roble de orilla a orilla, cubiertos de piedras sueltas y tierra para evitar resbalones peligrosos. Sin necesidad de barandilla alguna.

Pero claro, sacar una buena rolla de roble (o de faya que tanto monta, monta tanto) sobre carros o camiones, demanda no ya pontes si no buenos puentes, primero con piedra y madera y pronto reforzados con otros materiales.

Lo mismo se podría decir de las pistas más importantes, trazadas también sobre antiguos caminos. La que ahora nos interesa, aunque no la veamos, subía por el margen izquierdo, no muy lejos del río, hasta que ya cerca de la bifurcación del valle pasaba al otro margen. Era zona escabrosa y para hacerlo había otra ponte, la Ponte Alta, igualmente reforzada y adaptada para soportar el paso de vehículos muy pesados cargados de grandes rollas. No me acuerdo de como era pero creo que tenía bastante piedra.

En nada se llegaba a la Veiga Cruces, al otro lado del río, que aprovechaba la suave loma del inicio del Serrón de Las Berzas. Para acceder a la antigua braña y a la posterior zona talada, que quedaba de ese lado, no había ningún puente. Un poco por encima del desagüe de Refuexu el terreno era bastante llano y el río, llamado ahora Ríu Las Gallegas, no estaba encajonado. Con una maquina excavadora o a mano, no lo sé, se allanó aún más un tramo del curso y se suavizaron sus márgenes para el paso de los camiones.

La brutal tala a matarrasa se hizo sobre Refuexu, en toda su parte baja, afectando sobre todo a su Vatsina La Yerba, cuyo nombre parece indicar que sería muy utilizada por el ganáu de la braña cuando esta estuvo activa, pero que quedo bastante afectada por una tala que nunca se debió de hacer porque todas las laderas del Serrón del Niu L´Aigla son zonas muy delicadas ya que la roca madre aflora continuamente.

El Serrón del Niu L´Aigla es el cerro que delimita este valle y lo separa del valle del Ríu La Candanosa. El otro cerro delimitador de nuestro valle es Sestu Gordu.

En el centro Serrón del Níu L´Aigla. 29 julio 2.017.


Ambos cerros son diametralmente opuestos, incluso a simple vista, sobre todo desde aquí porque no apreciamos las partes más altas de Sestu Gordu, más secas y descarnadas. Desde aquí Sestu Gordu es un vergel, donde fayas, robles y por encima bedules, se dan un auténtico festín. Algo milagroso ya que los cerros son siempre los lugares más expuestos de nuestros montes.

Sestu Gordu y curso principal del "valle del medio". 27 julio 2.018.

 

Sestu Gordu y río principal de Refuexu, pero en otoño. 4 noviembre 2.000.

Pero el mayor Serrón de Munietsus es otro mundo. Lo define muy bien el nombre que nuestros antepasados le pusieron: del Nido del Águila. Todos sabréis y si no os lo digo yo que las águilas construyen sus nidos en lugares inaccesibles para posibles depredadores de sus huevos. Ningún animal le hace ascos a un huevo, una sabrosa fuente de proteínas y quien los pone debe ingeniárselas para ocultarlos. Pero claro las águilas vuelan y lo tienen más fácil. Sus nidos están siempre en altos farallones rocosos o en repisas donde solo se puede llegar batiendo alas.

El Serrón es como una fina arista, un crestón estrecho y alargado donde la dura cuarcita es la auténtica protagonista, ya que aparece desnuda cada dos por tres. Su parte solana es la que vierte sobre este valle y es sin ninguna duda el lugar más seco y crudo de todo Munietsus. 

El Serrón. 27 julio 2.018.


El Serrón del Níu L´Aigla en otoño. 4 noviembre 2.000.

De ello podrían dar fe quienes hicieron la Ruta larga a pico y pala, que tuvieron que realizar continuas subidas y bajadas para crear una senda mínimamente transitable. Era cansino, muy cansino afrontar aquellos desniveles, incluso para los mejores andarines.

Pero incluso allí, en las vaguadas y cursos fluviales, el bosque estaba presente, lo que sin duda explica la decisión de la empresa de cortar en esa zona. Los robles de entonces debían de ser pujantes. Su larga presencia en el lugar había modificado notablemente un sitio tan arisco.

Fue una de las peores decisiones tomadas por la empresa, de cara al mantenimiento del bosque en el futuro. Cortar, pongamos que en Sestu Gordu, con suelos mucho mejores, no sería tan dañino pues el bosque no tardaría mucho en regenerarse, pero cortar allí sí que lo fue. La dinámica del suelo, con una continua mejoría con el paso de cada generación arbórea, sufrió una auténtica hecatombe, volviendo a una etapa muy regresiva de la que aún hoy, en torno a medio siglo después, no se ha recuperado.

A los avellanos que sustituyeron al robledal, se han unido ya algunos robles en las zonas por donde se encauza la escorrentía, pero la regeneración va a ser muy lenta y seguramente se necesiten cientos de años para que vuelva a ser como lo que un día fue.

El valle del medio, como yo llamaba a este del Ríu Refuexu, es el valle de los serrones, ya que contamos con tres: el del Níu L´Aigla (que para muchos es El Serrón, sin añadirle nada más), el de Las Berzas y el de Los Pradallos.

El Serrón de Las Berzas, precedido por el Serrón del Níu L´Aigla. Arriba Portelín (collada) y el Pico La Valladeira. 27 julio 2.018.

 

Serrón Los Pradallos, muy desfigurado por la niebla.27 julio 2.018.

El topónimo serrón no vuelve a aparecer en ninguna otra parte del Monte Munietsus, ni tampoco en el Monte Mual ni en el Monte La Vilietsa, que son los que yo conozco a fondo. Si aparece sin embargo en el Monte Valdebois (El Serrón del Couño y El Serrón), lo que parece indicar que es un topónimo galego, poco utilizado en bable occidental donde el más usado es teso-tesu para referirse a esta unidad de relieve.

Ello concuerda con la utilización física de los espacios, que en el caso de todo este valle es mayoritariamente galego. Los que falaban bable occidental (los del Ríu Rengos) solo utilizaban de este valle su primer tramo: el tramo del Ríu Refuexu y parte de Refuexu, terreno que llevaba el pueblo de Cruces pues La veiga Cruces es su braña. Las partes altas de Refuexu (Vatsina Refuexu y el Regueiro Las Berzas) sería usado por Oumente y Alguerdo y el resto del valle por Oumente.

El nombre del río principal cambia a partir de La Veiga Cruces y pasa a llamarse Ríu Las Gallegas. Desde ahí hasta la confluencia, valle arriba, entre los regueiros Pradallos y Trousín.

En esa confluencia, contra la Vatsina La Braña Las Gallegas, tenían los de Oumente una braña: La Veiga Las Gallegas (A Veiga As Galegas). La Mejor braña de todo el Monte Munietsus, que se reforzaba con su otra braña la de Los Pradallos y sus extensas camperas, que iban desde esta hasta la misma sierra (Braña Los Pradallos y Los Pradallos D´Arriba). Pero la joya de la corona era A Veiga. Por algo Oumente era el único pueblo que pagaba sus arriendos a los Condes de Toreno en metálico, el resto lo hacía con kilos de manteiga (manteca de cerdo). 

Camperas centrales de las dos brañas de Oumente (con una cabana cada una de ellas). No estaban tan alejadas la una de la otra, ¿no?. Mapa del ICONA 1979.

Resulta curioso que la pista maderera que se internaba por este valle se detuviera a solo unos metros por encima de La Veiga Cruces. Es indudable que debió existir otra más antigua, que seguiría valle arriba. Creada y utilizada, no por Muniellos S.A si no por la BOSNA y otras empresas madereras anteriores, ya que todo este valle también fue talado.

Lo que ya es más discutible es que existiera un camino antes del inicio de las talas. Un camino que solo podía ser de uso ganadero y es ahí donde radica la duda. Tras el lógico entorno de La Veiga Cruces, valle arriba, utilizado por su ganáu, el resto del valle estaba vedado para los del Ríu Rengos. Sus usuarios eran los vecinos de Oumente y estos para acceder a su veiga no utilizaban el camino que llegaba a La Veiga Cruces.

Los de Oumente para llegar a su Braña Los Pradallos cruzaban la sierra por el collado de  Portelín, por una senda cuyo trazado aparece en el mapa del ICONA de 1979. Por desgracia no aparece ningún tipo de vía vinculado a La Veiga Las Gallegas. Pero lo lógico es pensar que este saldría de la Braña Los Pradallos, descendiendo, bien por el Regueiro Pradallos o bien por el Regueiro Trousín.

Pensar en otro tipo de acceso es algo totalmente ilógico y antieconómico en todos sus aspectos. Todos los pueblos cercanos de Ibias tenían sus propias brañas en la otra vertiente de los valles de Munietsus, en sus montes comunales, que en todos los casos llegaban hasta la cima de la sierra, teniendo a tiro de piedra las cabeceras de los ríos de Munietsus. Es esta cercanía la que explica que para usar los terrenos que llevaban arrendados utilizaran la vía más corta. O sea cruzando la sierra.

El Ríu Las Gallegas y todas sus cabeceras mantenían su intimidad y estaban cerradas y casi ocultas para los habitantes del Ríu Rengos ya que incluso la caza, siempre furtiva, quedaría a merced de sus usuarios. Demasiado lejos para los papudos, los arbetsones, los de los pueblos de la veiga Rengos, los condes y sus amigotes y los posteriores propietarios del Monte y los suyos.

Este extenso territorio, como todos, estaría lleno de nombres. Originalmente todos gatsegos, de los que desgraciadamente solo conozco algunos, en la versión utilizada por los del Ríu Rengos que son los que yo utilizo. ¡una pena no conocerlos en su totalidad y con la grafía correcta!, pero es lo que hay. Alguien de Alguerdo me susurró que los de Oumente llamaban A Feilia a las partes altas entre el Serrón de Los Pradallos y el Serrón del Níu L´Aigla. Pero desconozco su significado. Por no saber no sé a ciencia cierta si la A inicial va unida al resto o si va separada haciendo de articulo, que es por lo que me inclino.

De todas formas la mayoría de estos topónimos respetan bastante a los originales. Pradallos, Trousín, Portelín...son topónimos gallegos. Incluso el nombre del río, el de la braña y su vatsina se mantienen muy cerca de él. En bable occidental se dice Gatsegas, en gallego Galegas y aquí Gallegas, sin duda algo castellanizado, pero era así como todos le llamaban.

Esa intimidad que decíamos que poseía el Ríu Las Gallegas, se mantuvo en el tiempo. Cuando yo llegué, la primera vez, a La Veiga Cruces, quise proseguir valle arriba. Pero al poco la pista, sin motivo alguno se detenía y desaparecía. Intente proseguir para ver si reaparecía o si había alguna senda practicable, pero fue en vano. El valle estaba cerrado a cal y canto. Una maraña de escobas, ganzos, espinos y pequeños arbolillos impedían el paso.

En las vistas que tenemos desde nuestro improvisado mirador, no se ve la campera de La Veiga Cruces, ni el desagüe de Refuexu en el Ríu Refuexu. El pronunciado teso de Los Chanus nos lo impide y da la impresión de que su vatsina es el verdadero curso de Refuexu, así que no os dejéis engañar. 

En el centro de la imagen el teso de Los Chanus, separando Refuexu de la vatsina Los Chanus. Foto Google.

Tampoco se aprecia claramente la localización de La Veiga Las Gallegas. Está a los pies de la Vatsina La Braña Las Gallegas, que sí se ve porque está bastante marcada, al ser más ancha de lo normal. 

En negro (0) el Serrón de Las Berzas. En rojo (1) la Vatsina La Braña de Las Gallegas. En azul (2) el Chanón de Las Berzas. Foto Google.


El Serrón de Las Berzas parece partido en dos partes por culpa del Chanón de Las Berzas.

El Serrón de Las Berzas parece que está cortado en dos partes, debido al Chanón de Las Berzas, que sin ser totalmente llano es poco tendido. De todo este serrón es el Chanón la única zona arbolada y con algún lugar especialmente mágico, atravesado por la antigua senda que iba a Las Tsagunas.

Esplendoroso valle del Ríu Refuexu. Un día radiante. 23 septiembre 2.000.

 

Veréis esto un día con niebla. ¡Mala Suerte!. 26 julio 2.016.


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